La belleza luce en los murales de Fabián Álvarez

El ceramista Fabián Álvarez ultima detalles en una de sus obras. Además, dialoga sobre su trabajo en los exteriores de su nueva galería, ubicada en el barrio San Sebastián.

El trabajo del ceramista cuencano gira en torno a la maleabilidad de la arcilla y las posibilidades creativas que le brinda su manipulación. El artista abre su primera galería en Cuenca.

El muralista cuencano Fabián Álvarez abrió en Cuenca la primera de una serie de galerías que pretende instalar a nivel nacional y en las que expondrá sus obras de manera permanente.


Ubicada en el barrio San Sebastián, cerca del parque Miguel León, la nueva galería da la bienvenida a los visitantes con el mural de un niño, obra dedicada al “renacer humano”, explica Álvarez.


Una creativa puerta con marco cerámico permite el acceso al interior del local, en el que se han montado unos 30 cuadros de pequeño y mediano formato para que el visitante se acerque a las creaciones del artista.  Sin embargo, como él mismo cuenta, su especialidad son los murales de gran formato.


Desde los murales instalados en dos pasos a desnivel en Guayaquil, pasando por el retrato de 140 metros cuadrados de Manuela Sáenz, compuesto por 3.500 piezas e instalado en el sector El Trébol de Quito, hasta los murales colocados en los campus de la Universidad Politécnica Salesiana, UPS, a nivel nacional, son la muestra del dominio que tiene el artista sobre el material derivado de la arcilla y sobre la técnica del esmaltado.


En las creaciones que exhibe no destaca una sola temática definida y eso se debe a que siempre ha tenido libertad creativa, asegura. En sus cuadros y murales existen retratos, está presente la figura humana, hay aves, vegetación, naturaleza, paisajes del Ecuador, de las Islas Galápagos, de las culturas y figuras ancestrales, de los pueblos indígenas y “todo lo que se pueda imaginar”, cuenta el artista cuencano.


A más de la galería, en el inmueble hay una oficina para atención y el taller o ‘laboratorio’ en el que el ceramista le da forma a la arcilla. Aquí el polvo se convierte en arte en un proceso que se puede sintetizar en los siguientes pasos: diseño de la obra, elaboración de la arcilla en pasta, modelado de la pieza en crudo y primera cocción a una temperatura de 1.050 grados de la que se obtiene el ‘bizcocho’ o cerámica dura.  Finalmente, el pintado (con variados esmaltes entre los que constan algunos que él mismo crea) y segunda cocción del objeto.


Este proceso aparenta ser sencillo, sin embargo, a Álvarez le ha tomado unos 33 años desarrollarlo hasta pulir la técnica del esmaltado y del alto relieve.


Aprendizaje
con solo 14 años de edad y mientras era estudiante del colegio Benigno Malo se acercó al arte con la materia de Opciones prácticas. Previamente, al recorrer la orilla del río Tomebamba, en El Barranco, contemplaba durante horas a los artistas ejecutar sus técnicas plásticas.


Posteriormente ingresó a la Escuela de Bellas Artes  y fue donde conoció el modelado de la arcilla, del que ya no pudo separarse jamás. Ese aprendizaje se complementaba con su vinculación con ceramistas locales y también con la observación del manejo de la arcilla en las manos de artesanos de los barrios Tandacatu y  Convención del 45, uno de ellos, José Encalada.


Hoy, a sus 55 años de edad, abre por primera vez una galería en la calle Sucre 15-140 y Miguel Vélez, diagonal al Museo Municipal de Arte Moderno, tras varios años de intentos infructuosos que no se cristalizaron por el poco tiempo que tenía para atender el local.
Abrirla no significa terminar con sus proyectos de gran formato, al contrario, cree que eso le ayudará a tener más propuestas de murales gigantes.


El horario de atención  es de lunes a viernes, de 10:00 a 13:00, y de 14:00 a 19:00; y los sábados, de 09:00 a 13:00. El ingreso a la galería es gratuito. (F)

La belleza luce en los murales de Fabián Álvarez

El ceramista Fabián Álvarez ultima detalles en una de sus obras. Además, dialoga sobre su trabajo en los exteriores de su nueva galería, ubicada en el barrio San Sebastián.

El trabajo del ceramista cuencano gira en torno a la maleabilidad de la arcilla y las posibilidades creativas que le brinda su manipulación. El artista abre su primera galería en Cuenca.

El muralista cuencano Fabián Álvarez abrió en Cuenca la primera de una serie de galerías que pretende instalar a nivel nacional y en las que expondrá sus obras de manera permanente.


Ubicada en el barrio San Sebastián, cerca del parque Miguel León, la nueva galería da la bienvenida a los visitantes con el mural de un niño, obra dedicada al “renacer humano”, explica Álvarez.


Una creativa puerta con marco cerámico permite el acceso al interior del local, en el que se han montado unos 30 cuadros de pequeño y mediano formato para que el visitante se acerque a las creaciones del artista.  Sin embargo, como él mismo cuenta, su especialidad son los murales de gran formato.


Desde los murales instalados en dos pasos a desnivel en Guayaquil, pasando por el retrato de 140 metros cuadrados de Manuela Sáenz, compuesto por 3.500 piezas e instalado en el sector El Trébol de Quito, hasta los murales colocados en los campus de la Universidad Politécnica Salesiana, UPS, a nivel nacional, son la muestra del dominio que tiene el artista sobre el material derivado de la arcilla y sobre la técnica del esmaltado.


En las creaciones que exhibe no destaca una sola temática definida y eso se debe a que siempre ha tenido libertad creativa, asegura. En sus cuadros y murales existen retratos, está presente la figura humana, hay aves, vegetación, naturaleza, paisajes del Ecuador, de las Islas Galápagos, de las culturas y figuras ancestrales, de los pueblos indígenas y “todo lo que se pueda imaginar”, cuenta el artista cuencano.


A más de la galería, en el inmueble hay una oficina para atención y el taller o ‘laboratorio’ en el que el ceramista le da forma a la arcilla. Aquí el polvo se convierte en arte en un proceso que se puede sintetizar en los siguientes pasos: diseño de la obra, elaboración de la arcilla en pasta, modelado de la pieza en crudo y primera cocción a una temperatura de 1.050 grados de la que se obtiene el ‘bizcocho’ o cerámica dura.  Finalmente, el pintado (con variados esmaltes entre los que constan algunos que él mismo crea) y segunda cocción del objeto.


Este proceso aparenta ser sencillo, sin embargo, a Álvarez le ha tomado unos 33 años desarrollarlo hasta pulir la técnica del esmaltado y del alto relieve.


Aprendizaje
con solo 14 años de edad y mientras era estudiante del colegio Benigno Malo se acercó al arte con la materia de Opciones prácticas. Previamente, al recorrer la orilla del río Tomebamba, en El Barranco, contemplaba durante horas a los artistas ejecutar sus técnicas plásticas.


Posteriormente ingresó a la Escuela de Bellas Artes  y fue donde conoció el modelado de la arcilla, del que ya no pudo separarse jamás. Ese aprendizaje se complementaba con su vinculación con ceramistas locales y también con la observación del manejo de la arcilla en las manos de artesanos de los barrios Tandacatu y  Convención del 45, uno de ellos, José Encalada.


Hoy, a sus 55 años de edad, abre por primera vez una galería en la calle Sucre 15-140 y Miguel Vélez, diagonal al Museo Municipal de Arte Moderno, tras varios años de intentos infructuosos que no se cristalizaron por el poco tiempo que tenía para atender el local.
Abrirla no significa terminar con sus proyectos de gran formato, al contrario, cree que eso le ayudará a tener más propuestas de murales gigantes.


El horario de atención  es de lunes a viernes, de 10:00 a 13:00, y de 14:00 a 19:00; y los sábados, de 09:00 a 13:00. El ingreso a la galería es gratuito. (F)