Exposición para apreciar la arqueología con las manos

Dayuma Guayasamín, arqueóloga del Instituto Metropolitano de Patrimonio, en la exposición inclusiva.

La muestra inclusiva ‘Texturas y Sensaciones’, en Quito, busca transmitir el valor de los bienes culturales a través del tacto tanto para personas no videntes como videntes. Los visitantes conocen las antiguas técnicas de elaboración y las concepciones ideológicas de los alfareros de ese momento.

lo común en los museos es el letrero de “No tocar”. Sin embargo, la muestra ‘Texturas y Sensaciones’ invita a los asistentes a percibir la arqueología a través del sentido del tacto, tanto para personas no videntes como videntes.

Esta exposición inclusiva que se instaló en la planta baja del Municipio de Quito, intenta que la gente se apropie del patrimonio cultural. En el particular recorrido por la historia del Ecuador antiguo, las vitrinas quedan a un lado para que el contacto pase a primer plano.

Fragmentos de cerámica hallados en excavaciones realizadas en el parque Rumipamba, la zona de Tajamar, La Florida y Cochasquí, en Quito, forman parte de esta muestra.

Dayuma Guayasamín, arqueóloga del Instituto Metropolitano de Patrimonio, señaló que el objetivo es “que las personas no videntes puedan conocer a través del tacto su patrimonio, permitiéndole una cercanía con las tradiciones y la cosmovisión de las sociedades del pasado”.

Así, los asistentes pueden sentir con sus manos las huellas dejadas en la base de las vasijas o decorados específicos que reflejan las técnicas de elaboración y las concepciones ideológicas de los alfareros de ese momento.

Asimismo, el tamaño de los dedos que dejaron sus creadores en algunos objetos, al ser más pequeños que los de un quiteño actual, hacen suponer que los antiguos alfareros eran de menor altura y contextura. Guayasamín calcula que las mujeres prehispánicas medían entre 1,30 y 1,40 metros y los hombres alrededor de 1,50 metros.

Fichas
José Montenegro, presidente de la Sociedad de Ciegos de Pichincha ‘Luis Braille’, se encargó de elaborar las cédulas que identifican la muestra arqueológica, con la aspiración de que, personas como él, puedan leer y conocer detalles del material cultural.

“Cuando nuestros ojos están en las manos, al tocar nos hacemos una idea más real de las cosas”, señaló Montenegro.

Luis González, visitante de la muestra, indicó que es importante que las personas con discapacidad tengan acceso a la información de restos arqueológicos de la nación. “Es necesario abrir campos y demostrar a las personas con discapacidad que pueden ser parte de la cultura”, manifestó.

La muestra surge gracias a un convenio tripartito entre el Instituto Metropolitano de Patrimonio, la Secretaría de Inclusión Social y la Sociedad de Ciegos de Pichincha ‘Luis Braille’. Esto ha facilitado los procesos de inclusión.

‘Texturas y Sensaciones’ se abrió en abril inicialmente en el Parque Arqueológico Rumipamba y se preveía que estuviera hasta octubre. Pero los técnicos han desechado la idea para evitar la degradación de las piezas.

Junto a los elementos de la muestra inclusiva se exhiben en el hall del Cabildo objetos completos hallados en sitios arqueológicos como La Florida y Rumipamba, además de representaciones de la vida cotidiana de sus habitantes. Esta muestra estará abierta hasta el 31 de julio y es guiada por agentes metropolitanas de control, capacitados por arqueólogos. (F)

El Parque Arqueológico Rumipamba tiene 40 hectáreas

En la exposición ‘Texturas y Sensaciones’ se exhiben vestigios de cerámica hallados en el parque Rumipamba. Este lugar tiene unas 40 hectáreas y muestra una pequeña fracción de lo que fue la ocupación de Quito antes de la llegada de los Incas.

Entre los hallazgos realizados a lo largo de 15 años de investigación arqueológica destacan importantes muros de piedra, restos de casas, hornos y fogones, y tumbas así como una enorme cantidad de artefactos de cerámica y piedra.

“Los antiguos habitantes de Rumipamba vivían en casas con forma de óvalos o círculos, con pisos de barro; practicaban la agricultura como principal forma de subsistencia; consumían maíz, fréjol, capulí, además de carne de llama, alpaca, venado y cuy.

Elaboraban textiles y enterraban a sus muertos acompañados de ofrendas de cerámica, que probablemente contenían alimentos”, señala el portal Quito Informa.

Los antiguos pobladores de Rumipamba no estaban aislados, sino que formaban parte de una población distribuida por el valle de Quito y sus alrededores. (F)

Exposición para apreciar la arqueología con las manos

Dayuma Guayasamín, arqueóloga del Instituto Metropolitano de Patrimonio, en la exposición inclusiva.

La muestra inclusiva ‘Texturas y Sensaciones’, en Quito, busca transmitir el valor de los bienes culturales a través del tacto tanto para personas no videntes como videntes. Los visitantes conocen las antiguas técnicas de elaboración y las concepciones ideológicas de los alfareros de ese momento.

lo común en los museos es el letrero de “No tocar”. Sin embargo, la muestra ‘Texturas y Sensaciones’ invita a los asistentes a percibir la arqueología a través del sentido del tacto, tanto para personas no videntes como videntes.

Esta exposición inclusiva que se instaló en la planta baja del Municipio de Quito, intenta que la gente se apropie del patrimonio cultural. En el particular recorrido por la historia del Ecuador antiguo, las vitrinas quedan a un lado para que el contacto pase a primer plano.

Fragmentos de cerámica hallados en excavaciones realizadas en el parque Rumipamba, la zona de Tajamar, La Florida y Cochasquí, en Quito, forman parte de esta muestra.

Dayuma Guayasamín, arqueóloga del Instituto Metropolitano de Patrimonio, señaló que el objetivo es “que las personas no videntes puedan conocer a través del tacto su patrimonio, permitiéndole una cercanía con las tradiciones y la cosmovisión de las sociedades del pasado”.

Así, los asistentes pueden sentir con sus manos las huellas dejadas en la base de las vasijas o decorados específicos que reflejan las técnicas de elaboración y las concepciones ideológicas de los alfareros de ese momento.

Asimismo, el tamaño de los dedos que dejaron sus creadores en algunos objetos, al ser más pequeños que los de un quiteño actual, hacen suponer que los antiguos alfareros eran de menor altura y contextura. Guayasamín calcula que las mujeres prehispánicas medían entre 1,30 y 1,40 metros y los hombres alrededor de 1,50 metros.

Fichas
José Montenegro, presidente de la Sociedad de Ciegos de Pichincha ‘Luis Braille’, se encargó de elaborar las cédulas que identifican la muestra arqueológica, con la aspiración de que, personas como él, puedan leer y conocer detalles del material cultural.

“Cuando nuestros ojos están en las manos, al tocar nos hacemos una idea más real de las cosas”, señaló Montenegro.

Luis González, visitante de la muestra, indicó que es importante que las personas con discapacidad tengan acceso a la información de restos arqueológicos de la nación. “Es necesario abrir campos y demostrar a las personas con discapacidad que pueden ser parte de la cultura”, manifestó.

La muestra surge gracias a un convenio tripartito entre el Instituto Metropolitano de Patrimonio, la Secretaría de Inclusión Social y la Sociedad de Ciegos de Pichincha ‘Luis Braille’. Esto ha facilitado los procesos de inclusión.

‘Texturas y Sensaciones’ se abrió en abril inicialmente en el Parque Arqueológico Rumipamba y se preveía que estuviera hasta octubre. Pero los técnicos han desechado la idea para evitar la degradación de las piezas.

Junto a los elementos de la muestra inclusiva se exhiben en el hall del Cabildo objetos completos hallados en sitios arqueológicos como La Florida y Rumipamba, además de representaciones de la vida cotidiana de sus habitantes. Esta muestra estará abierta hasta el 31 de julio y es guiada por agentes metropolitanas de control, capacitados por arqueólogos. (F)

El Parque Arqueológico Rumipamba tiene 40 hectáreas

En la exposición ‘Texturas y Sensaciones’ se exhiben vestigios de cerámica hallados en el parque Rumipamba. Este lugar tiene unas 40 hectáreas y muestra una pequeña fracción de lo que fue la ocupación de Quito antes de la llegada de los Incas.

Entre los hallazgos realizados a lo largo de 15 años de investigación arqueológica destacan importantes muros de piedra, restos de casas, hornos y fogones, y tumbas así como una enorme cantidad de artefactos de cerámica y piedra.

“Los antiguos habitantes de Rumipamba vivían en casas con forma de óvalos o círculos, con pisos de barro; practicaban la agricultura como principal forma de subsistencia; consumían maíz, fréjol, capulí, además de carne de llama, alpaca, venado y cuy.

Elaboraban textiles y enterraban a sus muertos acompañados de ofrendas de cerámica, que probablemente contenían alimentos”, señala el portal Quito Informa.

Los antiguos pobladores de Rumipamba no estaban aislados, sino que formaban parte de una población distribuida por el valle de Quito y sus alrededores. (F)