El último hielero de Chimborazo cumple 60 años de trabajo

Baltazar Ushca es el último hielero del país, aunque su herencia de saber se la está enseñando a su hijo para que continúe con la tradición de esta labor.

El oficio del hielero tiene raíces en el imperio romano y los pueblos árabes. Baltazar Uzhca es el último de los hieleros que cumplen con una silenciosa labor que llegó al Nuevo Mundo, bajo el dominio español, como una mita.

El oficio en Ecuador se instaló en el Cayambe, el Cotacachi y el Chimborazo, sin embargo su consumo desapareció ante las refrigeradoras y el hielo industrial.

Pero Uzhca es el único en mantener viva esta actividad. Es una cuestión de sincretismo religioso, donde el hielo sagrado, permite una comunión con el cuerpo de la montaña. Aunque este aspecto se mantiene como parte de una memoria colectiva ancestral, y que Baltasar lo hace, dos días por semana, jueves y viernes.

A sus 75 años continúa subiendo al nevado más alto del Ecuador, para recolectar hielo y venderlo en el mercado del Riobamba.
Este personaje ha formado parte de varias producciones nacionales e internacionales, pronto cumplirá 60 años realizando esta labor.

Hace un año recibió la condecoración al mérito laboral parte de la Asamblea Nacional y también se graduó del programa de alfabetización que le permitió escribir y leer su nombre.

El último hielero que seguirá realizando su labor tarda cinco horas en llegar a la mina de hielo, a 4.500 metros de altitud, por un camino empinado con intenso sol y fuertes vientos.

Este producto que él obtiene del nevado más alto, en el Chimborazo se usa para hacer jugos de frutas o helados tradicionales en los mercados de esta provincia. Algunas personas le atribuyen propiedades curativas naturales, porque no tiene ningún procesamiento, llega desde la altura directamente a las manos de los comerciantes de jugos y bebidas. (I)

El último hielero de Chimborazo cumple 60 años de trabajo

Baltazar Ushca es el último hielero del país, aunque su herencia de saber se la está enseñando a su hijo para que continúe con la tradición de esta labor.

El oficio del hielero tiene raíces en el imperio romano y los pueblos árabes. Baltazar Uzhca es el último de los hieleros que cumplen con una silenciosa labor que llegó al Nuevo Mundo, bajo el dominio español, como una mita.

El oficio en Ecuador se instaló en el Cayambe, el Cotacachi y el Chimborazo, sin embargo su consumo desapareció ante las refrigeradoras y el hielo industrial.

Pero Uzhca es el único en mantener viva esta actividad. Es una cuestión de sincretismo religioso, donde el hielo sagrado, permite una comunión con el cuerpo de la montaña. Aunque este aspecto se mantiene como parte de una memoria colectiva ancestral, y que Baltasar lo hace, dos días por semana, jueves y viernes.

A sus 75 años continúa subiendo al nevado más alto del Ecuador, para recolectar hielo y venderlo en el mercado del Riobamba.
Este personaje ha formado parte de varias producciones nacionales e internacionales, pronto cumplirá 60 años realizando esta labor.

Hace un año recibió la condecoración al mérito laboral parte de la Asamblea Nacional y también se graduó del programa de alfabetización que le permitió escribir y leer su nombre.

El último hielero que seguirá realizando su labor tarda cinco horas en llegar a la mina de hielo, a 4.500 metros de altitud, por un camino empinado con intenso sol y fuertes vientos.

Este producto que él obtiene del nevado más alto, en el Chimborazo se usa para hacer jugos de frutas o helados tradicionales en los mercados de esta provincia. Algunas personas le atribuyen propiedades curativas naturales, porque no tiene ningún procesamiento, llega desde la altura directamente a las manos de los comerciantes de jugos y bebidas. (I)