El Sígsig reclama la potestad del Chunucari

El historiador Diego Orellana señala que existen suficientes pruebas que demuestran que la máscara de oro, emblema del Banco Central, fue hallada en el cantón Sígsig y que es de origen cañari, por lo que las autoridades iniciaron un proyecto que busca recuperar su identidad cultural y patrimonial.

El Municipio del Sígsig ha emprendido un nuevo proyecto que busca recuperar la identidad cultural y el primer paso es demostrar que el Chunucari, la imagen del Banco Central del Ecuador, fue descubierta en su territorio y no en Manabí como actualmente se indica.


Para el historiador Diego Orellana, existe una errada interpretación de la información que rodea a esta enigmática figura de oro, lo cual ha llevado a situarla en la cultura Tolita, cuando su origen se remonta a la cultura cañari.

Orellana comenta que, en 1940 el coleccionista suizo Max Konanz, quien tenía una hacienda cerca del cantón Biblián, adquirió a un huaquero en una visita a lo que aparentemente se trataba de un ovillo de oro.

Konanz se habría percatado que no se trataba de un poco de oro sino de una figura, por lo que con cuidado recuperó la forma original del artefacto hasta descubrir que se trataba de una máscara de oro.

Origen Cañari
Según Orellana, la coleccionista se vio atrapado por la figura y emprendió una investigación para determinar el origen de la misma, la cual finalizó al conocer que provenía del sector conocido como Chunucari, en el Sígsig, donde ya se había descubierto vestigios cañaris.

De acuerdo con el historiador, la máscara presenta rasgos propios de la cultura cañari como el hecho de las 46 serpientes de rodean al rostro, que muchos las confunden como rayos, por eso se cree que es un sol, cuando se trata de una máscara. “Recordemos que la serpiente es un animal sagrado para esta cultura”.

Para 1944, el investigador Miguel Ernesto Domínguez visitó la colección de Konanz y ratificó el origen cañari de la figura y así fue catalogada hasta 1960. Cuando muere Konanz ene se año, el Banco Central adquiere su colección y el Chunucari es ubicado como parte de la cultura Tolita.

Semejanzas
Esta confusión se da, según Orellana, debido a que el historiador Víctor Emilio Estrada poseía una figura similar de plata proveniente de la cultura Tolita. Desde ese momento inicia una disputa por el origen de esta figura que se convirtió en la imagen del Banco Central y del país.

Los historiadores y arqueólogos azuayos certifican que la máscara posee características propias prehispánicas de la cultura cañari, mientras que sus pares de la costa señalan que son de la cultura Tolita.

Esta disputa llevo a que, en el año 2007, el Banco central contrate un estudio para determinar el origen de la figura. El examen determinó que el oro del cual está fabricada la figura posiblemente se encontraba en tierras del norte del Ecuador, lo que lo relacionaría con la cultura tolita.

“Este argumento no es determinante ya que el oro pudo ser extraído de ese territorio, pero su trabajo se da en otros lugares. A más de ello los huaqueros llevaban los artefactos de lugar en lugar para venderlos e indicaban cuál es su origen”, indicó Orellana, para quien el factor determinante es el hecho de que no se trata de un sol, sino de una máscara, ya que los cañaris no adoraban al sol, sino a la luna. (I)

El Sígsig reclama la potestad del Chunucari

El historiador Diego Orellana señala que existen suficientes pruebas que demuestran que la máscara de oro, emblema del Banco Central, fue hallada en el cantón Sígsig y que es de origen cañari, por lo que las autoridades iniciaron un proyecto que busca recuperar su identidad cultural y patrimonial.

El Municipio del Sígsig ha emprendido un nuevo proyecto que busca recuperar la identidad cultural y el primer paso es demostrar que el Chunucari, la imagen del Banco Central del Ecuador, fue descubierta en su territorio y no en Manabí como actualmente se indica.


Para el historiador Diego Orellana, existe una errada interpretación de la información que rodea a esta enigmática figura de oro, lo cual ha llevado a situarla en la cultura Tolita, cuando su origen se remonta a la cultura cañari.

Orellana comenta que, en 1940 el coleccionista suizo Max Konanz, quien tenía una hacienda cerca del cantón Biblián, adquirió a un huaquero en una visita a lo que aparentemente se trataba de un ovillo de oro.

Konanz se habría percatado que no se trataba de un poco de oro sino de una figura, por lo que con cuidado recuperó la forma original del artefacto hasta descubrir que se trataba de una máscara de oro.

Origen Cañari
Según Orellana, la coleccionista se vio atrapado por la figura y emprendió una investigación para determinar el origen de la misma, la cual finalizó al conocer que provenía del sector conocido como Chunucari, en el Sígsig, donde ya se había descubierto vestigios cañaris.

De acuerdo con el historiador, la máscara presenta rasgos propios de la cultura cañari como el hecho de las 46 serpientes de rodean al rostro, que muchos las confunden como rayos, por eso se cree que es un sol, cuando se trata de una máscara. “Recordemos que la serpiente es un animal sagrado para esta cultura”.

Para 1944, el investigador Miguel Ernesto Domínguez visitó la colección de Konanz y ratificó el origen cañari de la figura y así fue catalogada hasta 1960. Cuando muere Konanz ene se año, el Banco Central adquiere su colección y el Chunucari es ubicado como parte de la cultura Tolita.

Semejanzas
Esta confusión se da, según Orellana, debido a que el historiador Víctor Emilio Estrada poseía una figura similar de plata proveniente de la cultura Tolita. Desde ese momento inicia una disputa por el origen de esta figura que se convirtió en la imagen del Banco Central y del país.

Los historiadores y arqueólogos azuayos certifican que la máscara posee características propias prehispánicas de la cultura cañari, mientras que sus pares de la costa señalan que son de la cultura Tolita.

Esta disputa llevo a que, en el año 2007, el Banco central contrate un estudio para determinar el origen de la figura. El examen determinó que el oro del cual está fabricada la figura posiblemente se encontraba en tierras del norte del Ecuador, lo que lo relacionaría con la cultura tolita.

“Este argumento no es determinante ya que el oro pudo ser extraído de ese territorio, pero su trabajo se da en otros lugares. A más de ello los huaqueros llevaban los artefactos de lugar en lugar para venderlos e indicaban cuál es su origen”, indicó Orellana, para quien el factor determinante es el hecho de que no se trata de un sol, sino de una máscara, ya que los cañaris no adoraban al sol, sino a la luna. (I)