El sabor internacional es parte de la cultura local

El sonido de una campana motiva a las expertas de la cocina en el restaurante colombiano Moliendo Café. Ahí las recetas transportan a los comensales a la tradición colombiana, pues la bandeja paisa, las creativas combinaciones con base de  arepa y las cervezas importadas son el menú atractivo para los visitantes. “Por favor toque la campana si la comida y la atención fue de su agrado”, dice un mensaje junto al objeto a la entrada del restaurante.


En cuanto a sazón, el “hogao”, que es un refrito colombiano, el guacamole y la carne desmechada son algunos de los sabores que se pueden encontrar en este lugar con 19 años de vida.


Javier Muñoz, propietario de Moliendo Café, explica que también en el lugar se puede encontrar buñuelos, gaseosas, cervezas, así como dulces propios de su tierra, que por ejemplo combinan el dulce de leche con la guayaba, entre otros ingredientes.


La bandeja paisa, plato icónico de Colombia, es el favorito de los visitantes del restaurante que en un 40 por ciento son cuencanos.
De lunes a sábado de 09:00 a 20:00 atiende el negocio en la calle Honorato Vásquez, que además ofrece diariamente almuerzos por 2,50 dólares que incluye sopa, plato fuerte, jugo y un guineo.


Las opciones vegetarianas también son parte de la carta, pues las hamburguesas de lenteja y las arepas con vegetales están pensadas para quienes no comen carne.


En cuanto a sabores orientales, ‘Thai Connection’  es uno de los representantes de este sazón.  En este restaurante ubicado en la calle Honorato Vásquez,  los platillos se preparan al puro estilo tailandés.


Ronald Bustamante, dueño del lugar, relata que el negocio lleva tres años ofreciendo las recetas culinarias de la tierra de su esposa “Verita”, quien es la experta de la cocina.


Ahí ofrecen platillos típicos de Tailandia, que son a base de salsa de ostras, -en su mayoría-, elaborados con productos propios de esa nación conseguidos gracias a la importación. El ‘Thai fried rice’ es uno de los platillos más seductores de ‘Thai Connection’, tal vez por que se sirve en una piña con varios salteados.


Las sopas también son parte de los platos más aclamados del restaurante, “es cierto, cuentan que son buenas para el chuchaqui”, asevera su dueño, quien explica que en la carta también se incluyen recetas pensadas para vegetarianos.


Por otro lado, en la calle Padre Touloup, conocida como “plaza de San Alfonso” se descubre un lugar que fusiona los sabores europeos. Se trata de La Belga, un restaurante que representa un “sueño hecho realidad” de su chef y dueño, Joel Devañez.


Debido a “las circunstancias de la vida” Joel llegó a Cuenca, una ciudad que lo cautivó y en donde vio una oportunidad para crear su negocio. Desde septiembre de 2018 está abierto La Belga, donde Devañez fusiona sabores chinos, franceses, mexicanos y de Bélgica, según sea el plato. Desde hummus, risotos, y quesadillas, hasta tallarines salteados, en La Belga solo existe una condición para cocinar, “que los ingredientes sean equilibrados”.


Lo más atractivo de este espacio es su oferta de almuerzos con la posibilidad de elegir entre cuatro opciones de carne, así como de elegir como bebida, entre un vaso de jugo o cerveza, una bebida muy tradicional de Bélgica, y tan solo por 2,75 dólares. (I)

El sabor internacional es parte de la cultura local

El sonido de una campana motiva a las expertas de la cocina en el restaurante colombiano Moliendo Café. Ahí las recetas transportan a los comensales a la tradición colombiana, pues la bandeja paisa, las creativas combinaciones con base de  arepa y las cervezas importadas son el menú atractivo para los visitantes. “Por favor toque la campana si la comida y la atención fue de su agrado”, dice un mensaje junto al objeto a la entrada del restaurante.


En cuanto a sazón, el “hogao”, que es un refrito colombiano, el guacamole y la carne desmechada son algunos de los sabores que se pueden encontrar en este lugar con 19 años de vida.


Javier Muñoz, propietario de Moliendo Café, explica que también en el lugar se puede encontrar buñuelos, gaseosas, cervezas, así como dulces propios de su tierra, que por ejemplo combinan el dulce de leche con la guayaba, entre otros ingredientes.


La bandeja paisa, plato icónico de Colombia, es el favorito de los visitantes del restaurante que en un 40 por ciento son cuencanos.
De lunes a sábado de 09:00 a 20:00 atiende el negocio en la calle Honorato Vásquez, que además ofrece diariamente almuerzos por 2,50 dólares que incluye sopa, plato fuerte, jugo y un guineo.


Las opciones vegetarianas también son parte de la carta, pues las hamburguesas de lenteja y las arepas con vegetales están pensadas para quienes no comen carne.


En cuanto a sabores orientales, ‘Thai Connection’  es uno de los representantes de este sazón.  En este restaurante ubicado en la calle Honorato Vásquez,  los platillos se preparan al puro estilo tailandés.


Ronald Bustamante, dueño del lugar, relata que el negocio lleva tres años ofreciendo las recetas culinarias de la tierra de su esposa “Verita”, quien es la experta de la cocina.


Ahí ofrecen platillos típicos de Tailandia, que son a base de salsa de ostras, -en su mayoría-, elaborados con productos propios de esa nación conseguidos gracias a la importación. El ‘Thai fried rice’ es uno de los platillos más seductores de ‘Thai Connection’, tal vez por que se sirve en una piña con varios salteados.


Las sopas también son parte de los platos más aclamados del restaurante, “es cierto, cuentan que son buenas para el chuchaqui”, asevera su dueño, quien explica que en la carta también se incluyen recetas pensadas para vegetarianos.


Por otro lado, en la calle Padre Touloup, conocida como “plaza de San Alfonso” se descubre un lugar que fusiona los sabores europeos. Se trata de La Belga, un restaurante que representa un “sueño hecho realidad” de su chef y dueño, Joel Devañez.


Debido a “las circunstancias de la vida” Joel llegó a Cuenca, una ciudad que lo cautivó y en donde vio una oportunidad para crear su negocio. Desde septiembre de 2018 está abierto La Belga, donde Devañez fusiona sabores chinos, franceses, mexicanos y de Bélgica, según sea el plato. Desde hummus, risotos, y quesadillas, hasta tallarines salteados, en La Belga solo existe una condición para cocinar, “que los ingredientes sean equilibrados”.


Lo más atractivo de este espacio es su oferta de almuerzos con la posibilidad de elegir entre cuatro opciones de carne, así como de elegir como bebida, entre un vaso de jugo o cerveza, una bebida muy tradicional de Bélgica, y tan solo por 2,75 dólares. (I)