El cementerio atrae con su historia

“Aquí se acaba la grandeza, el orgullo. Empieza la igualdad. Aquí todos somos materia de putrefacción”. En un espacio del cementerio patrimonial, en donde antiguamente se enterraba a las personas de escasos recursos económicos, se lee esta advertencia.
En las tumbas antiguas, los nombres, fechas, oraciones y leyendas se tallaban en piedras. Edwin Tapia | EL TIEMPO

Esta área se encuentra a pocos pasos del ingreso principal del cementerio, por la avenida González Suárez. Aquí, los túmulos son de piedra, con los nombres, fechas y leyendas grabados sobre ese mismo material, que con el paso de los años se ha deteriorado. Sólo hay una tumba que hoy tiene lápida y está mejor conservada que las demás.


Este espacio es parte del área patrimonial del cementerio, la más antigua, que se convierte en un atractivo para quienes deciden, por turismo, visitar el lugar. Sin embargo, también es un sitio de encuentro y de recuerdos, en un día dedicado a los seres que ya no están.
El Día de los Difuntos el cementerio luce mejor, más arreglado, con olor a pintura, flores frescas, césped recién cortado, velas que se empiezan a consumir.


En medio de este ambiente, matizado con celebraciones religiosas, vendedores de flores, coronas, velas... El cementerio se abre a los visitantes como un lugar para ser recorrido, para contar a través de sus nichos un fragmento de la historia de la ciudad.

 Inicios
El cementerio municipal nace en 1896, administrado principalmente por la Iglesia Catolica, dijo Priscila Alvarado, funcionaria de la Empresa Municipal de Cementerios de la ciudad. “El cementerio era uno de los espacios en donde era más notoria la diferenciación de clases sociales”, añadió.


Como evidencia de ello queda el “cementerio popular”, mencionado anteriormente, un espacio que se diferencia del resto del paisaje por sus túmulos de piedra. “Esta zona estaba llena de árboles, no había más bóvedas”, dijo Julia Orellana, quien ayer acudió a limpiar la tumba de su hermano, ubicada en este sitio, desde muy temprano.


La memoria de Orellana conserva la imagen de las tumbas con cruces de madera, protegidas por un pedazo de lata, para evitar su deterioro. Años después llegaron más elementos decorativos: fotos del difunto, oraciones, nombres y fechas en números romanos y letras mejor caligrafiadas.


Otro espacio tradicional en el cementerio es el área destinada a los judíos, cerrada por un muro de ladrillo. Unos 40 túmulos guardan los restos de los judíos que llegaron exiliados en la época de la Segunda Guerra Mundial.

 Personajes
Los personajes ilustres: políticos, poetas, religiosos y otros, permanecen en un mausoleo exclusivo para ellos. Además hay otros que fueron comprados por familias años atrás, las que construyeron destacadas piezas arquitectónicas para albergar a sus difuntos, indicó Alvarado.
La funcionaria mencionó que el cementerio es un lugar turístico, “un sitio que atrae por sus misterios y su historia”, que hoy abre sus puertas a devotos y turistas, que pueden encontrar, además de recuerdos, pequeños detalles dignos de admirarse. (JBA)

Cuenca.

El cementerio atrae con su historia

En las tumbas antiguas, los nombres, fechas, oraciones y leyendas se tallaban en piedras. Edwin Tapia | EL TIEMPO

Esta área se encuentra a pocos pasos del ingreso principal del cementerio, por la avenida González Suárez. Aquí, los túmulos son de piedra, con los nombres, fechas y leyendas grabados sobre ese mismo material, que con el paso de los años se ha deteriorado. Sólo hay una tumba que hoy tiene lápida y está mejor conservada que las demás.


Este espacio es parte del área patrimonial del cementerio, la más antigua, que se convierte en un atractivo para quienes deciden, por turismo, visitar el lugar. Sin embargo, también es un sitio de encuentro y de recuerdos, en un día dedicado a los seres que ya no están.
El Día de los Difuntos el cementerio luce mejor, más arreglado, con olor a pintura, flores frescas, césped recién cortado, velas que se empiezan a consumir.


En medio de este ambiente, matizado con celebraciones religiosas, vendedores de flores, coronas, velas... El cementerio se abre a los visitantes como un lugar para ser recorrido, para contar a través de sus nichos un fragmento de la historia de la ciudad.

 Inicios
El cementerio municipal nace en 1896, administrado principalmente por la Iglesia Catolica, dijo Priscila Alvarado, funcionaria de la Empresa Municipal de Cementerios de la ciudad. “El cementerio era uno de los espacios en donde era más notoria la diferenciación de clases sociales”, añadió.


Como evidencia de ello queda el “cementerio popular”, mencionado anteriormente, un espacio que se diferencia del resto del paisaje por sus túmulos de piedra. “Esta zona estaba llena de árboles, no había más bóvedas”, dijo Julia Orellana, quien ayer acudió a limpiar la tumba de su hermano, ubicada en este sitio, desde muy temprano.


La memoria de Orellana conserva la imagen de las tumbas con cruces de madera, protegidas por un pedazo de lata, para evitar su deterioro. Años después llegaron más elementos decorativos: fotos del difunto, oraciones, nombres y fechas en números romanos y letras mejor caligrafiadas.


Otro espacio tradicional en el cementerio es el área destinada a los judíos, cerrada por un muro de ladrillo. Unos 40 túmulos guardan los restos de los judíos que llegaron exiliados en la época de la Segunda Guerra Mundial.

 Personajes
Los personajes ilustres: políticos, poetas, religiosos y otros, permanecen en un mausoleo exclusivo para ellos. Además hay otros que fueron comprados por familias años atrás, las que construyeron destacadas piezas arquitectónicas para albergar a sus difuntos, indicó Alvarado.
La funcionaria mencionó que el cementerio es un lugar turístico, “un sitio que atrae por sus misterios y su historia”, que hoy abre sus puertas a devotos y turistas, que pueden encontrar, además de recuerdos, pequeños detalles dignos de admirarse. (JBA)

Cuenca.