“El cañari persiste en el kichwa que se habla en Cañar”

La investigadora Rosaleen Howard es especialista en lingüística antropológica de la región andina y ha estudiado el kichwa. Presentó el resultado de sus trabajos en una conferencia en la U. de Cuenca.
Rosaleen Howard Profesora de estudios hispánicos de U.de Newcastle

Rosaleen Howard, procedente de Inglaterra, ha investigado las lenguas originarias de Ecuador, Perú y Bolivia.

En 1976 llegó al Ecuador con el objetivo de conocer más referencias sobre los relatos orales en kichwa para su tesis doctoral.

Durante nueve meses vivió en la provincia de Cañar y realizó una recopilación de datos en las comunidades, que fueron publicados en su libro ‘Dioses y diablos. Tradición oral de Cañar’, editado en 1981. La obra tiene una transcripción original en kichwa y una traducción al español.

En su permanencia en en Cañar, Roseleen conoció sobre la existencia de la lengua cañari, que era hablada antes de la llegada de los incas, por ello decidió indagar el substrato de ese idioma ancestral en el kichwa que se habla en esa provincia.

Para dar a conocer sus investigaciones, la experta dictó el pasado jueves en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca, la conferencia ‘La sobrevivencia de la lengua cañari de la Sierra sur ecuatoriana: ¿invención o realidad?, evento promovido por la Cátedra Abierta de Historia.

La investigadora señala que el cañari persiste en el kichwa que se habla en Cañar. En su libro ‘Por los linderos de la lengua’, ella señala que en el caso del kichwa de Cañar, “tenemos evidencias de un substrato pre-kichwa, por los rasgos léxicos y fonémicos de este dialecto que se pueden atribuir al cañari”.

p. ¿Por qué plantea la interrogante de invención o realidad sobre la sobrevivencia de la lengua cañari?
r. Es una realidad. Los estudiosos que venimos de afuera, no estábamos tan convencidos de que la lengua cañari persista, pero sí hay elementos, por ejemplo en los topónimos, en las antroponimias, en los nombres de las plantas, pero no sé si en base a esas huellas se puede hablar de que la lengua sobrevive, entonces uno se hace esa pregunta: ¿sobrevive la lengua? Sí, porque vemos elementos léxicos en los sonidos, que son las evidencias, pero no como para ser hablada.

p. ¿Cómo se vincula su estudio de la lengua cañari con el kichwa?
r. Mis investigaciones son sobre el kichwa. Yo llegué a Cañar en 1976 después de haber estudiado el quechua cusqueño en mi país y en la Universidad St. Andrews de Escocia. Allí encontré que en las crónicas históricas se lee sobre la población indígena y sobre la lengua cañari, entonces me interesé en conocer si persistía y ví que hay topónimos en Cañar y Azuay que son propios de ese idioma y a partir del kichwa me dí cuenta que había substrato cañari.

p. ¿De qué manera se pueden preservar las lenguas?
r. Hablándolas. Las lenguas no viven en libros, ahora un poco sí viven en lo digital, pero la lengua se habla sino se vuelve una lengua muerta que solo se estudia en bibliotecas; también es importante trabajar para resolver el problema de la discriminación, porque la gente que habla el kichwa, muchas veces deja de hablarlo porque tiene miedo a la discriminación, el problema en Ecuador y en otros países de América Latina es que se ha implantado la idea de que las lenguas autóctonas, originarias, no son tan útiles o son inferiores al castellano y es una lástima porque hablar más de una lengua enriquece la vida.

p. ¿Qué papel juega el sistema educativo?
r. Se ha intentado realzar el valor de las lenguas originarias con el sistema de Eduación Intecultural Bilingue, hay la intención de valorar las lenguas y de animar a los niños a conocer sus raíces culturales, pero no ha funcionado tan bien, precisamente por el tema de la discriminación, así que la escuela intenta apoyar pero es en la sociedad donde ha habido un proceso muy lento para que haya mejores relaciones interculturales.

p. La globalización, ¿Cómo influye en las pérdida de las lenguas?
r. Si con globalización queremos decir la modernización y la influencia de los medios sociales, tiene una influencia muy fuerte, pero no creo que se trate de escoger entre una cosa u otra, es decir, uno puede ser una persona con una visión globalizada y también ser fiel a sus raíces y creo que todo miembro de la sociedad tiene que jugar su rol porque la interculturalidad tendría que ser en los dos sentidos.

p. ¿Qué políticas públicas se deberían aplicar para preservar las lenguas?
r. La educación pública es muy importante, se debe trabajar en las escuelas y con la sociedad en general para tratar de sensibilizar sobre el patrimonio lingüístico y cultural que tiene un valor con raíces muy profundas, si se destruye todo eso después es difícil recuperarlo. Además, los derechos deben ser respetados y el respeto por los derechos lingüísticos debe darse en los espacios públicos, no solo en las escuelas. Por ejemplo si una persona quiere ir a un banco o a un hospital se debería trabajar en el tema de la interpretación para dar a la población ese derecho.

p- ¿Cómo motivar a los jóvenes para que hablen su lengua materna?
r. Hay que conocer la realidad del lugar en dónde se habla la lengua, convivir con esas personas para que haya más entendimiento; el rechazo y la discriminación vienen del desconocimiento. (F)

Patricia Naula Herembás
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“El cañari persiste en el kichwa que se habla en Cañar”

Rosaleen Howard Profesora de estudios hispánicos de U.de Newcastle

Rosaleen Howard, procedente de Inglaterra, ha investigado las lenguas originarias de Ecuador, Perú y Bolivia.

En 1976 llegó al Ecuador con el objetivo de conocer más referencias sobre los relatos orales en kichwa para su tesis doctoral.

Durante nueve meses vivió en la provincia de Cañar y realizó una recopilación de datos en las comunidades, que fueron publicados en su libro ‘Dioses y diablos. Tradición oral de Cañar’, editado en 1981. La obra tiene una transcripción original en kichwa y una traducción al español.

En su permanencia en en Cañar, Roseleen conoció sobre la existencia de la lengua cañari, que era hablada antes de la llegada de los incas, por ello decidió indagar el substrato de ese idioma ancestral en el kichwa que se habla en esa provincia.

Para dar a conocer sus investigaciones, la experta dictó el pasado jueves en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca, la conferencia ‘La sobrevivencia de la lengua cañari de la Sierra sur ecuatoriana: ¿invención o realidad?, evento promovido por la Cátedra Abierta de Historia.

La investigadora señala que el cañari persiste en el kichwa que se habla en Cañar. En su libro ‘Por los linderos de la lengua’, ella señala que en el caso del kichwa de Cañar, “tenemos evidencias de un substrato pre-kichwa, por los rasgos léxicos y fonémicos de este dialecto que se pueden atribuir al cañari”.

p. ¿Por qué plantea la interrogante de invención o realidad sobre la sobrevivencia de la lengua cañari?
r. Es una realidad. Los estudiosos que venimos de afuera, no estábamos tan convencidos de que la lengua cañari persista, pero sí hay elementos, por ejemplo en los topónimos, en las antroponimias, en los nombres de las plantas, pero no sé si en base a esas huellas se puede hablar de que la lengua sobrevive, entonces uno se hace esa pregunta: ¿sobrevive la lengua? Sí, porque vemos elementos léxicos en los sonidos, que son las evidencias, pero no como para ser hablada.

p. ¿Cómo se vincula su estudio de la lengua cañari con el kichwa?
r. Mis investigaciones son sobre el kichwa. Yo llegué a Cañar en 1976 después de haber estudiado el quechua cusqueño en mi país y en la Universidad St. Andrews de Escocia. Allí encontré que en las crónicas históricas se lee sobre la población indígena y sobre la lengua cañari, entonces me interesé en conocer si persistía y ví que hay topónimos en Cañar y Azuay que son propios de ese idioma y a partir del kichwa me dí cuenta que había substrato cañari.

p. ¿De qué manera se pueden preservar las lenguas?
r. Hablándolas. Las lenguas no viven en libros, ahora un poco sí viven en lo digital, pero la lengua se habla sino se vuelve una lengua muerta que solo se estudia en bibliotecas; también es importante trabajar para resolver el problema de la discriminación, porque la gente que habla el kichwa, muchas veces deja de hablarlo porque tiene miedo a la discriminación, el problema en Ecuador y en otros países de América Latina es que se ha implantado la idea de que las lenguas autóctonas, originarias, no son tan útiles o son inferiores al castellano y es una lástima porque hablar más de una lengua enriquece la vida.

p. ¿Qué papel juega el sistema educativo?
r. Se ha intentado realzar el valor de las lenguas originarias con el sistema de Eduación Intecultural Bilingue, hay la intención de valorar las lenguas y de animar a los niños a conocer sus raíces culturales, pero no ha funcionado tan bien, precisamente por el tema de la discriminación, así que la escuela intenta apoyar pero es en la sociedad donde ha habido un proceso muy lento para que haya mejores relaciones interculturales.

p. La globalización, ¿Cómo influye en las pérdida de las lenguas?
r. Si con globalización queremos decir la modernización y la influencia de los medios sociales, tiene una influencia muy fuerte, pero no creo que se trate de escoger entre una cosa u otra, es decir, uno puede ser una persona con una visión globalizada y también ser fiel a sus raíces y creo que todo miembro de la sociedad tiene que jugar su rol porque la interculturalidad tendría que ser en los dos sentidos.

p. ¿Qué políticas públicas se deberían aplicar para preservar las lenguas?
r. La educación pública es muy importante, se debe trabajar en las escuelas y con la sociedad en general para tratar de sensibilizar sobre el patrimonio lingüístico y cultural que tiene un valor con raíces muy profundas, si se destruye todo eso después es difícil recuperarlo. Además, los derechos deben ser respetados y el respeto por los derechos lingüísticos debe darse en los espacios públicos, no solo en las escuelas. Por ejemplo si una persona quiere ir a un banco o a un hospital se debería trabajar en el tema de la interpretación para dar a la población ese derecho.

p- ¿Cómo motivar a los jóvenes para que hablen su lengua materna?
r. Hay que conocer la realidad del lugar en dónde se habla la lengua, convivir con esas personas para que haya más entendimiento; el rechazo y la discriminación vienen del desconocimiento. (F)

Patricia Naula Herembás
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