El arte visto como vehículo crítico para tratar la discapacidad

Arte y discapacidad. Discapacidad y pandemia. Pandemia y precariedad. Precariedad y creatividad. Así surgió el colectivo ‘No es igual’, en México, en donde varios artistas con discapacidad se juntaron para poner de manifiesto la situación vulnerable a la que están sometidos durante la pandemia actual: “contamos el riesgo que estamos enfrentando, por un lado, como comunidad de personas con discapacidad, y por otro, como artistas en el confinamiento actual”.

Así lo plantearon durante las jornadas Distribute 2020, organizadas por el 17, Instituto de Estudios Críticos de México y el Centro de Etnografía Interdisciplinaria Kaleidos de la Universidad de Cuenca y Flacso-Ecuador. Este año, Cuenca iba a ser la sede del Distribute 2020, sin embargo la pandemia cambió el escenario a uno virtual. El eje del debate artístico y académico se ha enfocado en cómo la antropología puede responder a la crisis actual.

Hemos elegido enfatizar el arte, el arte hecho desde la discapacidad, con artistas con discapacidad, para permitirles expresar públicamente una serie de valores, de preguntas, de intervenciones que permitan entender la discapacidad”, reflexionó Benjamín Mayer, director de 17, Instituto de Estudios Críticos de México. El psicoanalista recalcó que actualmente nos encontramos ante un concepto de la discapacidad que responde a miradas diferentes, ideologizadas y condicionantes.

“Hay comunicación, hay campañas, se dice mucho, se saca capital político de la discapacidad, pero en realidad no hay un trabajo consistente”, piensa Mayer; no obstante, destaca que el arte puede ser “un vehículo crítico para traer todos estos hechos a la luz”, interrogar la “normalidad”, esas concepciones ideológicas, “sobre todo médicas y pedagógicas, asistenciales, que todavía pesan de manera muy fuerte en las sociedades latinoamericanas”, recalcó.

Beatriz Miranda, docente e investigadora en temas de discapacidad de 17, Instituto de Estudios Críticos, subrayó que varios de los discursos que se han dado ahora con la pandemia están relacionados con cuestionar si regresamos o no a la normalidad y qué se entiende por esta “normalidad”. La investigadora señala que desde siempre la discapacidad ha cuestionado esto a la sociedad. Enfatizó que el arte es un espacio que debate la “normalidad”, mucho más si es producido por alguien con discapacidad.

La antropóloga extendió además una invitación a los artistas ecuatorianos con discapacidad a sumarse a la iniciativa del colectivo ‘No es igual’.

Pies, para qué los quiero si tengo alas para volar”, decía Frida Kahlo; el arte le permitió manifestar sus emociones y la elevó hasta la cúspide del surrealismo latinoamericano, pasando a la historia como una de las pintoras y mujeres más influyentes.

En ese mismo sentido, Edgar Lacolz, licenciado en filosofía y parte del colectivo de artistas con discapacidad ‘Discreantes’, remarcó: “Resulta visible que lo distinto es normal; disculpen la obviedad, pero en algún momento, ves que lo normal es tener diferencias, con o sin discapacidad. Los anormales existimos y, a nuestras maneras y nuestros tiempos, funcionamos”. Lacolz confía con vehemencia en las distintas expresiones artísticas y en que estas pueden ayudar a reflexionar y ser autocríticos.

Israel Idrovo, director de la maestría de Antropología de lo Contemporáneo de la Universidad de Cuenca, también participó en las jornadas Distribute 2020 para hablar sobre la muestra ‘Desencajados: de la normalidad y otros cuentos’, que realizaron sus estudiantes de Psicología Clínica, el año pasado.

Comentó que la puesta en escena de la muestra tenía la intención de explorar otras formas del hacer académico, pensada desde la metáfora, la ironía, la materialidad, y reflexionar sobre el asunto de la “normalidad”. Reveló que esta obra ayudó a ver todas las posibilidades de la diversidad humana y “no solamente mirarla como una resistencia sino como una potencia”. Idrovo remarcó que no solo se mostraron cuerpos que se resisten a encajar, además esos mismos cuerpos “nos enseñaron un potencial enorme de creatividad, de enseñanza y la idea fue aprender de esos márgenes”.

Otra ponencia que destacó en las jornadas virtuales Distribute 2020 fue la de Jacinta Aguirre y Tatiana Cordero, quienes investigan en temas de discapacidad. Coinciden en que el arte rompe la idea de lo qué es lo “normal” o no. (I)

El arte visto como vehículo crítico para tratar la discapacidad

Arte y discapacidad. Discapacidad y pandemia. Pandemia y precariedad. Precariedad y creatividad. Así surgió el colectivo ‘No es igual’, en México, en donde varios artistas con discapacidad se juntaron para poner de manifiesto la situación vulnerable a la que están sometidos durante la pandemia actual: “contamos el riesgo que estamos enfrentando, por un lado, como comunidad de personas con discapacidad, y por otro, como artistas en el confinamiento actual”.

Así lo plantearon durante las jornadas Distribute 2020, organizadas por el 17, Instituto de Estudios Críticos de México y el Centro de Etnografía Interdisciplinaria Kaleidos de la Universidad de Cuenca y Flacso-Ecuador. Este año, Cuenca iba a ser la sede del Distribute 2020, sin embargo la pandemia cambió el escenario a uno virtual. El eje del debate artístico y académico se ha enfocado en cómo la antropología puede responder a la crisis actual.

Hemos elegido enfatizar el arte, el arte hecho desde la discapacidad, con artistas con discapacidad, para permitirles expresar públicamente una serie de valores, de preguntas, de intervenciones que permitan entender la discapacidad”, reflexionó Benjamín Mayer, director de 17, Instituto de Estudios Críticos de México. El psicoanalista recalcó que actualmente nos encontramos ante un concepto de la discapacidad que responde a miradas diferentes, ideologizadas y condicionantes.

“Hay comunicación, hay campañas, se dice mucho, se saca capital político de la discapacidad, pero en realidad no hay un trabajo consistente”, piensa Mayer; no obstante, destaca que el arte puede ser “un vehículo crítico para traer todos estos hechos a la luz”, interrogar la “normalidad”, esas concepciones ideológicas, “sobre todo médicas y pedagógicas, asistenciales, que todavía pesan de manera muy fuerte en las sociedades latinoamericanas”, recalcó.

Beatriz Miranda, docente e investigadora en temas de discapacidad de 17, Instituto de Estudios Críticos, subrayó que varios de los discursos que se han dado ahora con la pandemia están relacionados con cuestionar si regresamos o no a la normalidad y qué se entiende por esta “normalidad”. La investigadora señala que desde siempre la discapacidad ha cuestionado esto a la sociedad. Enfatizó que el arte es un espacio que debate la “normalidad”, mucho más si es producido por alguien con discapacidad.

La antropóloga extendió además una invitación a los artistas ecuatorianos con discapacidad a sumarse a la iniciativa del colectivo ‘No es igual’.

Pies, para qué los quiero si tengo alas para volar”, decía Frida Kahlo; el arte le permitió manifestar sus emociones y la elevó hasta la cúspide del surrealismo latinoamericano, pasando a la historia como una de las pintoras y mujeres más influyentes.

En ese mismo sentido, Edgar Lacolz, licenciado en filosofía y parte del colectivo de artistas con discapacidad ‘Discreantes’, remarcó: “Resulta visible que lo distinto es normal; disculpen la obviedad, pero en algún momento, ves que lo normal es tener diferencias, con o sin discapacidad. Los anormales existimos y, a nuestras maneras y nuestros tiempos, funcionamos”. Lacolz confía con vehemencia en las distintas expresiones artísticas y en que estas pueden ayudar a reflexionar y ser autocríticos.

Israel Idrovo, director de la maestría de Antropología de lo Contemporáneo de la Universidad de Cuenca, también participó en las jornadas Distribute 2020 para hablar sobre la muestra ‘Desencajados: de la normalidad y otros cuentos’, que realizaron sus estudiantes de Psicología Clínica, el año pasado.

Comentó que la puesta en escena de la muestra tenía la intención de explorar otras formas del hacer académico, pensada desde la metáfora, la ironía, la materialidad, y reflexionar sobre el asunto de la “normalidad”. Reveló que esta obra ayudó a ver todas las posibilidades de la diversidad humana y “no solamente mirarla como una resistencia sino como una potencia”. Idrovo remarcó que no solo se mostraron cuerpos que se resisten a encajar, además esos mismos cuerpos “nos enseñaron un potencial enorme de creatividad, de enseñanza y la idea fue aprender de esos márgenes”.

Otra ponencia que destacó en las jornadas virtuales Distribute 2020 fue la de Jacinta Aguirre y Tatiana Cordero, quienes investigan en temas de discapacidad. Coinciden en que el arte rompe la idea de lo qué es lo “normal” o no. (I)