Directiva de las Conceptas busca impulso para proyectos

 El pasado 11 de febrero durante la última asamblea de la Fundación Museo de las Conceptas, que apoya al Museo del Monasterio de las Conceptas, se renovó la directiva del monasterio cuya presidencia cayó en el historiador Juan Martínez Borrero.
Él, junto a Mónica Muñoz, directora del lugar, comparte los pendientes y prioridades que tiene este espacio.


P. ¿Cuáles son los urgentes que se deben atender en el museo?
R. Juan Martínez: Son varios, pero el fundamental es dejar de ser una entidad cultural en crisis permanente. Este es un museo que no depende de manera particular del Estado. Es el único museo público de Cuenca que aporta de manera sustancial para su mantenimiento a través del cobro de entradas. Los ingresos que se generan al año y los aportes particularmente de la Municipalidad de Cuenca, Universidad del Azuay, entre otros, no alcanzan a cubrir el presupuesto operativo, no digamos el de intervención, ni de exposición, ni de restauración. Tenemos el personal mínimo para que el museo pueda funcionar. La base financiera es el primer punto a resolver.


P. ¿Qué acciones tomarán para ir solventando la falta de recursos?
R. Mónica Muñoz: Antes, invertir en cultura costaba a las empresas. Ahora que está considerada como un gasto deducible queremos aprovechar para encontrar apoyo financiero empresarial que nos permita avanzar.


P: ¿con qué recursos cuentan en la actualidad?
R. MM: El museo tiene dos canales de ingresos. Uno  es a través del cobro de entradas al lugar, se cobra también por algunas salas de exhibición, además se reciben donaciones como de la Universidad del Azuay, se hacen convenios con distintos instituciones como con la Bienal internacional que tiene una de sus salas aquí. El otro es a través de un convenio que  se renueva anualmente con el Municipio de Cuenca. Ese convenio hay que renegociarlo al principio de cada año. Nunca se sabe si se va o no ha recibir y ha consistido en un aporte, a groso modo, de unos 20.000 dólares, que gracias a la gestión de la dirección se ha conseguido duplicarlo.

P: ¿Qué necesita el museo para estabilizarse económicamente?
R. JM: Que el Consejo Municipal emita una ordenanza que obligue al Municipio a crear un fondo permanente para el museo para no estar a la suerte de las autoridades de turno. Estos 40.000 dólares no son suficientes porque lo único que nos permite es terminar el año sin déficit, pero sin poder ampliar las actividades ni cubrir urgentes. Por ejemplo, el alcalde (Pedro) Palacios un día antes de asumir el cargo visitó el museo y se fue encantado, pero nos gustaría que ese entusiasmo se materialice.
R. MM: Pasó algo parecido con los concejales, inclusive con el Ministro de Cultura a quien he invitado varias veces al museo pero no ha llegado.


P: ¿Qué actividades se generan para atraer a más visitantes?
R. MM: Durante varios meses se dictó un taller de bordado al estilo de las monjas, que mantiene viva esta herencia, que en la época colonial tuvo gran importancia. Se activa además la presencia de niños y familias en distitntos momentos del año.
R. JM: También se ha incorporado otra presencia femenina, que es a través del proceso de limpias. Hay una mujer que viene cada martes y viernes para realizar limpias en el museo.


P: ¿Cuáles son los tesoros que guarda el museo y por qué es importante conservarlos?
R. MM: Uno de ellos es el espacio donde se cuenta la vida de las monjas y cómo ha sido el claustro. También está el risco, que es una Cuenca tallada en una caja, que acoge un nacimiento. Y naturalmente por el significado histórico y de arte femenino, la virgen de la Merced, y el ícono del museo que es el arcangel San Miguel.


R. JM: Cuando Mónica habla de las monjas, es importante reconocer que se trata de mujeres que optaron por una vida específica que las transformó en monjas. Aquí tenían la posibilidad de cantar, de tocar instrumentos musicales, de pintar, bordar, hacer flores de papel y plata. La posibilidad de tener un huerto urbano, de criar amorosamente plantas y de hacer remedios basados en plantas del huerto. Este era un centro de creatividad. (I)

Directiva de las Conceptas busca impulso para proyectos

 El pasado 11 de febrero durante la última asamblea de la Fundación Museo de las Conceptas, que apoya al Museo del Monasterio de las Conceptas, se renovó la directiva del monasterio cuya presidencia cayó en el historiador Juan Martínez Borrero.
Él, junto a Mónica Muñoz, directora del lugar, comparte los pendientes y prioridades que tiene este espacio.


P. ¿Cuáles son los urgentes que se deben atender en el museo?
R. Juan Martínez: Son varios, pero el fundamental es dejar de ser una entidad cultural en crisis permanente. Este es un museo que no depende de manera particular del Estado. Es el único museo público de Cuenca que aporta de manera sustancial para su mantenimiento a través del cobro de entradas. Los ingresos que se generan al año y los aportes particularmente de la Municipalidad de Cuenca, Universidad del Azuay, entre otros, no alcanzan a cubrir el presupuesto operativo, no digamos el de intervención, ni de exposición, ni de restauración. Tenemos el personal mínimo para que el museo pueda funcionar. La base financiera es el primer punto a resolver.


P. ¿Qué acciones tomarán para ir solventando la falta de recursos?
R. Mónica Muñoz: Antes, invertir en cultura costaba a las empresas. Ahora que está considerada como un gasto deducible queremos aprovechar para encontrar apoyo financiero empresarial que nos permita avanzar.


P: ¿con qué recursos cuentan en la actualidad?
R. MM: El museo tiene dos canales de ingresos. Uno  es a través del cobro de entradas al lugar, se cobra también por algunas salas de exhibición, además se reciben donaciones como de la Universidad del Azuay, se hacen convenios con distintos instituciones como con la Bienal internacional que tiene una de sus salas aquí. El otro es a través de un convenio que  se renueva anualmente con el Municipio de Cuenca. Ese convenio hay que renegociarlo al principio de cada año. Nunca se sabe si se va o no ha recibir y ha consistido en un aporte, a groso modo, de unos 20.000 dólares, que gracias a la gestión de la dirección se ha conseguido duplicarlo.

P: ¿Qué necesita el museo para estabilizarse económicamente?
R. JM: Que el Consejo Municipal emita una ordenanza que obligue al Municipio a crear un fondo permanente para el museo para no estar a la suerte de las autoridades de turno. Estos 40.000 dólares no son suficientes porque lo único que nos permite es terminar el año sin déficit, pero sin poder ampliar las actividades ni cubrir urgentes. Por ejemplo, el alcalde (Pedro) Palacios un día antes de asumir el cargo visitó el museo y se fue encantado, pero nos gustaría que ese entusiasmo se materialice.
R. MM: Pasó algo parecido con los concejales, inclusive con el Ministro de Cultura a quien he invitado varias veces al museo pero no ha llegado.


P: ¿Qué actividades se generan para atraer a más visitantes?
R. MM: Durante varios meses se dictó un taller de bordado al estilo de las monjas, que mantiene viva esta herencia, que en la época colonial tuvo gran importancia. Se activa además la presencia de niños y familias en distitntos momentos del año.
R. JM: También se ha incorporado otra presencia femenina, que es a través del proceso de limpias. Hay una mujer que viene cada martes y viernes para realizar limpias en el museo.


P: ¿Cuáles son los tesoros que guarda el museo y por qué es importante conservarlos?
R. MM: Uno de ellos es el espacio donde se cuenta la vida de las monjas y cómo ha sido el claustro. También está el risco, que es una Cuenca tallada en una caja, que acoge un nacimiento. Y naturalmente por el significado histórico y de arte femenino, la virgen de la Merced, y el ícono del museo que es el arcangel San Miguel.


R. JM: Cuando Mónica habla de las monjas, es importante reconocer que se trata de mujeres que optaron por una vida específica que las transformó en monjas. Aquí tenían la posibilidad de cantar, de tocar instrumentos musicales, de pintar, bordar, hacer flores de papel y plata. La posibilidad de tener un huerto urbano, de criar amorosamente plantas y de hacer remedios basados en plantas del huerto. Este era un centro de creatividad. (I)