Diego Molina sacude a la cultura con sus colores

Exposiciones, espacios públicos y publicaciones importantes se han interesado por el trabajo de ‘Diegumberrto’, un artista visual que a sus 28 años destaca con su obra de contenido inusitado.
Diego Molina es ‘Diegumberrto’, un ilustrador y artista visual nacido en Cañar y radicado en Cuenca.
FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

Se llama Diego y es muralista. Su nombre de artista visual no escapa a las coincidencias con el mexicano Diego Rivera, salvo que a él, el reconocimiento le ha llegado algo más temprano.

Diego Molina juntó sus dos nombres para que el seudónimo agarre fuerza y decidió llamarse ‘Diegumberrto’, la firma con la que sella sus ilustraciones, caricaturas y cómics que se han enmarcado en un estilo cercano al cartoon, dice. Además de creaciones que son producto del ‘binomio fantástico’.

Con esto último se refiere a la corriente literaria en la que se asocian dos palabras que en principio no tienen conexión lógica pero que luego son capaces de crear una historia de interés y con sentido.

El binomio fantástico parece estar presente en todo lo que Diego toca, dibuja, viste. La camiseta amarilla que trae puesta, mientras desmonta la exposición en la que presentó su libro ‘Cachivaches’, lleva marcada algo así como una caricatura que finalmente sentencia: “We all must laugh”, que traducido al español significa “todos debemos reír”.

Y quizá en esta risa se sostiene el humor negro bien logrado que también ha alcanzado su trabajo. Las aventuras de un llapingacho en un museo, por ejemplo. Un ekeko que solicita la presidencia de la república y promete abundancia, o un cerdo animado que pide lo mismo.

Este doble sentido, inspirado un poco en la sensualidad y el erotismo de la obra del historietista italiano Milo Manara, ha llevado a Molina a plasmar sus murales en el Museo Municipal de Arte Moderno, restaurante La Chichería, centro cultural La Guarida, y otros sitios públicos con acogida local.

Sobre ‘Cachivaches’
Como buen artista, Diegumberrto se atrevió a rea-lizar una compilación de sus diarios con las ilustraciones realizadas desde el 2014 hasta el 2018.

La buena noticia llegó cuando este trabajo ganó la Convocatoria para Publicaciones 2018-2019 de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, CCENA. “Como ventana indiscreta —y a manera de invitación para desacralizar, de una vez por todas, su privacidad y recrear en el lector la comezón placentera y el subidón de dopamina propios del fisgoneo—, aparece el libro Cachivaches”, escribe Camila Corral, coordinadora editorial de la CCENA sobre el libro rojo de Molina.

Raíces
El binomio fantástico reaparece porque todo cobra un sentido mayor al conocer los porqués de la unión del autor con su obra.

Diego cuenta emocionado y con un orgullo auténtico, que nació en Cañar hace 28 años y que siente alivio cuando las personas ven en su trabajo algún tipo de responsabilidad social por defender sus raíces: “Conozco a gente que no está conforme con su identidad y eso me choca. Reconocerme y ver la valía de nuestra cultura, me ha llevado a incluir en mis creaciones, recursos como el patrimonio oral, el quichua, lo coloquial y más”.

Música
Las fiestas populares son parte de esa inspiración artística en la que no todos creen, pero él sí. Siente a estas celebraciones como una de sus debilidades al momento de crear.

Pero más allá del proceso, confiesa que no puede trabajar sin música. Hoy se encuentra laborando en la imagen oficial de un local comercial de artículos para cumpleaños y ha escuchado unas cumbias para inspirarse. Pudo ver en su cabeza antes de dibujar, todas las acciones que el ser humano realiza con una serpentina.

“Las formas son importantes pero no hay que olvidar que detrás de estas existe una intención y hay que saber jugar con ello”, asegura el artista como si fuese algo que está por demás aclararlo.

Diego Molina o Diegumberrto no tiene problemas en reconocer su evolución y la creatividad que se ha visibilizado en ella con los años. Se mantiene en que su trabajo no ha dejado de ser divertido pero que se ha tornado mucho más maduro. Quiere exponer en otros países, incluido México, por supuesto. (F)

DATOS
-Murales. Los trabajos murales del artista están pintados en lugares públicos como restaurantes, museos, centros culturales, entre otros.
-Celebraciones. Las fiestas populares han sido una inspiración muy cercana para Molina, pues dice sentirse orgulloso de sus raíces.
-Libro. Diego Molina o ‘Diegumberrto’ publicó su libro

Isabel Aguilar
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Diego Molina sacude a la cultura con sus colores

Diego Molina es ‘Diegumberrto’, un ilustrador y artista visual nacido en Cañar y radicado en Cuenca.
FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

Se llama Diego y es muralista. Su nombre de artista visual no escapa a las coincidencias con el mexicano Diego Rivera, salvo que a él, el reconocimiento le ha llegado algo más temprano.

Diego Molina juntó sus dos nombres para que el seudónimo agarre fuerza y decidió llamarse ‘Diegumberrto’, la firma con la que sella sus ilustraciones, caricaturas y cómics que se han enmarcado en un estilo cercano al cartoon, dice. Además de creaciones que son producto del ‘binomio fantástico’.

Con esto último se refiere a la corriente literaria en la que se asocian dos palabras que en principio no tienen conexión lógica pero que luego son capaces de crear una historia de interés y con sentido.

El binomio fantástico parece estar presente en todo lo que Diego toca, dibuja, viste. La camiseta amarilla que trae puesta, mientras desmonta la exposición en la que presentó su libro ‘Cachivaches’, lleva marcada algo así como una caricatura que finalmente sentencia: “We all must laugh”, que traducido al español significa “todos debemos reír”.

Y quizá en esta risa se sostiene el humor negro bien logrado que también ha alcanzado su trabajo. Las aventuras de un llapingacho en un museo, por ejemplo. Un ekeko que solicita la presidencia de la república y promete abundancia, o un cerdo animado que pide lo mismo.

Este doble sentido, inspirado un poco en la sensualidad y el erotismo de la obra del historietista italiano Milo Manara, ha llevado a Molina a plasmar sus murales en el Museo Municipal de Arte Moderno, restaurante La Chichería, centro cultural La Guarida, y otros sitios públicos con acogida local.

Sobre ‘Cachivaches’
Como buen artista, Diegumberrto se atrevió a rea-lizar una compilación de sus diarios con las ilustraciones realizadas desde el 2014 hasta el 2018.

La buena noticia llegó cuando este trabajo ganó la Convocatoria para Publicaciones 2018-2019 de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, CCENA. “Como ventana indiscreta —y a manera de invitación para desacralizar, de una vez por todas, su privacidad y recrear en el lector la comezón placentera y el subidón de dopamina propios del fisgoneo—, aparece el libro Cachivaches”, escribe Camila Corral, coordinadora editorial de la CCENA sobre el libro rojo de Molina.

Raíces
El binomio fantástico reaparece porque todo cobra un sentido mayor al conocer los porqués de la unión del autor con su obra.

Diego cuenta emocionado y con un orgullo auténtico, que nació en Cañar hace 28 años y que siente alivio cuando las personas ven en su trabajo algún tipo de responsabilidad social por defender sus raíces: “Conozco a gente que no está conforme con su identidad y eso me choca. Reconocerme y ver la valía de nuestra cultura, me ha llevado a incluir en mis creaciones, recursos como el patrimonio oral, el quichua, lo coloquial y más”.

Música
Las fiestas populares son parte de esa inspiración artística en la que no todos creen, pero él sí. Siente a estas celebraciones como una de sus debilidades al momento de crear.

Pero más allá del proceso, confiesa que no puede trabajar sin música. Hoy se encuentra laborando en la imagen oficial de un local comercial de artículos para cumpleaños y ha escuchado unas cumbias para inspirarse. Pudo ver en su cabeza antes de dibujar, todas las acciones que el ser humano realiza con una serpentina.

“Las formas son importantes pero no hay que olvidar que detrás de estas existe una intención y hay que saber jugar con ello”, asegura el artista como si fuese algo que está por demás aclararlo.

Diego Molina o Diegumberrto no tiene problemas en reconocer su evolución y la creatividad que se ha visibilizado en ella con los años. Se mantiene en que su trabajo no ha dejado de ser divertido pero que se ha tornado mucho más maduro. Quiere exponer en otros países, incluido México, por supuesto. (F)

DATOS
-Murales. Los trabajos murales del artista están pintados en lugares públicos como restaurantes, museos, centros culturales, entre otros.
-Celebraciones. Las fiestas populares han sido una inspiración muy cercana para Molina, pues dice sentirse orgulloso de sus raíces.
-Libro. Diego Molina o ‘Diegumberrto’ publicó su libro

Isabel Aguilar
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