Dávila Cobos trae 101 obras sobre amor y esoterismo

El apego por el misterio y la magia marca las pinturas del artista, cuyo trabajo estará disponible al público desde hoy hasta el 19 de junio en el Museo Municipal de Arte Moderno. Su producción tiene una carga intimista-personal pero también reveladora en cuanto a las manifestaciones socioculturales. 

Si bien son 101 obras que recogen la muestra antológica del pintor cuencano Enrique Dávila Cobos, hay una línea imprescindible que rige su trabajo: el esoterismo.

Desde hoy y hasta el 19 de junio estará abierta al público su exposición ‘Crónicas Alquímicas’, que aborda la producción del pintor a partir de sus 13 años, hasta la fecha.

Concepto
Lo del esoterismo le viene desde niño cuando escuchaba las conversaciones de su padre con su primo César Dávila Andrade, el emblemático poeta y escritor cuencano cuya fascinación y conocimiento por estos temas también fue amplio.

Enrique cuenta que comenzó a interesarse por la investigación del misterio y la magia, aplicándolos de a poco en sus pinturas.
Hoy, las diversas salas del museo municipal de Arte Moderno albergarán estas creaciones con inspiraciones variadas.

‘Cuando el tiempo nos alcanza’, por ejemplo, es una pintura en la que se revela la desesperación por detener el reloj cuando su esposa enfermó y falleció.

Sin embargo, en otra obra, el pintor refleja el amor que le tuvo con un retrato en el que ella aparece con algunos símbolos del wiccanismo, aquella corriente pagana que se vincula a la brujería y otras religiones consideras como antiguas.

“Creo que a la muerte no siempre hay que concebirla como algo malo, sino como un acto de transición y paz”, explica el artista que goza al hablar sobre los conceptos y la razón de ser de sus obras.

Dávila Cobos tiene una voz pausada y paciente para convencer a su receptor de que el arte no debe ser una expresión lejana a la comprensión humana, aunque también está de acuerdo con que se trata simplemente de una serie de manifestaciones necesarias y que “cada persona es libre de interpretarla desde las subjetividades”.

Social
Las representaciones ‘wiccas’ en las que aparecen frecuentemente las brujas, la preparación del aquelarre y más, no dejan de lado un panorama social que el pintor también considera importante; como los fenómenos migratorios, una justicia ciega y mutilada, o la constancia de la figura del búho y su simbología de sabiduría.

Libro
Juana de Arco Matías es la escritora del libro que acompaña a esta muestra.

Ella, junto con el curador Marcelo Guiracocha concluyeron que “la transformación de los conceptos primarios al concepto plasmado en el lienzo la hace una exposición distinta, con una línea de acción diferente a las que se desarrollan en Cuenca”.

Con esto se refieren también a que, en la década de los ‘80 comenzó a restringirse la actividad cultural en la ciudad, lo que hizo que Dávila  emprenda su viaje al exterior en el 2003, con sus exposiciones desde Canadá hasta Argentina, donde se ha mantenido con un alto nivel de actividad artística. (F)

Dávila Cobos trae 101 obras sobre amor y esoterismo

El apego por el misterio y la magia marca las pinturas del artista, cuyo trabajo estará disponible al público desde hoy hasta el 19 de junio en el Museo Municipal de Arte Moderno. Su producción tiene una carga intimista-personal pero también reveladora en cuanto a las manifestaciones socioculturales. 

Si bien son 101 obras que recogen la muestra antológica del pintor cuencano Enrique Dávila Cobos, hay una línea imprescindible que rige su trabajo: el esoterismo.

Desde hoy y hasta el 19 de junio estará abierta al público su exposición ‘Crónicas Alquímicas’, que aborda la producción del pintor a partir de sus 13 años, hasta la fecha.

Concepto
Lo del esoterismo le viene desde niño cuando escuchaba las conversaciones de su padre con su primo César Dávila Andrade, el emblemático poeta y escritor cuencano cuya fascinación y conocimiento por estos temas también fue amplio.

Enrique cuenta que comenzó a interesarse por la investigación del misterio y la magia, aplicándolos de a poco en sus pinturas.
Hoy, las diversas salas del museo municipal de Arte Moderno albergarán estas creaciones con inspiraciones variadas.

‘Cuando el tiempo nos alcanza’, por ejemplo, es una pintura en la que se revela la desesperación por detener el reloj cuando su esposa enfermó y falleció.

Sin embargo, en otra obra, el pintor refleja el amor que le tuvo con un retrato en el que ella aparece con algunos símbolos del wiccanismo, aquella corriente pagana que se vincula a la brujería y otras religiones consideras como antiguas.

“Creo que a la muerte no siempre hay que concebirla como algo malo, sino como un acto de transición y paz”, explica el artista que goza al hablar sobre los conceptos y la razón de ser de sus obras.

Dávila Cobos tiene una voz pausada y paciente para convencer a su receptor de que el arte no debe ser una expresión lejana a la comprensión humana, aunque también está de acuerdo con que se trata simplemente de una serie de manifestaciones necesarias y que “cada persona es libre de interpretarla desde las subjetividades”.

Social
Las representaciones ‘wiccas’ en las que aparecen frecuentemente las brujas, la preparación del aquelarre y más, no dejan de lado un panorama social que el pintor también considera importante; como los fenómenos migratorios, una justicia ciega y mutilada, o la constancia de la figura del búho y su simbología de sabiduría.

Libro
Juana de Arco Matías es la escritora del libro que acompaña a esta muestra.

Ella, junto con el curador Marcelo Guiracocha concluyeron que “la transformación de los conceptos primarios al concepto plasmado en el lienzo la hace una exposición distinta, con una línea de acción diferente a las que se desarrollan en Cuenca”.

Con esto se refieren también a que, en la década de los ‘80 comenzó a restringirse la actividad cultural en la ciudad, lo que hizo que Dávila  emprenda su viaje al exterior en el 2003, con sus exposiciones desde Canadá hasta Argentina, donde se ha mantenido con un alto nivel de actividad artística. (F)