Cuestionan el ‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’

FOTO: Archivo

Pese a que estos preceptos han sido inculcados en los pueblos originarios y entidades como la CONAIE y la Ecuarunari los han acogido, hay yachaks que sostienen que fueron impuestos en la Colonia.

‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’ son tres preceptos que vienen de la lengua kichwa, se traducen como no mentir, no robar, no ser ocioso y han sido vinculados al pensamiento ancestral de los pueblos andinos.

Para el tayta Raymy Chiliquinga, del pueblo salasaka, en la actualidad estos principios son aplicables, pero señala que no son propios de los pueblos originarios porque antes de la Colonia los indígenas vivían en armonía.

El ‘yachak’ sostiene que los principios ‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’ se implementaron después de la conquista debido al cristianismo, como un modelo de educar en el marco del pensamiento occidental.

“Los conquistadores nos impusieron un modelo que dice no mentir, no robar, no ser ocioso, entonces el indio no miente, no roba, no es ocioso y así ellos crearon la industria, crearon los obrajes y las mitas donde el indio no debía robar, no mentir y peor ser vago”, indica Chiliquinga, docente en la UNAE.

Pese a que desde tiempos antiguos estos preceptos han sido inculcados en los pueblos originarios y organizaciones como la CONAIE y la Ecuarunari los han acogido, hay quienes expresan estos cuestionamientos.

Arturo Muyulema, del pueblo kichwa Guaranga de la provincia de Bolívar y dirigente de la CONAIE entre 1989 y 1993, expresa que si bien en los últimos tiempos estos principios han cobrado importancia, no se ha hecho una profundización sobre el origen de esta ‘triada’ para establecer si ‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’ fueron fundamentos propios o si fueron inventados “con el fin de someternos”.

“Los indígenas hemos asumido como nuestros esos valores ético-morales, sobre todo, a raíz de los acontecimientos de la resistencia indígena por los años 90, sin embargo, nunca han sido contrastados con las prácticas socioculturales y sociohistóricas de los pueblos”, asegura Muyulema, docente de lengua kichwa en la Universidad de las Artes en Guayaquil.

Matiza además que asumir estos preceptos sería tanto como decir “que los indígenas hemos sido unos ociosos, ladrones y mentirosos”.

Mestizaje
Por su parte, Irpa Caral, ‘yachak’ oriundo de la ciudad de Cochabamba en Bolivia y radicado en Cuenca, sostiene que estos principios “producto del mestizaje”, en la actualidad se han vuelto como un elemento de resistencia.

Tayta Chiliquinga menciona que ‘Ama quilla, Ama llula y Ama shua’ son conceptos que se han transmitido por generaciones, por lo tanto es un tema que se debe abordar con mucha delicadeza, porque sería como “ir en contra de una sociedad”.

Incluso se los menciona en la aplicación de la justicia indígena, como una guía para quienes han ido en contra de estas normas.

Chiliquinga plantea que, al ser conceptos que están enraizados en los pueblos, se debería abrir una forma de repensar, empezando por uno mismo, luego en el Ayllu (familia) en las comunidades y además difundir en foros y medios de comunicación.

Por su parte, Muyulema propone un amplio debate en la academia, en el movimiento indígena y en diferentes niveles ideológicos y políticos, pero mirando hacia la descolonización del pensamiento, “inclusive dentro de los propios pueblos indígenas”.

Sin embargo, recalca que este es apenas un cuestionamiento a los principios de ‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’, que están incluso recogidos en la Constitución de Bolivia en el Capítulo Segundo de los Principios Valores y fines del Estado. (F)

Investigador vincula estos preceptos a la religión

el investigador peruano Manuel Góngora Prado, socio honorario de la Sociedad Peruana de Educación Intercultural, señala en uno de sus estudios que ‘Ama quilla. Ama llulla, Ama shua’ es producto “de la dominación en el marco de la evangelización religiosa”.

Góngora Prado enfatiza que la auténtica moral y los valores del Tawantinsuyo estaban basados en los principios de ‘Alli Llankay, Alli Yachay y Alli Munay’, que se traducen en el obrar bien, en una buena educación y en los buenos sentimientos. “Son los legítimos valores morales, y axiológicos de nuestros antepasados y siguen vigentes en parte de América Latina”, señala. (F)

Patricia Naula Herembás
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Cuestionan el ‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’

FOTO: Archivo

Pese a que estos preceptos han sido inculcados en los pueblos originarios y entidades como la CONAIE y la Ecuarunari los han acogido, hay yachaks que sostienen que fueron impuestos en la Colonia.

‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’ son tres preceptos que vienen de la lengua kichwa, se traducen como no mentir, no robar, no ser ocioso y han sido vinculados al pensamiento ancestral de los pueblos andinos.

Para el tayta Raymy Chiliquinga, del pueblo salasaka, en la actualidad estos principios son aplicables, pero señala que no son propios de los pueblos originarios porque antes de la Colonia los indígenas vivían en armonía.

El ‘yachak’ sostiene que los principios ‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’ se implementaron después de la conquista debido al cristianismo, como un modelo de educar en el marco del pensamiento occidental.

“Los conquistadores nos impusieron un modelo que dice no mentir, no robar, no ser ocioso, entonces el indio no miente, no roba, no es ocioso y así ellos crearon la industria, crearon los obrajes y las mitas donde el indio no debía robar, no mentir y peor ser vago”, indica Chiliquinga, docente en la UNAE.

Pese a que desde tiempos antiguos estos preceptos han sido inculcados en los pueblos originarios y organizaciones como la CONAIE y la Ecuarunari los han acogido, hay quienes expresan estos cuestionamientos.

Arturo Muyulema, del pueblo kichwa Guaranga de la provincia de Bolívar y dirigente de la CONAIE entre 1989 y 1993, expresa que si bien en los últimos tiempos estos principios han cobrado importancia, no se ha hecho una profundización sobre el origen de esta ‘triada’ para establecer si ‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’ fueron fundamentos propios o si fueron inventados “con el fin de someternos”.

“Los indígenas hemos asumido como nuestros esos valores ético-morales, sobre todo, a raíz de los acontecimientos de la resistencia indígena por los años 90, sin embargo, nunca han sido contrastados con las prácticas socioculturales y sociohistóricas de los pueblos”, asegura Muyulema, docente de lengua kichwa en la Universidad de las Artes en Guayaquil.

Matiza además que asumir estos preceptos sería tanto como decir “que los indígenas hemos sido unos ociosos, ladrones y mentirosos”.

Mestizaje
Por su parte, Irpa Caral, ‘yachak’ oriundo de la ciudad de Cochabamba en Bolivia y radicado en Cuenca, sostiene que estos principios “producto del mestizaje”, en la actualidad se han vuelto como un elemento de resistencia.

Tayta Chiliquinga menciona que ‘Ama quilla, Ama llula y Ama shua’ son conceptos que se han transmitido por generaciones, por lo tanto es un tema que se debe abordar con mucha delicadeza, porque sería como “ir en contra de una sociedad”.

Incluso se los menciona en la aplicación de la justicia indígena, como una guía para quienes han ido en contra de estas normas.

Chiliquinga plantea que, al ser conceptos que están enraizados en los pueblos, se debería abrir una forma de repensar, empezando por uno mismo, luego en el Ayllu (familia) en las comunidades y además difundir en foros y medios de comunicación.

Por su parte, Muyulema propone un amplio debate en la academia, en el movimiento indígena y en diferentes niveles ideológicos y políticos, pero mirando hacia la descolonización del pensamiento, “inclusive dentro de los propios pueblos indígenas”.

Sin embargo, recalca que este es apenas un cuestionamiento a los principios de ‘Ama quilla, Ama llilla, Ama shua’, que están incluso recogidos en la Constitución de Bolivia en el Capítulo Segundo de los Principios Valores y fines del Estado. (F)

Investigador vincula estos preceptos a la religión

el investigador peruano Manuel Góngora Prado, socio honorario de la Sociedad Peruana de Educación Intercultural, señala en uno de sus estudios que ‘Ama quilla. Ama llulla, Ama shua’ es producto “de la dominación en el marco de la evangelización religiosa”.

Góngora Prado enfatiza que la auténtica moral y los valores del Tawantinsuyo estaban basados en los principios de ‘Alli Llankay, Alli Yachay y Alli Munay’, que se traducen en el obrar bien, en una buena educación y en los buenos sentimientos. “Son los legítimos valores morales, y axiológicos de nuestros antepasados y siguen vigentes en parte de América Latina”, señala. (F)

Patricia Naula Herembás
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