Cuenca es la ciudad de los puentes, 4 de ellos son reliquias históricas

Las estructuras que están ubicadas en el sector del Centenario, El Vado, el Puente Roto y el Vergel fueron destruidas en 1950, tras una crecida inusual del río Tomebamba o ‘Julián Matadero’.

Los puentes son parte de la historia de Cuenca. Unos han resistido a los embates de la naturaleza y otros fueron arrastrados por la corriente del río Tomebamba en 1950. Desde el sector del coliseo Jefferson Pérez, al oeste de Cuenca, hasta el sector del hospital Vicente Corral, en una distancia de aproximadamente 3 kilómetros, siguiendo el río Tomebamba existen 8 puentes; si se hace el mismo recorrido con el río Yanuncay, en la parte sur, desde la avenida Loja, y luego en su unión con el Tarqui hasta el hospital del IESS, se levantan 11 puentes. No contamos con el río Machángara.

“Me parece que es una de las ciudades que más puentes tiene, al menos en el Ecuador”, indica Carmen Solórzano, una turista colombiana que llegó hace una semana a Cuenca y ha disfrutado de su paisaje.


De entre todos estos se destacan el puente de El Vado, el puente del Centenario, el puente Mariano Moreno, el ya tradicional Puente Roto y el puente del Vergel.

Según el historiador y catedrático de la Universidad del Azuay, Oswaldo Encalada, cada puente tiene su propia historia. El del Vado, por ejemplo, fue construido por el año 1811 por Martín Pietri, un italiano que anduvo de paso por Cuenca. Según los relatos, no cobró por la construcción, se fue a Colombia y no regresó nunca.

Su estructura solo duró hasta el 3 de abril de 1950, cuando una creciente inusual se llevó el puente, dejando a los cuencanos incomunicados, “se dice que la inundación se tomó todo el sector que ahora es el barrio de San Roque, y el área donde ahora se levanta la Universidad de Cuenca”, indicó Encalada. Desde entonces los habitantes bautizaron al río como ‘Julián Matadero’. A la vez colocaron una cruz en señal de apoyo divino que aún perdura.
Aguas abajo está el puente del Centenario, estructura que, según relató el escritor Eliécer Cárdenas, cronista de la ciudad, fue levantada cuando Santa Ana de los 4 ríos cumplió sus primeros cien años de independencia española y sustituyó a uno que estaba metros más abajo. También resistió al torrente del río.

El puente Mariano Moreno fue otro de los que resistió a la creciente, “debe ser porque tuvo una buena estructura”, dijo el historiador. Este puente es uno de los más admirados por los turistas y es un paso obligado desde la calle Larga hasta el parque de La Madre. Fue construido en 1930.

“Don Enrique Arízaga Toral, que en esa época estaba al frente del Ayuntamiento, tuvo que resolver los problemas más urgentes del momento, puesto que la ciudad había quedado casi incomunicada. El gobierno de Galo Plaza Lasso remitió una cantidad de dinero para la construcción del actual puente de El Vado”, señala por su lado el historiador Manuel Carrasco, en sus Crónicas para la Historia de Cuenca II.

Pero el puente que más llama la atención y que es utilizado para filmar cortometrajes, hacer sesiones fotográficas de enamorados, matrimonios y grandes festivales, es el Puente Roto. Este antiguamente era utilizado para una rápida comunicación entre la parte alta y baja de la ciudad. La crecida del río, se llevó la mitad de su estructura.

Esta construcción fue realizada en 1850 según cuenta el historiador Carrasco, durante la época Republicana con la finalidad de acercar el paso desde la ciudad al matadero, ubicado en el sector del ahora redondel José Peralta, con dirección a la avenida 12 de Abril. Encalada señala que el puente de Ingachaca (puente del Inca) ahora conocido como puente de El Vergel fue inicialmente de madera, ahora le sustituye una estructura nueva y fue llevado por la corriente del río”, indica el catedrático. (I) > Rodrigo Matute Torres- Foto: Fernando Machado

Cuenca es la ciudad de los puentes, 4 de ellos son reliquias históricas

Los puentes son parte de la historia de Cuenca. Unos han resistido a los embates de la naturaleza y otros fueron arrastrados por la corriente del río Tomebamba en 1950. Desde el sector del coliseo Jefferson Pérez, al oeste de Cuenca, hasta el sector del hospital Vicente Corral, en una distancia de aproximadamente 3 kilómetros, siguiendo el río Tomebamba existen 8 puentes; si se hace el mismo recorrido con el río Yanuncay, en la parte sur, desde la avenida Loja, y luego en su unión con el Tarqui hasta el hospital del IESS, se levantan 11 puentes. No contamos con el río Machángara.

“Me parece que es una de las ciudades que más puentes tiene, al menos en el Ecuador”, indica Carmen Solórzano, una turista colombiana que llegó hace una semana a Cuenca y ha disfrutado de su paisaje.


De entre todos estos se destacan el puente de El Vado, el puente del Centenario, el puente Mariano Moreno, el ya tradicional Puente Roto y el puente del Vergel.

Según el historiador y catedrático de la Universidad del Azuay, Oswaldo Encalada, cada puente tiene su propia historia. El del Vado, por ejemplo, fue construido por el año 1811 por Martín Pietri, un italiano que anduvo de paso por Cuenca. Según los relatos, no cobró por la construcción, se fue a Colombia y no regresó nunca.

Su estructura solo duró hasta el 3 de abril de 1950, cuando una creciente inusual se llevó el puente, dejando a los cuencanos incomunicados, “se dice que la inundación se tomó todo el sector que ahora es el barrio de San Roque, y el área donde ahora se levanta la Universidad de Cuenca”, indicó Encalada. Desde entonces los habitantes bautizaron al río como ‘Julián Matadero’. A la vez colocaron una cruz en señal de apoyo divino que aún perdura.
Aguas abajo está el puente del Centenario, estructura que, según relató el escritor Eliécer Cárdenas, cronista de la ciudad, fue levantada cuando Santa Ana de los 4 ríos cumplió sus primeros cien años de independencia española y sustituyó a uno que estaba metros más abajo. También resistió al torrente del río.

El puente Mariano Moreno fue otro de los que resistió a la creciente, “debe ser porque tuvo una buena estructura”, dijo el historiador. Este puente es uno de los más admirados por los turistas y es un paso obligado desde la calle Larga hasta el parque de La Madre. Fue construido en 1930.

“Don Enrique Arízaga Toral, que en esa época estaba al frente del Ayuntamiento, tuvo que resolver los problemas más urgentes del momento, puesto que la ciudad había quedado casi incomunicada. El gobierno de Galo Plaza Lasso remitió una cantidad de dinero para la construcción del actual puente de El Vado”, señala por su lado el historiador Manuel Carrasco, en sus Crónicas para la Historia de Cuenca II.

Pero el puente que más llama la atención y que es utilizado para filmar cortometrajes, hacer sesiones fotográficas de enamorados, matrimonios y grandes festivales, es el Puente Roto. Este antiguamente era utilizado para una rápida comunicación entre la parte alta y baja de la ciudad. La crecida del río, se llevó la mitad de su estructura.

Esta construcción fue realizada en 1850 según cuenta el historiador Carrasco, durante la época Republicana con la finalidad de acercar el paso desde la ciudad al matadero, ubicado en el sector del ahora redondel José Peralta, con dirección a la avenida 12 de Abril. Encalada señala que el puente de Ingachaca (puente del Inca) ahora conocido como puente de El Vergel fue inicialmente de madera, ahora le sustituye una estructura nueva y fue llevado por la corriente del río”, indica el catedrático. (I) > Rodrigo Matute Torres- Foto: Fernando Machado