Comunidad Tawasap apuesta por ecoturismo

Esta comunidad shuar se resiste a ser conquistada por la comunidad global y ha decidido compartir las maravillas de la naturaleza y su cultura con proyectos de descontaminación, reforestación y saber ancestral.

El objetivo es cuidar la naturaleza y a la humanidad. Los habitantes de la comunidad shuar Tawasap del cantón Palora, en la provincia Morona Santiago, impulsan un proyecto encaminado a la descontaminación, reforestación y la protección de sus territorios.

Esta comunidad ancestral amazónica se resiste a ser conquistada por la comunidad global y en respuesta ha decidido compartir las maravillas de la naturaleza y su mágica cultura. Para ello ha desarrollado cuatro alternativas: ecoturismo, restauración forestal, protección de la cultura y de los saberes ancestrales y educación y recuperación de los valores humanos en toda su diversidad.

“Los shuar estamos trabajando para descontaminarnos de los residuos del consumo diario, queremos la recuperación de nuestra naturaleza, de lo contrario dejaremos solo contaminación a las futuras generaciones”, manifiesta el líder indígena Tzama Tigre Tzamarenda.

La comunidad shuar Tawasap cuenta con más de 40 familias, que aún viven de manera ancestral. Ese pueblo invita a conocer las medicinas ancestrales, el deporte tradicional, las cascadas sagradas, montañas en estado natural, diversidad de artesanías, música shuar y la gastronomía tradicional, con productos que cosechan en la zona como frutas, plátano y yuca.

En las noches se puede disfrutar de una fogata acompañada de sabios y cuentos ancestrales, historias alucinantes de un pueblo invencible, ahora decidido al cuidado de la biodiversidad.

Costumbres
En este territorio todos visten el atuendo típico, usan pinturas faciales y hablan en shuar-chicham. El proyecto denominado ‘Plan de Vida de la Comunidad Tawasap’ se desarrolla desde el 2010 y aunque son custodios de 20.000 hectáreas, desarrollan ecoturismo solo en 300, lo que atrae a decenas de turistas nacionales y extranjeros.

“Nuestro objetivo es compartir con la gente que nos visita la forma cómo vivimos, cómo nos sentimos (…) y eso es más importante que todo el dinero del mundo”, asevera Tzama, quien es el uwishin (chamán) de la comunidad.

Nanky Tzamarenda es uno de los guías nativos. Recuerda que para ellos la naturaleza es el conjunto de personas vivas con las que hablamos. “La selva es nuestra casa, es nuestra vida, alimenta a todo el mundo por eso hay que cuidarle, respetarle y tratarla bien”.

Tzama expresa su preocupación ante el mayor problema de la Amazonía: el consumo, que considera, “causa a la naturaleza un atropello brutal”. Sin embargo, se muestra optimista en que la gente va a entender y va a parar la contaminación. (F)

Más de 30 años dedicados a la defensa de la naturaleza

El líder indígena Tzama Tigre Tzamarenda luce una corona de plumas que representa a los jefes shuar y se la ha ganado “demostrando su capacidad humana, inteligencia espiritual y su entrega en defensa de los pueblos y la naturaleza”. Una lucha que lleva más de 30 años.

Cada color de la corona tiene una simbología.

“El rojo representa la sangre, el azul, el universo; y el amarillo las flores, las frutas, las mujeres y los niños”, explica Tzama de 45 años y representante de los jefes de 18 comunidades. En su pecho, cerca al corazón tiene un tatuaje que se lo plasmó en memoria de sus hermanos.

Tzama lamentó que el mundo occidental conozca a los shuar porque cortan cabezas y hacen tzantzas.

“Muchos historiadores nos han dado ese título pero no me gusta, queremos que el mundo nos conozca porque somos amables, porque curamos a la gente, porque vivimos de una manera humana, y no como un pueblo terrible o que mataba gente”, concluye. (F)

Comunidad Tawasap apuesta por ecoturismo

Esta comunidad shuar se resiste a ser conquistada por la comunidad global y ha decidido compartir las maravillas de la naturaleza y su cultura con proyectos de descontaminación, reforestación y saber ancestral.

El objetivo es cuidar la naturaleza y a la humanidad. Los habitantes de la comunidad shuar Tawasap del cantón Palora, en la provincia Morona Santiago, impulsan un proyecto encaminado a la descontaminación, reforestación y la protección de sus territorios.

Esta comunidad ancestral amazónica se resiste a ser conquistada por la comunidad global y en respuesta ha decidido compartir las maravillas de la naturaleza y su mágica cultura. Para ello ha desarrollado cuatro alternativas: ecoturismo, restauración forestal, protección de la cultura y de los saberes ancestrales y educación y recuperación de los valores humanos en toda su diversidad.

“Los shuar estamos trabajando para descontaminarnos de los residuos del consumo diario, queremos la recuperación de nuestra naturaleza, de lo contrario dejaremos solo contaminación a las futuras generaciones”, manifiesta el líder indígena Tzama Tigre Tzamarenda.

La comunidad shuar Tawasap cuenta con más de 40 familias, que aún viven de manera ancestral. Ese pueblo invita a conocer las medicinas ancestrales, el deporte tradicional, las cascadas sagradas, montañas en estado natural, diversidad de artesanías, música shuar y la gastronomía tradicional, con productos que cosechan en la zona como frutas, plátano y yuca.

En las noches se puede disfrutar de una fogata acompañada de sabios y cuentos ancestrales, historias alucinantes de un pueblo invencible, ahora decidido al cuidado de la biodiversidad.

Costumbres
En este territorio todos visten el atuendo típico, usan pinturas faciales y hablan en shuar-chicham. El proyecto denominado ‘Plan de Vida de la Comunidad Tawasap’ se desarrolla desde el 2010 y aunque son custodios de 20.000 hectáreas, desarrollan ecoturismo solo en 300, lo que atrae a decenas de turistas nacionales y extranjeros.

“Nuestro objetivo es compartir con la gente que nos visita la forma cómo vivimos, cómo nos sentimos (…) y eso es más importante que todo el dinero del mundo”, asevera Tzama, quien es el uwishin (chamán) de la comunidad.

Nanky Tzamarenda es uno de los guías nativos. Recuerda que para ellos la naturaleza es el conjunto de personas vivas con las que hablamos. “La selva es nuestra casa, es nuestra vida, alimenta a todo el mundo por eso hay que cuidarle, respetarle y tratarla bien”.

Tzama expresa su preocupación ante el mayor problema de la Amazonía: el consumo, que considera, “causa a la naturaleza un atropello brutal”. Sin embargo, se muestra optimista en que la gente va a entender y va a parar la contaminación. (F)

Más de 30 años dedicados a la defensa de la naturaleza

El líder indígena Tzama Tigre Tzamarenda luce una corona de plumas que representa a los jefes shuar y se la ha ganado “demostrando su capacidad humana, inteligencia espiritual y su entrega en defensa de los pueblos y la naturaleza”. Una lucha que lleva más de 30 años.

Cada color de la corona tiene una simbología.

“El rojo representa la sangre, el azul, el universo; y el amarillo las flores, las frutas, las mujeres y los niños”, explica Tzama de 45 años y representante de los jefes de 18 comunidades. En su pecho, cerca al corazón tiene un tatuaje que se lo plasmó en memoria de sus hermanos.

Tzama lamentó que el mundo occidental conozca a los shuar porque cortan cabezas y hacen tzantzas.

“Muchos historiadores nos han dado ese título pero no me gusta, queremos que el mundo nos conozca porque somos amables, porque curamos a la gente, porque vivimos de una manera humana, y no como un pueblo terrible o que mataba gente”, concluye. (F)