Cojitambo y la guacamaya, una nueva investigación que habla de su relación

FOTO: Archivo EL TIEMPO

Una nueva investigación realizada por el historiador Diego Arteaga revela una relación íntima entre la Guacamaya y El Cojitambo, ambas representaciones importantes para el pueblo cañari.

“En lo alto del cerro Cijitambo logré distinguir la forma del rostro de un ave, al inicio no estuve seguro pero fue el inicio de este camino que ya me ha tomado más de dos años”, recordó Arteaga.

En base a esta primera premisa, el Historiador recopiló una serie de imágenes a las cuales sometió a diferentes análisis para determinar la similitud de la forma del cerro con una ave, específicamente, una guacamaya, ‘partiendo de la importancia de esta ave en el origen del pueblo cañari’, sostuvo.

“La forma del ave no fue elaborada por los hombres cañari o incas, más bien ellos descubrieron la forma y solo la fueron moldeando para que se asemeje más a uno de sus elementos sagrados y lo configuran con sus creencias”, explicó el Historiador.

Con este descubrimiento, Arteaga sostiene que Cojitambo pudo ser considerado como un totem, tanto para los cañaris como para los incas, que les proveía de alimento. “Y tiene sentido esto, por eso la leyenda cuenta que las dos guacamayas entregan los alimentos a los hermanos cañari. (…) El Cojitambo no es una fortaleza militar, es de fácil acceso, pero si puede ser un cerro sagrado”.

“En documentos de 1582 redactados por el sacerdote del lugar detallan que los indígenas aseguraban que el Inga (Inca) hacía que adoren al cerro Cijitambo. No se profundiza el por qué, pero en base a este nuevo descubrimiento tiene más sentido que el cerro tenga tanta importancia”, dijo.

Agrega que a más de la iconografía de la guacamaya, existe arte rupestre en todo el cerro.

Entre las imágenes que se logran distinguir están de felinos, figuras humanas, figuras de hombres con túnicas y coronas de tipo egipcio, entre otras. “Si se lee un par de crónicas sobre el oráculo de Pachacamac es exacta la descripción de ese lugar a las representaciones que se divisan en Cojitambo”, comentó.

Arteaga ha presentado esta hipótesis preliminar en varias conferencias y ha compartido su descubrimiento con expertos de diferentes áreas de estudio. Sin embargo, la investigación está en una fase preliminar.

“Es necesario que se involucren más expertos y contar con fondos para la indagación de estos primeros resultados que he logrado basado, únicamente, en fotografías panorámicas del cerro y en investigación de textos históricos y manuscritos que hablan de estos indicios”, comentó. (F)

Claudia Pazán
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Cojitambo y la guacamaya, una nueva investigación que habla de su relación

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Una nueva investigación realizada por el historiador Diego Arteaga revela una relación íntima entre la Guacamaya y El Cojitambo, ambas representaciones importantes para el pueblo cañari.

“En lo alto del cerro Cijitambo logré distinguir la forma del rostro de un ave, al inicio no estuve seguro pero fue el inicio de este camino que ya me ha tomado más de dos años”, recordó Arteaga.

En base a esta primera premisa, el Historiador recopiló una serie de imágenes a las cuales sometió a diferentes análisis para determinar la similitud de la forma del cerro con una ave, específicamente, una guacamaya, ‘partiendo de la importancia de esta ave en el origen del pueblo cañari’, sostuvo.

“La forma del ave no fue elaborada por los hombres cañari o incas, más bien ellos descubrieron la forma y solo la fueron moldeando para que se asemeje más a uno de sus elementos sagrados y lo configuran con sus creencias”, explicó el Historiador.

Con este descubrimiento, Arteaga sostiene que Cojitambo pudo ser considerado como un totem, tanto para los cañaris como para los incas, que les proveía de alimento. “Y tiene sentido esto, por eso la leyenda cuenta que las dos guacamayas entregan los alimentos a los hermanos cañari. (…) El Cojitambo no es una fortaleza militar, es de fácil acceso, pero si puede ser un cerro sagrado”.

“En documentos de 1582 redactados por el sacerdote del lugar detallan que los indígenas aseguraban que el Inga (Inca) hacía que adoren al cerro Cijitambo. No se profundiza el por qué, pero en base a este nuevo descubrimiento tiene más sentido que el cerro tenga tanta importancia”, dijo.

Agrega que a más de la iconografía de la guacamaya, existe arte rupestre en todo el cerro.

Entre las imágenes que se logran distinguir están de felinos, figuras humanas, figuras de hombres con túnicas y coronas de tipo egipcio, entre otras. “Si se lee un par de crónicas sobre el oráculo de Pachacamac es exacta la descripción de ese lugar a las representaciones que se divisan en Cojitambo”, comentó.

Arteaga ha presentado esta hipótesis preliminar en varias conferencias y ha compartido su descubrimiento con expertos de diferentes áreas de estudio. Sin embargo, la investigación está en una fase preliminar.

“Es necesario que se involucren más expertos y contar con fondos para la indagación de estos primeros resultados que he logrado basado, únicamente, en fotografías panorámicas del cerro y en investigación de textos históricos y manuscritos que hablan de estos indicios”, comentó. (F)

Claudia Pazán
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