El cerro Icto Cruz y su conexión con el Pumapungo

El cerro de Icto Cruz está ubicado al sureste de Cuenca, posee elementos típicos de un santuario de altura, debido a su topografía.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

Según las investigaciones de Hernán Loyola, este lugar lleva ese nombre debido a que en mayo desde el Coricancha, localizado en la parte más alta del Complejo de Pumapungo, ya entrada la noche, se observa la Cruz del Sur como si estuviese posada de forma perpendicular sobre el cerro.

A 2.858 metros sobre el nivel del mar, el cerro Icto Cruz en la parroquia Turi reviste de gran importancia debido a su emplazamiento, que lo ubica como un observatorio astral, especialmente de la constelación de la Cruz del Sur.

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, Regional 6, dentro de su informe ‘Investigación de la Geografía Sagrada en el Azuay y su Tradición Oral’, señala que en el pasado, en épocas cañaris, “este cerro era de gran importancia, ya que tenía una conexión con el palacio de Pumapungo’.

Hernán Loyola (+) en sus investigaciones atribuye el nombre de Icto Cruz (sitio de la cruz), a que desde el 2 de mayo desde el Coricancha de Pumapungo, ya entrada la noche, se observa la Cruz del Sur como si esta estuviese posada de forma perpendicular sobre este cerro.

El trabajo de observación que realizó Loyola, buscaba demostrar la conexión entre el contexto geográfico, los ciclos astrales y los fenómenos naturales, para lo que observó principalmente los solsticios y equinoccios.

La antropóloga Tamara Landívar explica que “lo que quiso demostrar Loyola en su investigación de más de 13 años, es que el nombre de cada cerro está relacionado con un fenómeno astronómico”.

Vista de la ciudad de Cuenca desde el cerro Icto Cruz, donde actualmente se encuentran antenas de telecomunicaciones.

Sitio
Según datos del Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano, SIPCE, “la aparición de la Cruz del Sur sobre este cerro se daba en forma perpendicular sobre la vía láctea y con el arco de estrellas, como se observaba en el altar de los indígenas andinos, por tal razón se lo consideraba como un sitio sagrado, ya que tomaba la forma de un altar que permitía conectarse a los seres terrenales con sus dioses”.

Al respecto, Loyola cita en sus estudios a Francisco Lojano, un investigador del tema que señala que “alrededor de la Cruz y sobre todo cuando esta se encuentra vertical, se observa un arco que forma el conjunto de estrellas que la rodean; tiene como representación terrestre, los arcos que se colocan a las entradas de los pueblos, el Altar”.

La Cruz del Sur era un referente en la cultura andina, puesto que indicaba astralmente el acercamiento al solsticio de junio, cuando empezaban las celebraciones del Inti Raymi.

Santuario
Según los informes del SIPCE, el cerro Icto Cruz posee elementos típicos de un santuario de altura, debido a su topografía. “Se han encontrado vestigios arqueológicos, especialmente restos de cerámicas”, indica la fuente. A continuación detalla el hallazgo de un asentamiento monumental de filiación cultural cañari-inca.

En la actualidad en el Cerro de Icto Cruz, se encuentran ubicadas las antenas de telecomunicaciones, lo que afecta el carácter de sacralidad que poseía este cerro, conocido también como ‘Wakanquilla’.

Según Loyola, este nombre puede tener varios conceptos. ‘Killa’ quiere decir luna o mes, y ‘waka’ significa lugar sagrado, entonces puede relacionarse a la luna o mes de la Cruz; a la chakana andina o al mes del solsticio de junio, es decir al IntiRaymi. (F)

La Geografía Sagrada vinculada al conocimiento astronómico

El conocimiento sobre astronomía que poseían las civilizaciones ancestrales les permitió establecer los lugares para edificar sus construcciones, lo cual está ligado a la concepción de la “geografía sagrada”. Según el arqueólogo Wladimir Galarza, “hay vestigios que evidencian una actividad astronómica que fue vital para el desarrollo de los pueblos cañaris e incas que se asentaron en la zona de Guapondélig”. “Un estudio del Pumapungo, desde el punto de vista de los ‘ceques’ o huacas perimetrales articulados al Curicancha, revela que se trata de uno de los asentamientos cañari e inca, más importantes”. (F)

DATOS
-Constelaciones. La Cruz de Sur o Chakana y la Vía Láctea son consideradas la base de las interpretaciones astronómicas y espaciales de cañaris e incas.
-Informe. El cerro Icto Cruz posee elementos típicos de un santuario de altura, debido a su topografía. Se han encontrado vestigios arqueológicos.
-Ceques. Eran líneas que, partiendo del Cusco, servían para organizar los santuarios, constituyendo un complejo sistema espacial religioso.

Patricia Naula Herembás
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El cerro Icto Cruz y su conexión con el Pumapungo

El cerro de Icto Cruz está ubicado al sureste de Cuenca, posee elementos típicos de un santuario de altura, debido a su topografía.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

Según las investigaciones de Hernán Loyola, este lugar lleva ese nombre debido a que en mayo desde el Coricancha, localizado en la parte más alta del Complejo de Pumapungo, ya entrada la noche, se observa la Cruz del Sur como si estuviese posada de forma perpendicular sobre el cerro.

A 2.858 metros sobre el nivel del mar, el cerro Icto Cruz en la parroquia Turi reviste de gran importancia debido a su emplazamiento, que lo ubica como un observatorio astral, especialmente de la constelación de la Cruz del Sur.

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, Regional 6, dentro de su informe ‘Investigación de la Geografía Sagrada en el Azuay y su Tradición Oral’, señala que en el pasado, en épocas cañaris, “este cerro era de gran importancia, ya que tenía una conexión con el palacio de Pumapungo’.

Hernán Loyola (+) en sus investigaciones atribuye el nombre de Icto Cruz (sitio de la cruz), a que desde el 2 de mayo desde el Coricancha de Pumapungo, ya entrada la noche, se observa la Cruz del Sur como si esta estuviese posada de forma perpendicular sobre este cerro.

El trabajo de observación que realizó Loyola, buscaba demostrar la conexión entre el contexto geográfico, los ciclos astrales y los fenómenos naturales, para lo que observó principalmente los solsticios y equinoccios.

La antropóloga Tamara Landívar explica que “lo que quiso demostrar Loyola en su investigación de más de 13 años, es que el nombre de cada cerro está relacionado con un fenómeno astronómico”.

Vista de la ciudad de Cuenca desde el cerro Icto Cruz, donde actualmente se encuentran antenas de telecomunicaciones.

Sitio
Según datos del Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano, SIPCE, “la aparición de la Cruz del Sur sobre este cerro se daba en forma perpendicular sobre la vía láctea y con el arco de estrellas, como se observaba en el altar de los indígenas andinos, por tal razón se lo consideraba como un sitio sagrado, ya que tomaba la forma de un altar que permitía conectarse a los seres terrenales con sus dioses”.

Al respecto, Loyola cita en sus estudios a Francisco Lojano, un investigador del tema que señala que “alrededor de la Cruz y sobre todo cuando esta se encuentra vertical, se observa un arco que forma el conjunto de estrellas que la rodean; tiene como representación terrestre, los arcos que se colocan a las entradas de los pueblos, el Altar”.

La Cruz del Sur era un referente en la cultura andina, puesto que indicaba astralmente el acercamiento al solsticio de junio, cuando empezaban las celebraciones del Inti Raymi.

Santuario
Según los informes del SIPCE, el cerro Icto Cruz posee elementos típicos de un santuario de altura, debido a su topografía. “Se han encontrado vestigios arqueológicos, especialmente restos de cerámicas”, indica la fuente. A continuación detalla el hallazgo de un asentamiento monumental de filiación cultural cañari-inca.

En la actualidad en el Cerro de Icto Cruz, se encuentran ubicadas las antenas de telecomunicaciones, lo que afecta el carácter de sacralidad que poseía este cerro, conocido también como ‘Wakanquilla’.

Según Loyola, este nombre puede tener varios conceptos. ‘Killa’ quiere decir luna o mes, y ‘waka’ significa lugar sagrado, entonces puede relacionarse a la luna o mes de la Cruz; a la chakana andina o al mes del solsticio de junio, es decir al IntiRaymi. (F)

La Geografía Sagrada vinculada al conocimiento astronómico

El conocimiento sobre astronomía que poseían las civilizaciones ancestrales les permitió establecer los lugares para edificar sus construcciones, lo cual está ligado a la concepción de la “geografía sagrada”. Según el arqueólogo Wladimir Galarza, “hay vestigios que evidencian una actividad astronómica que fue vital para el desarrollo de los pueblos cañaris e incas que se asentaron en la zona de Guapondélig”. “Un estudio del Pumapungo, desde el punto de vista de los ‘ceques’ o huacas perimetrales articulados al Curicancha, revela que se trata de uno de los asentamientos cañari e inca, más importantes”. (F)

DATOS
-Constelaciones. La Cruz de Sur o Chakana y la Vía Láctea son consideradas la base de las interpretaciones astronómicas y espaciales de cañaris e incas.
-Informe. El cerro Icto Cruz posee elementos típicos de un santuario de altura, debido a su topografía. Se han encontrado vestigios arqueológicos.
-Ceques. Eran líneas que, partiendo del Cusco, servían para organizar los santuarios, constituyendo un complejo sistema espacial religioso.

Patricia Naula Herembás
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