La Casa del Cóndor de Piedra recibe a caminantes

Un grupo de 41 personas vivió la aventura de visitar Kuntur Rumi Wasi, uno de los míticos espacios de la arqueología azuaya vinculado al origen totémico de los pueblos cañaris del Valle del río Jubones.
El arqueólogo Wladimir Galarza (i) en la ceremonia en el Kuntur Rumi Wasi.
FOTO: Patricia Naula EL TIEMPO

Transportarse en la historia y recorrer los mismos caminos que transitaron nuestros antepasados por míticas rutas que guardan leyendas, conquista, exploración y aventura es posible.

Guiados por al arqueólogo Wladimir Galarza y el comunero Gabino Aucay, un grupo de 41 caminantes subió hasta la Casa del Cóndor de Piedra que forma parte de un parque rupestre levantado en Wasi Pamba.

Para llegar a esta comunidad ubicada en la parroquia San Pablo de Shaglli, a 35 kilómetros al norte de Santa Isabel, los excursionistas partieron de Cuenca a las 07:30 del pasado 11 de mayo.

Tras un viaje de unas dos horas, fueron recibidos en la comunidad por don Gabino, nativo del lugar que conoce bien los senderos que llevan al majestuoso Kuntur Rumi Wasi o la Casa del Cóndor de Piedra, un Santuario Andino de Altura vinculado al origen totémico de los pueblos cañaris, ubicados en la Cuenca Alta del Valle del río Jubones.

La caminata inició en el parque de Wasi Pamba, aunque se puede llegar en vehículo hasta el sitio conocido como Cortes, que es donde empieza el trayecto para subir hasta la casa del cóndor. A este lugar, enclavado a 3.673 m.s.n.m., no hay otra forma de acceder que a pie por un camino rodeado de frondosos árboles, especies nativas de plantas y una que otra acequia. Hay trayectos con un sol intenso, otros con viento frío, páramo o niebla matutina mezclada con los arbustos.

“No se retrasen porque aquí se pueden perder”, recomienda el arqueólogo Galarza al iniciar el recorrido. Y es que, para quien no conoce, es fácil desubicarse porque no hay una ruta marcada ni siquiera en la tierra para seguir el camino.

Tras una caminata de dos horas y media se visualizó la Casa del Cóndor de Piedra, aunque rodeada de la neblina, pero monumental. El taita Rubén García y el arqueólogo Galarza encabezaron una ceremonia en honor a la Pacha Mama. Como en tiempos ancestrales, Galarza exclamó el ritual de la chicha que dice: “Upiana Aswa Jayak Yukupak wikitapash Allpamamaman Karan”, tomando chicha primero a la Madre Tierra, le convidamos.

En el lugar los aventureros pudieron observar la ‘Rumi Rinrinyuk Wayraka’, una piedra con una abertura en la que se puede escuchar el silbido del viento, así como la movedora o piedra de sacrificios ‘inkachunkana’, donde eran colocadas las víctimas y eran arrojadas hacia el precipicio de unos 400 metros que da al poblado de Wasi Pamba, explicó Galarza.

También se encuentra una figura lítica que asemeja un monje, conocido como ‘Fraile Rumi’. Estas formaciones lacustres reflejan el sentido religioso de los cañaris, que se creían descendientes de ese cóndor que habita la zona. (F)

Patricia Naula Herembás
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La Casa del Cóndor de Piedra recibe a caminantes

El arqueólogo Wladimir Galarza (i) en la ceremonia en el Kuntur Rumi Wasi.
FOTO: Patricia Naula EL TIEMPO

Transportarse en la historia y recorrer los mismos caminos que transitaron nuestros antepasados por míticas rutas que guardan leyendas, conquista, exploración y aventura es posible.

Guiados por al arqueólogo Wladimir Galarza y el comunero Gabino Aucay, un grupo de 41 caminantes subió hasta la Casa del Cóndor de Piedra que forma parte de un parque rupestre levantado en Wasi Pamba.

Para llegar a esta comunidad ubicada en la parroquia San Pablo de Shaglli, a 35 kilómetros al norte de Santa Isabel, los excursionistas partieron de Cuenca a las 07:30 del pasado 11 de mayo.

Tras un viaje de unas dos horas, fueron recibidos en la comunidad por don Gabino, nativo del lugar que conoce bien los senderos que llevan al majestuoso Kuntur Rumi Wasi o la Casa del Cóndor de Piedra, un Santuario Andino de Altura vinculado al origen totémico de los pueblos cañaris, ubicados en la Cuenca Alta del Valle del río Jubones.

La caminata inició en el parque de Wasi Pamba, aunque se puede llegar en vehículo hasta el sitio conocido como Cortes, que es donde empieza el trayecto para subir hasta la casa del cóndor. A este lugar, enclavado a 3.673 m.s.n.m., no hay otra forma de acceder que a pie por un camino rodeado de frondosos árboles, especies nativas de plantas y una que otra acequia. Hay trayectos con un sol intenso, otros con viento frío, páramo o niebla matutina mezclada con los arbustos.

“No se retrasen porque aquí se pueden perder”, recomienda el arqueólogo Galarza al iniciar el recorrido. Y es que, para quien no conoce, es fácil desubicarse porque no hay una ruta marcada ni siquiera en la tierra para seguir el camino.

Tras una caminata de dos horas y media se visualizó la Casa del Cóndor de Piedra, aunque rodeada de la neblina, pero monumental. El taita Rubén García y el arqueólogo Galarza encabezaron una ceremonia en honor a la Pacha Mama. Como en tiempos ancestrales, Galarza exclamó el ritual de la chicha que dice: “Upiana Aswa Jayak Yukupak wikitapash Allpamamaman Karan”, tomando chicha primero a la Madre Tierra, le convidamos.

En el lugar los aventureros pudieron observar la ‘Rumi Rinrinyuk Wayraka’, una piedra con una abertura en la que se puede escuchar el silbido del viento, así como la movedora o piedra de sacrificios ‘inkachunkana’, donde eran colocadas las víctimas y eran arrojadas hacia el precipicio de unos 400 metros que da al poblado de Wasi Pamba, explicó Galarza.

También se encuentra una figura lítica que asemeja un monje, conocido como ‘Fraile Rumi’. Estas formaciones lacustres reflejan el sentido religioso de los cañaris, que se creían descendientes de ese cóndor que habita la zona. (F)

Patricia Naula Herembás
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