“El cabello largo nos identifica como indígenas”

Para las culturas andinas, el pelo es considerado como un tesoro sagrado y mientras un hombre tenga el cabello más largo, se considera más elegante, lo llevan recogido en llamativas trenzas. Los pueblos que aún mantienen esta herencia ancestral son los otavaleños, los saraguros y los cañaris.
Julián Cando (foto 2), artesano oriundo de Otavalo, señala que llevar el cabello largo los identifica como indígenas, y los diferencia de otras culturas.
FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

“Mi padre me enseñó desde niño a llevar el pelo largo, porque nos identifica como indígenas”, relata Julián Cando, oriundo de Otavalo, Imbabura, y radicado en Cuenca desde hace 30 años.

Para las cultura indígenas, el cabello es considerado como un tesoro sagrado y mientras un hombre tenga el pelo más largo se considera más elegante.

Julián, de 45 años, relata que los otavaleños siempre llevan el cabello trenzado, mientras que las mujeres se lo envuelven con una cinta.

“Desde tiempos antiguos la madre es la que se encarga de hacer las trenzas a los niños y cuando llega la etapa de la adolescencia, a uno mismo le toca aprender a hacer la trenza”, cuenta Julián, quien es artesano y vende sus productos en el Centro Municipal Artesanal, Cemuart, junto a la Casa de la Mujer.

La costumbre de llevar el cabello largo viene desde tiempos inmemoriales, actualmente los pueblos que lo llevan así son los otavaleños, los saraguros y los cañaris. Sin embargo, hubo una época en la que también los tsáchilas tenían el cabello largo.

Abraham Calazacón, dirigente tsáchila, cuenta que en su cultura se lleva el cabello corto desde que hace 400 años, hubo un brote de fiebre amarilla y viruela y las familias empezaron a morir, entonces se pintaron el cabello con achiote para protegerse de esos males.

“Como parte del ceremonial de sanación, los ancestros se cortaron el pelo y solo se dejaron una parte como el molde de la cáscara del achiote”, explicó el dirigente tsáchila.

Costumbre
En su familia, Julián mantiene intacta la costumbre de llevar el cabello largo, así se lo ha inculcado a sus dos hijas y sus dos hijos. “Yo como mayor tengo que explicar y transmitir mis conocimientos que vienen desde mis ancestros, porque los niños no saben, para eso estamos los padres para explicarles y así mantener vivas las costumbres”, señala el artesano, aunque lamenta que en la actualidad hay quienes “no valoran mucho la cultura”.

El investigador de las culturas andinas, Pedro Janeta, señala que antiguamente las indígenas llevaban el cabello largo en forma de chakana, pero las nuevas generaciones no lo practican por desconocimiento y aculturización.

“En la forma de partir el pelo realizaban el ceñido sagradamente a la forma de chakana, partiendo desde la corona, esto representa la integralidad del mundo de los cuatro suyukuna (las cuatro regiones del Tawantinsuyu)”, señala Janeta.

Cañaris
También los cañaris se caracterizan por el cabello largo. El cronista español Pedro Cieza de León refiere que “los cañaris traen los cabellos muy largos, y con ellos dada una vuelta la cabeza, de tal manera que se ve claramente ser cañaris. Sus mujeres por el consiguiente se precian de traer los cabellos largos y dar también una vuelta con ellos en la cabeza”.

Según el investigador Pedro Janeta, en la cosmovisión andina los primeros cortes de cabello se realizaban a la edad de siete años, lo que simbolizaba el respeto a los siete poderes naturales: el agua, el aire, la tierra, el sol, el fuego, la luna y la estrella.

El corte se lo realizaba en una ceremonia y lo debía hacer un yachak (sabio), quien asumía la categoría de Markak Taita (padrino), corresponsable en orientar y educar al imilla-joven o kuitza-señorita. (F)

DATOS
-Herencia. Llevan el cabello largo los otavaleños, saraguros y cañaris, aunque los tsáchilas lo llevaron así en alguna época.
-Costumbre. En la cosmovisión andina los primeros cortes de cabello se realizaban a la edad de siete años.
-Familia. Las madres trenzan el cabello de sus hijos, un gesto natural de afecto y unión entre los seres queridos.

El corte de cabello se impuso como un castigo en la antiguedad

El investigador Pedro Janeta señala que los pueblos andinos fueron resistentes, bravos e indomables. “Los invasores vieron en el pelo el símbolo de resistencia y la bravura de los hombres, por eso impusieron como castigo la ‘trasquilada’ del pelo, iniciando desde los más rebeldes y a quienes no obedecían”.

“Esto fue el castigo más audaz y humillante en los pueblos originarios, a lo que se atribuye que por el castigo de desobediencia todos quedaron rapados, de ahí, que era un insulto decir a los hombres ‘rututu’, muchu’ ‘muspa’”, señala Janeta.

Según el historiador Claudio Malo, el corte de la trenza también se lo hacía como una sanción a quienes cometían algún acto reprochable para que sintieran vergüenza. “Y las personas que se lo cortaban voluntariamente era entendido por la sociedad como que despreciaban a su cultura”.

Malo sostiene que todos los habitantes de los pueblos kichwas de la Sierra, excepto los Salasakas, llevan el guango o trenza, como “un signo para identificarse como indígenas”. (F)

Patricia Naula 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

“El cabello largo nos identifica como indígenas”

Julián Cando (foto 2), artesano oriundo de Otavalo, señala que llevar el cabello largo los identifica como indígenas, y los diferencia de otras culturas.
FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

“Mi padre me enseñó desde niño a llevar el pelo largo, porque nos identifica como indígenas”, relata Julián Cando, oriundo de Otavalo, Imbabura, y radicado en Cuenca desde hace 30 años.

Para las cultura indígenas, el cabello es considerado como un tesoro sagrado y mientras un hombre tenga el pelo más largo se considera más elegante.

Julián, de 45 años, relata que los otavaleños siempre llevan el cabello trenzado, mientras que las mujeres se lo envuelven con una cinta.

“Desde tiempos antiguos la madre es la que se encarga de hacer las trenzas a los niños y cuando llega la etapa de la adolescencia, a uno mismo le toca aprender a hacer la trenza”, cuenta Julián, quien es artesano y vende sus productos en el Centro Municipal Artesanal, Cemuart, junto a la Casa de la Mujer.

La costumbre de llevar el cabello largo viene desde tiempos inmemoriales, actualmente los pueblos que lo llevan así son los otavaleños, los saraguros y los cañaris. Sin embargo, hubo una época en la que también los tsáchilas tenían el cabello largo.

Abraham Calazacón, dirigente tsáchila, cuenta que en su cultura se lleva el cabello corto desde que hace 400 años, hubo un brote de fiebre amarilla y viruela y las familias empezaron a morir, entonces se pintaron el cabello con achiote para protegerse de esos males.

“Como parte del ceremonial de sanación, los ancestros se cortaron el pelo y solo se dejaron una parte como el molde de la cáscara del achiote”, explicó el dirigente tsáchila.

Costumbre
En su familia, Julián mantiene intacta la costumbre de llevar el cabello largo, así se lo ha inculcado a sus dos hijas y sus dos hijos. “Yo como mayor tengo que explicar y transmitir mis conocimientos que vienen desde mis ancestros, porque los niños no saben, para eso estamos los padres para explicarles y así mantener vivas las costumbres”, señala el artesano, aunque lamenta que en la actualidad hay quienes “no valoran mucho la cultura”.

El investigador de las culturas andinas, Pedro Janeta, señala que antiguamente las indígenas llevaban el cabello largo en forma de chakana, pero las nuevas generaciones no lo practican por desconocimiento y aculturización.

“En la forma de partir el pelo realizaban el ceñido sagradamente a la forma de chakana, partiendo desde la corona, esto representa la integralidad del mundo de los cuatro suyukuna (las cuatro regiones del Tawantinsuyu)”, señala Janeta.

Cañaris
También los cañaris se caracterizan por el cabello largo. El cronista español Pedro Cieza de León refiere que “los cañaris traen los cabellos muy largos, y con ellos dada una vuelta la cabeza, de tal manera que se ve claramente ser cañaris. Sus mujeres por el consiguiente se precian de traer los cabellos largos y dar también una vuelta con ellos en la cabeza”.

Según el investigador Pedro Janeta, en la cosmovisión andina los primeros cortes de cabello se realizaban a la edad de siete años, lo que simbolizaba el respeto a los siete poderes naturales: el agua, el aire, la tierra, el sol, el fuego, la luna y la estrella.

El corte se lo realizaba en una ceremonia y lo debía hacer un yachak (sabio), quien asumía la categoría de Markak Taita (padrino), corresponsable en orientar y educar al imilla-joven o kuitza-señorita. (F)

DATOS
-Herencia. Llevan el cabello largo los otavaleños, saraguros y cañaris, aunque los tsáchilas lo llevaron así en alguna época.
-Costumbre. En la cosmovisión andina los primeros cortes de cabello se realizaban a la edad de siete años.
-Familia. Las madres trenzan el cabello de sus hijos, un gesto natural de afecto y unión entre los seres queridos.

El corte de cabello se impuso como un castigo en la antiguedad

El investigador Pedro Janeta señala que los pueblos andinos fueron resistentes, bravos e indomables. “Los invasores vieron en el pelo el símbolo de resistencia y la bravura de los hombres, por eso impusieron como castigo la ‘trasquilada’ del pelo, iniciando desde los más rebeldes y a quienes no obedecían”.

“Esto fue el castigo más audaz y humillante en los pueblos originarios, a lo que se atribuye que por el castigo de desobediencia todos quedaron rapados, de ahí, que era un insulto decir a los hombres ‘rututu’, muchu’ ‘muspa’”, señala Janeta.

Según el historiador Claudio Malo, el corte de la trenza también se lo hacía como una sanción a quienes cometían algún acto reprochable para que sintieran vergüenza. “Y las personas que se lo cortaban voluntariamente era entendido por la sociedad como que despreciaban a su cultura”.

Malo sostiene que todos los habitantes de los pueblos kichwas de la Sierra, excepto los Salasakas, llevan el guango o trenza, como “un signo para identificarse como indígenas”. (F)

Patricia Naula 
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.