Uno de los premios de la Bienal se queda en Cuenca

Tras un extenso recorrido por las 47 obras del encuentro, los miembros del jurado calificador escogieron a los artistas ganadores: Erick Beltrán, Julien Bismuth y Ana Guedes. El premio París se lo llevó la artista cuencana Juliana Vidal, mientras que, el premio del jurado lo obtuvo Santiago Reyes.

Uno de los cuatro premios de la XIV edición de la Bienal de Cuenca, se quedó en casa. Juliana Vidal, la artista más joven del encuentro, ganó la beca en ‘La Cité internationale des arts’ en París, premio que se disputó únicamente entre la selección de artistas ecuatorianos menores de 40 años para estudiar en Francia.


Además, los miembros del jurado calificador conformado por Eva González, Inma Prieto y Ramón Castillo, decidieron que el premio Julián Matadero que hace una evocación al icónico río de Cuenca, se lo llevara Erick Beltrán de México, mientras que Julien Bismuth de Francia ganó el premio Guaraguao, nombre de uno de los cuentos más representativos del escritor Joaquín Gallegos Lara. El galardón Piedra de Sal que recuerda a una leyenda amazónica, recayó sobre Ana Guedes de Portugal. Finalmente, el premio del jurado fue para el ecuatoriano Santiago Reyes.


Cristóbal Zapata, director ejecutivo de la Bienal de Cuenca, fue claro en decir que estos galardones honoríficos creados exclusivamente para el encuentro por las manos del artista cuencano Eduardo Vega, no tienen jerarquía alguna. “Son piezas únicas que tomaron sus nombres para representar a tres de las regiones del país”, dice.


Toma simbólica
Ayer, el parque Calderón lucía con aires de protesta. Las obras de la Bienal de Cuenca no pasaron desapercibidas ante la curiosidad de los transeúntes, quienes se demoraron en reconocer que se trataba de montajes artísticos del encuentro que arrancó en horas de la mañana con dos acciones muy poco usuales. Una toma simbólica del Centro Histórico para anunciar que los 73 días de arte en la ciudad habían llegado, esa era la única consigna.


Desde la Plaza de las Flores hasta el monumento de Abdón Calderón llegó el artista mexicano Erick Beltrán con su procesión ‘Totem taboo’. Pero no llegó solo; un juez amorfo con la justicia encadenada a sus manos, un anciano que representaba al Gobierno, un lobo como símbolo de riqueza y varios panfletos, protestaban a su lado. Protesta, porque antes de realizar el montaje de su obra, el artista aplicó una encuesta a los cuencanos sobre las percepciones políticas y sociales que tenían sobre el poder, y estos fueron los resultados. “Me hablaron de abusos sexuales y de una justicia muy poco visible en esta ciudad. Así que, quise mostrar la inocente relación con el poder que se tiene en el inconsciente colectivo”, cuenta Beltrán.


Luego de México, la representación de una obra póstuma también se desarrolló en este espacio. ‘La caja de cachicamo’, performance del fallecido artista venezolano Diego Barboza fue expuesta a través de una enorme caja roja por la que atravesaba una tela roja gigante con el nombre de la obra. A un lado, el grupo de música etno neo fusión ‘De Raíz’ interpretó la Chola Cuencana, el Toro Barroso y otras canciones tradicionales que los presentes bailaron bajo la tela roja, mientras Félix Suazo, curador pedagógico de la Bienal les pedía que “marquen el ritmo”.


Las obras seleccionadas de este encuentro que en esta edición cumple 30 años de vida, estarán abiertas al público que deseé visitarlas, hasta el 3 de febrero de 2019 en 24 sedes del espacio público y privado. (F)


Los premios de esta edición fueron creados por el artista cuencano Eduardo Vega, quien hizo alusión a tres de las regiones del Ecuador.
La joven artista cuencana Juliana Vidal trabajó durante meses en su obra titulada ‘Cicatrices’ que se expondrá desde hoy en el Museo de Las Conceptas.

Isabel Aguilar
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Uno de los premios de la Bienal se queda en Cuenca

Tras un extenso recorrido por las 47 obras del encuentro, los miembros del jurado calificador escogieron a los artistas ganadores: Erick Beltrán, Julien Bismuth y Ana Guedes. El premio París se lo llevó la artista cuencana Juliana Vidal, mientras que, el premio del jurado lo obtuvo Santiago Reyes.

Uno de los cuatro premios de la XIV edición de la Bienal de Cuenca, se quedó en casa. Juliana Vidal, la artista más joven del encuentro, ganó la beca en ‘La Cité internationale des arts’ en París, premio que se disputó únicamente entre la selección de artistas ecuatorianos menores de 40 años para estudiar en Francia.


Además, los miembros del jurado calificador conformado por Eva González, Inma Prieto y Ramón Castillo, decidieron que el premio Julián Matadero que hace una evocación al icónico río de Cuenca, se lo llevara Erick Beltrán de México, mientras que Julien Bismuth de Francia ganó el premio Guaraguao, nombre de uno de los cuentos más representativos del escritor Joaquín Gallegos Lara. El galardón Piedra de Sal que recuerda a una leyenda amazónica, recayó sobre Ana Guedes de Portugal. Finalmente, el premio del jurado fue para el ecuatoriano Santiago Reyes.


Cristóbal Zapata, director ejecutivo de la Bienal de Cuenca, fue claro en decir que estos galardones honoríficos creados exclusivamente para el encuentro por las manos del artista cuencano Eduardo Vega, no tienen jerarquía alguna. “Son piezas únicas que tomaron sus nombres para representar a tres de las regiones del país”, dice.


Toma simbólica
Ayer, el parque Calderón lucía con aires de protesta. Las obras de la Bienal de Cuenca no pasaron desapercibidas ante la curiosidad de los transeúntes, quienes se demoraron en reconocer que se trataba de montajes artísticos del encuentro que arrancó en horas de la mañana con dos acciones muy poco usuales. Una toma simbólica del Centro Histórico para anunciar que los 73 días de arte en la ciudad habían llegado, esa era la única consigna.


Desde la Plaza de las Flores hasta el monumento de Abdón Calderón llegó el artista mexicano Erick Beltrán con su procesión ‘Totem taboo’. Pero no llegó solo; un juez amorfo con la justicia encadenada a sus manos, un anciano que representaba al Gobierno, un lobo como símbolo de riqueza y varios panfletos, protestaban a su lado. Protesta, porque antes de realizar el montaje de su obra, el artista aplicó una encuesta a los cuencanos sobre las percepciones políticas y sociales que tenían sobre el poder, y estos fueron los resultados. “Me hablaron de abusos sexuales y de una justicia muy poco visible en esta ciudad. Así que, quise mostrar la inocente relación con el poder que se tiene en el inconsciente colectivo”, cuenta Beltrán.


Luego de México, la representación de una obra póstuma también se desarrolló en este espacio. ‘La caja de cachicamo’, performance del fallecido artista venezolano Diego Barboza fue expuesta a través de una enorme caja roja por la que atravesaba una tela roja gigante con el nombre de la obra. A un lado, el grupo de música etno neo fusión ‘De Raíz’ interpretó la Chola Cuencana, el Toro Barroso y otras canciones tradicionales que los presentes bailaron bajo la tela roja, mientras Félix Suazo, curador pedagógico de la Bienal les pedía que “marquen el ritmo”.


Las obras seleccionadas de este encuentro que en esta edición cumple 30 años de vida, estarán abiertas al público que deseé visitarlas, hasta el 3 de febrero de 2019 en 24 sedes del espacio público y privado. (F)


Los premios de esta edición fueron creados por el artista cuencano Eduardo Vega, quien hizo alusión a tres de las regiones del Ecuador.
La joven artista cuencana Juliana Vidal trabajó durante meses en su obra titulada ‘Cicatrices’ que se expondrá desde hoy en el Museo de Las Conceptas.

Isabel Aguilar
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