Artesanías en toquilla rescatan el patrimonio

El trabajo de 30 personas dedicadas al tejido en Chordeleg se pretende visibilizar en una exposición, que estará disponible hasta el 30 de septiembre en la Galería de Oficios, GO, de la Casa de la Cultura.


Julia Peláez enseña el proceso de tejido ‘in situ’ de un sombrero, a dos visitantes de la muestra ‘Toquilla: Hebras que dan vida’, propuesta por la Galería de Oficios.

Un rincón de Chordeleg se trasladó a esta ciudad con el trabajo de las artesanas toquilleras de ese cantón, ubicado apenas a 45 kilómetros de Cuenca.
La Galería de Oficios, GO, que forma parte de las propuestas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, abrió sus puertas el pasado jueves a la exposición titulada ‘Toquilla: Hebras que dan vida’; y que estará disponible para la ciudadanía hasta el próximo domingo 30 de septiembre.


Julia Peláez está en la sala, sentada en una silla de madera y tejiendo ‘in situ’ sombreros y artesanías que tienen como base la toquilla. Ella pertenece a la Asociación de Tejedoras Tesoros del Inca, de la que forman parte 30 artesanos de Chordeleg, desde el 2000.


Esta asociación, según la artesana, pretende rescatar el patrimonio inmaterial de los tejidos en paja toquilla, pues su trabajo no se visibiliza con los turistas nacionales e internacionales que visitan Cuenca y desconocen que este tipo de productos pueden encontrarse también en los cantones aledaños.


Desde los 10 años, Julia aprendió a tejer por empeño de su madre. Ahora tiene 40 y se considera “una experta”, asegura entre risas. Cuenta que el tiempo que puede tardar la elaboración de un sombrero, por ejemplo, depende de su complejidad; pero, sobre todo, de qué tan delgada es la paja.


Con esto se refiere a que, mientras más delgada es la composición de la materia prima, más fino resulta el producto. Es decir, un sombrero de ‘grado dos’ que está dentro de la categoría ‘intermedia’, puede alcanzar un valor de 10, 11 y máximo 12 dólares. A esto se suman de dos, a dos horas y media de trabajo.


Técnicas para el sombrero
Todo inicia con un proceso de cultivo y preparación de la fibra. Luego, se seleccionan los cogollos y se continúa con la cocción, secado y sahumado. Acto seguido, se prensa, se lava, se seca, se blanquea, se horma y se ‘apalea’. Esto, de manera sistemática ante todo el trabajo que realizan estos artesanos antes de empacar y embarcar el producto.
La anilina es uno de los materiales clave para llenar de color las piezas que así lo requieren, para los clientes que prefieren algo “menos clásico”. A través de ella, se puede volver más vistosos a objetos como carteras, individuales de mesa, collares, aretes, joyeros, manteles, e incluso hojas de palma que son utilizadas para los techos de algunas viviendas.
A través de empresas quiteñas, los artesanos de Tesoros del Inca han logrado exportar sus trabajos hacia Francia, Italia y Suecia; pero piden a las autoridades que se generen más espacios como los de GO para que puedan comercializar dentro del país. (I)


herramientas. Cuchillo, púas o espinos, gramil, correa, azufre y anilinas son parte de los materiales que se requieren.
costos. Un sombrero hecho en Chordeleg puede variar en su valor, entre los 10 y 30 dólares, dependiendo de su calidad.
artesanas. Entre las tejedoras más destacadas del cantón están Julia Peláez, Zoila Salinas y Elvia Luna.
Hasta el 30 de septiembre, los ciudadanos y turistas nacionales e internacionales podrán visitar la muestra en la GO.

Artesanías en toquilla rescatan el patrimonio

El trabajo de 30 personas dedicadas al tejido en Chordeleg se pretende visibilizar en una exposición, que estará disponible hasta el 30 de septiembre en la Galería de Oficios, GO, de la Casa de la Cultura.


Julia Peláez enseña el proceso de tejido ‘in situ’ de un sombrero, a dos visitantes de la muestra ‘Toquilla: Hebras que dan vida’, propuesta por la Galería de Oficios.

Un rincón de Chordeleg se trasladó a esta ciudad con el trabajo de las artesanas toquilleras de ese cantón, ubicado apenas a 45 kilómetros de Cuenca.
La Galería de Oficios, GO, que forma parte de las propuestas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Azuay, abrió sus puertas el pasado jueves a la exposición titulada ‘Toquilla: Hebras que dan vida’; y que estará disponible para la ciudadanía hasta el próximo domingo 30 de septiembre.


Julia Peláez está en la sala, sentada en una silla de madera y tejiendo ‘in situ’ sombreros y artesanías que tienen como base la toquilla. Ella pertenece a la Asociación de Tejedoras Tesoros del Inca, de la que forman parte 30 artesanos de Chordeleg, desde el 2000.


Esta asociación, según la artesana, pretende rescatar el patrimonio inmaterial de los tejidos en paja toquilla, pues su trabajo no se visibiliza con los turistas nacionales e internacionales que visitan Cuenca y desconocen que este tipo de productos pueden encontrarse también en los cantones aledaños.


Desde los 10 años, Julia aprendió a tejer por empeño de su madre. Ahora tiene 40 y se considera “una experta”, asegura entre risas. Cuenta que el tiempo que puede tardar la elaboración de un sombrero, por ejemplo, depende de su complejidad; pero, sobre todo, de qué tan delgada es la paja.


Con esto se refiere a que, mientras más delgada es la composición de la materia prima, más fino resulta el producto. Es decir, un sombrero de ‘grado dos’ que está dentro de la categoría ‘intermedia’, puede alcanzar un valor de 10, 11 y máximo 12 dólares. A esto se suman de dos, a dos horas y media de trabajo.


Técnicas para el sombrero
Todo inicia con un proceso de cultivo y preparación de la fibra. Luego, se seleccionan los cogollos y se continúa con la cocción, secado y sahumado. Acto seguido, se prensa, se lava, se seca, se blanquea, se horma y se ‘apalea’. Esto, de manera sistemática ante todo el trabajo que realizan estos artesanos antes de empacar y embarcar el producto.
La anilina es uno de los materiales clave para llenar de color las piezas que así lo requieren, para los clientes que prefieren algo “menos clásico”. A través de ella, se puede volver más vistosos a objetos como carteras, individuales de mesa, collares, aretes, joyeros, manteles, e incluso hojas de palma que son utilizadas para los techos de algunas viviendas.
A través de empresas quiteñas, los artesanos de Tesoros del Inca han logrado exportar sus trabajos hacia Francia, Italia y Suecia; pero piden a las autoridades que se generen más espacios como los de GO para que puedan comercializar dentro del país. (I)


herramientas. Cuchillo, púas o espinos, gramil, correa, azufre y anilinas son parte de los materiales que se requieren.
costos. Un sombrero hecho en Chordeleg puede variar en su valor, entre los 10 y 30 dólares, dependiendo de su calidad.
artesanas. Entre las tejedoras más destacadas del cantón están Julia Peláez, Zoila Salinas y Elvia Luna.
Hasta el 30 de septiembre, los ciudadanos y turistas nacionales e internacionales podrán visitar la muestra en la GO.