La armonía es la base de vida de los pueblos andinos

En la visión andina, el ser humano es parte de la naturaleza y no pretende dominarla, sino armonizar con ella.

Para los antiguos pobladores, el vivir en equilibrio con los seres terrenales y celestiales fue eje rector de sus vidas. Aplicaban cuatro principios: dualidad, reciprocidad, complementariedad e igualdad.

La cosmovisión andina considera a la naturaleza, al agua, a los animales, como un todo que vive relacionado. Para los pueblos originarios, la Madre Tierra tiene vida y se la debe respetar, y el ser humano, que representa al ser con alma no la domina ni pretende dominarla, sino armonizar junto a ella.

“Los pueblos andinos, a través de la historia, hemos vivido distintos principios de organización social, pero nada tan fuerte y solido como el Ayllu, o lo que se conoce como la familia ampliada, en donde no solo somos parientes los runakuna (individuos) sino todos quienes convivimos con la Madre Naturaleza y hemos establecido una conexión con los ríos, los cerros, las plantas, los animales, el sol, la luna, las estrellas”, señala Fabián Muenala, oriundo de Otavalo.

Para lograr esta armonía entre la Pacha Mama y el ser humano, los pueblos originarios se basaban en cuatro principios fundamentales: la dualidad, la reciprocidad, la complementariedad y la igualdad.

Para Muenala, “en el mundo andino todos somos iguales, todos nos necesitamos y juntos alcanzamos el equilibrio y balance material y espiritual, donde todos nos interrelacionamos y transmitimos energías y saberes”.

El investigador Ramiro Reinoso, del pueblo Kayambi, señala que los principios son reguladores del mundo andino y gracias a ellos se puede mantener la estabilidad de los diferentes elementos que integran la Pacha Mama.

Estos principios están presentes en todas las interacciones en los aspectos sociales, culturales, productivos, políticos, religiosos y estéticos.

Pedro Janeta, investigador de las culturas andinas, subraya que “la armonía es vida latente que encamina al Alli Kawsay (Buen vivir) y se cumple cuando se practica de manera sagrada los cuatro principios mencionados.

Detalles
En este contexto, la reciprocidad es el principio más conocido. La América precolombina albergó diversas formas de reciprocidad. Se asocia con la solidaridad, con el dar y recibir que logra un equilibrio entre las personas. Esta obligación de dar=recibir=devolver, también permite un estado de justicia.

En tanto, el principio de dualidad se hace visible a través del concepto de la unión entre el hombre y la mujer, esencia de las comunidades andinas.

Este principio ancestral es perceptible también en el día y la noche, el frío y el calor, la luna y el sol, el hanan (arriba) y el uku (abajo). Además, los indígenas plasmaban en sus textiles, diversidad de diseños basados en la dualidad.

Asimismo, en los pueblos originarios se considera que el ser humano no es un individuo autónomo y separado, porque separado no es nada o está incompleto. Por ello se aplica el principio de complementariedad.

“En el mundo andino el hombre y la mujer somos complemento, somos el Yanantin (sexos opuestos pero complementarios) mismos que con el matrimonio o el Sawary pasamos a ser el complemento de la comunidad. Y en la vida comunal nos fortalecemos y nos complementamos”, explica Muenala.

El investigador recalca que la relación hombre/mujer es de equilibrio y respeto, no existía el “patriarcado” ni “matriarcado” ni “el machismo” ni el “feminismo”, sino el complemento.

Finalmente, para lograr la armonía andina está el principio de igualdad, que se rige en la norma de que nada es inútil, ni nadie es más importante que el otro. “Así como en la reciprocidad nadie pierde, nadie gana, con la igualdad no hay competidos, ni competidores, no hay explotados, ni explotadores, todos se benefician y se satisfacen”, señala el investigador Janeta. Es así que en caso de infringir las normas y principios, las comunidades andinas buscan el retorno a la armonía. (F)

DATOS
-Historia. La América precolombina albergó diversas formas de reciprocidad, que se asocia con el dar y recibir y logra un equilibrio entre las personas.
-Costumbres. En caso de infringir las normas y los principios, las comunidades de los pueblos andinos buscan el retorno a la armonía.
-Saber. Los principios andinos están presentes en todas las interacciones en los aspectos sociales, culturales, productivos, políticos, religiosos y estéticos.

La armonía es la base de vida de los pueblos andinos

En la visión andina, el ser humano es parte de la naturaleza y no pretende dominarla, sino armonizar con ella.

Para los antiguos pobladores, el vivir en equilibrio con los seres terrenales y celestiales fue eje rector de sus vidas. Aplicaban cuatro principios: dualidad, reciprocidad, complementariedad e igualdad.

La cosmovisión andina considera a la naturaleza, al agua, a los animales, como un todo que vive relacionado. Para los pueblos originarios, la Madre Tierra tiene vida y se la debe respetar, y el ser humano, que representa al ser con alma no la domina ni pretende dominarla, sino armonizar junto a ella.

“Los pueblos andinos, a través de la historia, hemos vivido distintos principios de organización social, pero nada tan fuerte y solido como el Ayllu, o lo que se conoce como la familia ampliada, en donde no solo somos parientes los runakuna (individuos) sino todos quienes convivimos con la Madre Naturaleza y hemos establecido una conexión con los ríos, los cerros, las plantas, los animales, el sol, la luna, las estrellas”, señala Fabián Muenala, oriundo de Otavalo.

Para lograr esta armonía entre la Pacha Mama y el ser humano, los pueblos originarios se basaban en cuatro principios fundamentales: la dualidad, la reciprocidad, la complementariedad y la igualdad.

Para Muenala, “en el mundo andino todos somos iguales, todos nos necesitamos y juntos alcanzamos el equilibrio y balance material y espiritual, donde todos nos interrelacionamos y transmitimos energías y saberes”.

El investigador Ramiro Reinoso, del pueblo Kayambi, señala que los principios son reguladores del mundo andino y gracias a ellos se puede mantener la estabilidad de los diferentes elementos que integran la Pacha Mama.

Estos principios están presentes en todas las interacciones en los aspectos sociales, culturales, productivos, políticos, religiosos y estéticos.

Pedro Janeta, investigador de las culturas andinas, subraya que “la armonía es vida latente que encamina al Alli Kawsay (Buen vivir) y se cumple cuando se practica de manera sagrada los cuatro principios mencionados.

Detalles
En este contexto, la reciprocidad es el principio más conocido. La América precolombina albergó diversas formas de reciprocidad. Se asocia con la solidaridad, con el dar y recibir que logra un equilibrio entre las personas. Esta obligación de dar=recibir=devolver, también permite un estado de justicia.

En tanto, el principio de dualidad se hace visible a través del concepto de la unión entre el hombre y la mujer, esencia de las comunidades andinas.

Este principio ancestral es perceptible también en el día y la noche, el frío y el calor, la luna y el sol, el hanan (arriba) y el uku (abajo). Además, los indígenas plasmaban en sus textiles, diversidad de diseños basados en la dualidad.

Asimismo, en los pueblos originarios se considera que el ser humano no es un individuo autónomo y separado, porque separado no es nada o está incompleto. Por ello se aplica el principio de complementariedad.

“En el mundo andino el hombre y la mujer somos complemento, somos el Yanantin (sexos opuestos pero complementarios) mismos que con el matrimonio o el Sawary pasamos a ser el complemento de la comunidad. Y en la vida comunal nos fortalecemos y nos complementamos”, explica Muenala.

El investigador recalca que la relación hombre/mujer es de equilibrio y respeto, no existía el “patriarcado” ni “matriarcado” ni “el machismo” ni el “feminismo”, sino el complemento.

Finalmente, para lograr la armonía andina está el principio de igualdad, que se rige en la norma de que nada es inútil, ni nadie es más importante que el otro. “Así como en la reciprocidad nadie pierde, nadie gana, con la igualdad no hay competidos, ni competidores, no hay explotados, ni explotadores, todos se benefician y se satisfacen”, señala el investigador Janeta. Es así que en caso de infringir las normas y principios, las comunidades andinas buscan el retorno a la armonía. (F)

DATOS
-Historia. La América precolombina albergó diversas formas de reciprocidad, que se asocia con el dar y recibir y logra un equilibrio entre las personas.
-Costumbres. En caso de infringir las normas y los principios, las comunidades de los pueblos andinos buscan el retorno a la armonía.
-Saber. Los principios andinos están presentes en todas las interacciones en los aspectos sociales, culturales, productivos, políticos, religiosos y estéticos.