El adobe, el conocimiento de la construcción tradicional

Victor Tenecota trabaja con adobe por más de 30 años.
FOTO: Miguel Arévalo | EL TIEMPO

¿Ha pensado edificar su casa únicamente con barro, carrizo, paja y teja? ¿Ha considerado el uso de técnicas como el adobe, bahareque o tapial que son parte de las construcciones tradicionales de las provincias de Azuay y Cañar?

Realizar este tipo de obras sí es posible. La técnica de adobe la utilizan en la actualidad no solamente en casas, sino en espacio de arquitectura moderna dentro de las zonas urbanas de Cuenca, así lo explica Lucía Espinoza, experta en la restauración de centros históricos.

El adobe es una técnica que utiliza tierra y paja como materia prima. Su uso data desde la época cañari.

El historiador cuencano, Federico González Suárez, en su obra Historia General de la República explica que en la época de los Cañaris “las casas se construían ordinariamente de tierra en las poblaciones interandinas, empleando como material de construcción para las paredes el adobe, (…)”.

Más adelante, en la época incáica, el adobe también fue utilizado, según lo afirma el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, en su libro Arquitecura tradicional en Azuay y Cañar.

La obra detalla que en esta época “la tierra se utilizó en la construcción no monumental, (…), y el adobe se utilizó principalmente para la construcción de viviendas por la capacidad de conseguir fácilmente el material en cualquier lugar así como por su cualidad térmica”.

En la época de la conquista española, el adobe llegó a reemplazar a la técnica del bahareque, según la publicación del INPC. “En las ciudades se construía con adobe por la facilidad de conseguir sus materiales y la poca exigencia técnica de construcción”.

adobe cuenca construcción

Uso actual del adobe
Como señaló Espinoza, el adobe es una técnica que aún perdura en el tiempo y en la actualidad se utiliza para recuperar bienes patrimoniales, pero también para construir edificaciones nuevas dentro del área urbana de Cuenca. Comentó que "aunque parezca contradictorio, en las zonas rurales estas técnicas ya no se usan con frecuencia".

“En recorridos que he realizado en diversas zonas rurales del cantón y de la provincia pude observar que el número de construcciones con adobe y otras técnicas han disminuido, mientras que las de ladrillo y cemento van en aumento”, explicó.

Dijo que es importante juntar esfuerzos para rescatar esta forma de edificar y revalorizar el conocimiento de muchas personas que se dedican, por tradición familiar, al oficio de la construcción con adobe, bahareque o tapial.

En este camino, Espinoza ha dirigido talleres abiertos a la ciudadanía para que conozcan de cerca el proceso, por ejemplo, del adobe. Ofrece la posibilidad de experimentar los diferentes pasos de elaboración. “Estoy convencida que esta es la única forma de conservar estas técnicas constructivas”.

Además trabaja de la mano con obreros que manejan las diferentes técnicas. En la actualidad junto a Víctor Tenecota, de 45 años, de la parroquia El Valle, ejecuta una obra de reconstrucción de una vivienda ubicada en la calle Alfonso Jerves y Calle Larga.

Lea también: Adobe y bahareque se niegan a desaparecer

Conocimiento heredado
Tenecota aprendió esta técnica desde niño, cuando veía a su padre y abuelo trabajar con el adobe. Cuando creció fue perfeccionando el trabajo y continuó esta labor junto a su suegro. Ahora tiene más de 30 años de experiencia y esta actividad le permite sustentar su hogar.

Mientras con una pala remueve la tierra previamente trabajada para lograr la consistencia necesaria, el obrero recuerda que sus maestros le decían que las viviendas de adobe son más abrigadas y que conservan el ambiente en su interior. “No son como las casas de ahora, de ladrillo y cerámica que son frías”, recalca.

Procesos de elaboración
Para fabricar los bloques de adobe se inicia con la recolección de la ‘tierra adobera’, como la llama Tenecota, la cual es remojada con abundante agua para lograr una ‘buena’ consistencia, es decir, es estado óptimo para unirla con la paja.

“Recolectamos la tierra, luego mezclamos con agua y la dejamos que repose hasta que esté igual de mojada por todos lados. Enseguida batimos con palas o alguien se mete y bate con sus pies”, dijo mientras continúa su labor en el centro de Cuenca, se puede observar cómo sigue paso a paso lo aprendido de sus maestros.

Tenecota dice que uno de los elementos importantes es la paja, “ayuda a que se compacte el bloque”, paralelamente Segundo Ñamiña la corta en trozos pequeños.

Con un buen puñado de paja entre sus brazos, se acerca Ñamiña a colocarla sobre el lodo. El proceso continúa hasta que la paja y el lodo se junten de manera uniforme.

Lo siguiente es preparar la adobera, una herramienta rudimentaria construida de forma artesanal con retazos de madera, que le dará la forma a los bloques. Tenecota la remoja con abundante agua.

Enseguida coloca una primera capa de paja en el fondo de la adobera, luego una capa de lodo mezclado y nuevamente otra capa de paja. El proceso se sigue en el mismo orden hasta completar la capacidad de la adobera.

Conforme se completa el proceso, la experta en restauración comenta que la tradición de la construcción en adobe en las zonas rurales se relacionaba con la minga. “El dueño de la casa invitaba a su familia, amistades y comunidad en general a participar del trabajo. Él a cambio les entregaba los alimentos. Pero todo el proceso se hacía en conjunto”.

Al final, Tenecota regula la superficie con sus manos hasta que quede al ras de la adobera. Por último, toman la adobera de los extremos y la deslizan hacia arriba, dejando al bloque de adobe sobre la base.

Lea también:  El fresco y cálido adobe

Dimensiones y secado del adobe
Espinoza comentó que por lo general un bloque de adobe tiene las siguientes dimensiones: 40 centímetros de largo, entre 15 o 20 de alto y 20 centímetros de espesor.

Recalcó que una pared levantada con adobes tiene al menos 80 centímetros de espesor, es decir, que se deben unir dos adobes para dar el ancho de la pared.

El secado debe ser natural y toma alrededor de una semana. “Se lo deja al solo, no directamente. Hay que ponerlo a bajo techo en la noche y sacarlo en el día”, detalló.

El sistema de construcción, para levantar las paredes, es prácticamente el mismo que se utiliza con bloques o ladrillos. Lo primero es construir un cimiento para que soporte la pared de adobe y luego se colocan los bloques. “El trabajo entre las paredes es fundamental”, resaltó Espinoza.

Importancia patrimonial

La importancia de la conservación de esta técnica radica en que fue una de las razones por la que Cuenca fue declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1999.

La UNESCO destaca que se consideró para la declaratoria, entre otros aspectos, la utilización de materiales en la construcción de sus bienes inmuebles de piedra, adobe, tapia, madera y bejuco.

El adobe está inventariado y forma parte del Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano, SIPCE, y lo describe como una técnica que se la realiza en varias comunidades del cantón Nabón.

“Es un elemento de fundamental importancia en la provincia del Azuay, pues es parte característica de la arquitectura vernácula”, detalla el SIPCE.

A esto, Espinoza explica que es fundamental continuar impulsando esta técnica constructiva entre los arquitectos jóvenes. “Se trata de un conocimiento que debe seguir traspasándose entre generaciones”, concluyó. (I)

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El adobe, el conocimiento de la construcción tradicional

Victor Tenecota trabaja con adobe por más de 30 años.
FOTO: Miguel Arévalo | EL TIEMPO

¿Ha pensado edificar su casa únicamente con barro, carrizo, paja y teja? ¿Ha considerado el uso de técnicas como el adobe, bahareque o tapial que son parte de las construcciones tradicionales de las provincias de Azuay y Cañar?

Realizar este tipo de obras sí es posible. La técnica de adobe la utilizan en la actualidad no solamente en casas, sino en espacio de arquitectura moderna dentro de las zonas urbanas de Cuenca, así lo explica Lucía Espinoza, experta en la restauración de centros históricos.

El adobe es una técnica que utiliza tierra y paja como materia prima. Su uso data desde la época cañari.

El historiador cuencano, Federico González Suárez, en su obra Historia General de la República explica que en la época de los Cañaris “las casas se construían ordinariamente de tierra en las poblaciones interandinas, empleando como material de construcción para las paredes el adobe, (…)”.

Más adelante, en la época incáica, el adobe también fue utilizado, según lo afirma el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, en su libro Arquitecura tradicional en Azuay y Cañar.

La obra detalla que en esta época “la tierra se utilizó en la construcción no monumental, (…), y el adobe se utilizó principalmente para la construcción de viviendas por la capacidad de conseguir fácilmente el material en cualquier lugar así como por su cualidad térmica”.

En la época de la conquista española, el adobe llegó a reemplazar a la técnica del bahareque, según la publicación del INPC. “En las ciudades se construía con adobe por la facilidad de conseguir sus materiales y la poca exigencia técnica de construcción”.

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Uso actual del adobe
Como señaló Espinoza, el adobe es una técnica que aún perdura en el tiempo y en la actualidad se utiliza para recuperar bienes patrimoniales, pero también para construir edificaciones nuevas dentro del área urbana de Cuenca. Comentó que "aunque parezca contradictorio, en las zonas rurales estas técnicas ya no se usan con frecuencia".

“En recorridos que he realizado en diversas zonas rurales del cantón y de la provincia pude observar que el número de construcciones con adobe y otras técnicas han disminuido, mientras que las de ladrillo y cemento van en aumento”, explicó.

Dijo que es importante juntar esfuerzos para rescatar esta forma de edificar y revalorizar el conocimiento de muchas personas que se dedican, por tradición familiar, al oficio de la construcción con adobe, bahareque o tapial.

En este camino, Espinoza ha dirigido talleres abiertos a la ciudadanía para que conozcan de cerca el proceso, por ejemplo, del adobe. Ofrece la posibilidad de experimentar los diferentes pasos de elaboración. “Estoy convencida que esta es la única forma de conservar estas técnicas constructivas”.

Además trabaja de la mano con obreros que manejan las diferentes técnicas. En la actualidad junto a Víctor Tenecota, de 45 años, de la parroquia El Valle, ejecuta una obra de reconstrucción de una vivienda ubicada en la calle Alfonso Jerves y Calle Larga.

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Conocimiento heredado
Tenecota aprendió esta técnica desde niño, cuando veía a su padre y abuelo trabajar con el adobe. Cuando creció fue perfeccionando el trabajo y continuó esta labor junto a su suegro. Ahora tiene más de 30 años de experiencia y esta actividad le permite sustentar su hogar.

Mientras con una pala remueve la tierra previamente trabajada para lograr la consistencia necesaria, el obrero recuerda que sus maestros le decían que las viviendas de adobe son más abrigadas y que conservan el ambiente en su interior. “No son como las casas de ahora, de ladrillo y cerámica que son frías”, recalca.

Procesos de elaboración
Para fabricar los bloques de adobe se inicia con la recolección de la ‘tierra adobera’, como la llama Tenecota, la cual es remojada con abundante agua para lograr una ‘buena’ consistencia, es decir, es estado óptimo para unirla con la paja.

“Recolectamos la tierra, luego mezclamos con agua y la dejamos que repose hasta que esté igual de mojada por todos lados. Enseguida batimos con palas o alguien se mete y bate con sus pies”, dijo mientras continúa su labor en el centro de Cuenca, se puede observar cómo sigue paso a paso lo aprendido de sus maestros.

Tenecota dice que uno de los elementos importantes es la paja, “ayuda a que se compacte el bloque”, paralelamente Segundo Ñamiña la corta en trozos pequeños.

Con un buen puñado de paja entre sus brazos, se acerca Ñamiña a colocarla sobre el lodo. El proceso continúa hasta que la paja y el lodo se junten de manera uniforme.

Lo siguiente es preparar la adobera, una herramienta rudimentaria construida de forma artesanal con retazos de madera, que le dará la forma a los bloques. Tenecota la remoja con abundante agua.

Enseguida coloca una primera capa de paja en el fondo de la adobera, luego una capa de lodo mezclado y nuevamente otra capa de paja. El proceso se sigue en el mismo orden hasta completar la capacidad de la adobera.

Conforme se completa el proceso, la experta en restauración comenta que la tradición de la construcción en adobe en las zonas rurales se relacionaba con la minga. “El dueño de la casa invitaba a su familia, amistades y comunidad en general a participar del trabajo. Él a cambio les entregaba los alimentos. Pero todo el proceso se hacía en conjunto”.

Al final, Tenecota regula la superficie con sus manos hasta que quede al ras de la adobera. Por último, toman la adobera de los extremos y la deslizan hacia arriba, dejando al bloque de adobe sobre la base.

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Dimensiones y secado del adobe
Espinoza comentó que por lo general un bloque de adobe tiene las siguientes dimensiones: 40 centímetros de largo, entre 15 o 20 de alto y 20 centímetros de espesor.

Recalcó que una pared levantada con adobes tiene al menos 80 centímetros de espesor, es decir, que se deben unir dos adobes para dar el ancho de la pared.

El secado debe ser natural y toma alrededor de una semana. “Se lo deja al solo, no directamente. Hay que ponerlo a bajo techo en la noche y sacarlo en el día”, detalló.

El sistema de construcción, para levantar las paredes, es prácticamente el mismo que se utiliza con bloques o ladrillos. Lo primero es construir un cimiento para que soporte la pared de adobe y luego se colocan los bloques. “El trabajo entre las paredes es fundamental”, resaltó Espinoza.

Importancia patrimonial

La importancia de la conservación de esta técnica radica en que fue una de las razones por la que Cuenca fue declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1999.

La UNESCO destaca que se consideró para la declaratoria, entre otros aspectos, la utilización de materiales en la construcción de sus bienes inmuebles de piedra, adobe, tapia, madera y bejuco.

El adobe está inventariado y forma parte del Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano, SIPCE, y lo describe como una técnica que se la realiza en varias comunidades del cantón Nabón.

“Es un elemento de fundamental importancia en la provincia del Azuay, pues es parte característica de la arquitectura vernácula”, detalla el SIPCE.

A esto, Espinoza explica que es fundamental continuar impulsando esta técnica constructiva entre los arquitectos jóvenes. “Se trata de un conocimiento que debe seguir traspasándose entre generaciones”, concluyó. (I)

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