Catelina, un mágico bordado zuleteño

Catelina es un referente indiscutible en el desarrollo de esta bella artesanía. Uno de los vestuarios utilizados por el papa Francisco durante su visita a Ecuador fue elaborado desde este emprendimiento.
Teresa Casa Ponce es parte de la tercera generación de bordadoras en su familia.

En la sierra norte ecuatoriana, Zuleta, Imbabura, las mujeres tienen una herencia singular: sus habilidades al dar puntadas delicadas con hilos para crear las que están entre las piezas mas finas de textilería de Ecuador. Catelina es un referente indiscutible en el desarrollo de esta bella artesanía. Su destreza pudo ser apreciada en la misa del papa Francisco durante su visita a Ecuador.

Teresa Casa Ponce es parte de la tercera generación de bordadoras en su familia. Su madre, Laura Marina Ponce, y su abuela, Dolores Chachalo De Ponce, son sus antecesoras y mayores referentes en este arte.

Andes visitó su emprendimiento familiar al que ha denominado Catelina y pudo constatar cada detalle de las maravillas del bordado que hace, el cuidado y la precisión de cada puntada en la tela, las combinaciones de colores y figuras que, salidas de su imaginación y creatividad, a través de su puño, plasma en las telas.

“Catelina es un nombre compuesto de nuestro emprendimiento: CA de casa, TE de Teresa y LINA de linaje” Un nombre donde engloba la importancia de la trascendencia de los saberes intangibles impartidos a ella, en su propia casa.


Las manos de Teresa plasman los diseños florales en un 'camino de mesa'. La mezcla de los colores vivos se acentúa en la calidad de las hebras de hilo importado de Francia. Apreciar esta técnica hace pensar en la idea de que ninguna máquina podrá superar el detalle de la mano humana en un proceso artesanal.

Catelina ha entablado muy buenas relaciones con bordadoras de la localidad, quienes son mujeres trabajadoras que después de sus labores cotidianas encuentran en el bordado un escape y relajación del trajín diario que llevan, además de un ingreso extra a sus bolsillos. Una de ellas es María, que lleva más de 20 años haciendo arte con sus manos.

Más de 70 mujeres participan en este proyecto y trabajan bajo encargo en el bordado de diferentes piezas.

Teresa realizó la Casulla y la mantelería para la visita del Papa Francisco a Ecuador. Cuenta que una noche su familia se reunió para que cada uno pudiera al menos darle una puntada al mantel con el que el Santo Padre dictaría su misa campal en el parque Bicentenario de Quito.

“Para nosotros esto fue más que nada una ofrenda de agradecimiento a Dios, ni siquiera tenia ánimos de cobrar por el trabajo”, aseguró mientras recordaba detalles de esa especial labor.

Teresa va mucho mas allá con su emprendimiento, al vincularse con la comunidad ofreciendo capacitaciones de bordados a personas que gustan de éste delicado arte. Las jóvenes se acercan a Catelina buscando ayuda para alcanzar la 'maestría'.

Pero ella dice no tener recelo de compartir sus saberes con otras personas, sino por el contrario, ya que le apasiona sobre todo el mantener viva la tradición.

Teresa fue nombrada Maestra del Arte Popular de Iberoamérica por el Fomento Cultural Banamex y el Banco Nacional de México.

Catelina se expande y ahora explora todas las posibilidades que ofrece el bordado, pero también produce bisutería elaborada a mano, así también como monederos y billeteras.

Es parte también de la plataforma Sense Ecuador, que le permite facilitar sus comercios en el exterior, a través de una plataforma digital B2C (Business to consumer) en la que los extranjeros pueden comprar estas manualidades directamente desde los productores sin preocuparse por los costos de envío. Nota especial de Agencia Andes

Catelina, un mágico bordado zuleteño

Teresa Casa Ponce es parte de la tercera generación de bordadoras en su familia.

En la sierra norte ecuatoriana, Zuleta, Imbabura, las mujeres tienen una herencia singular: sus habilidades al dar puntadas delicadas con hilos para crear las que están entre las piezas mas finas de textilería de Ecuador. Catelina es un referente indiscutible en el desarrollo de esta bella artesanía. Su destreza pudo ser apreciada en la misa del papa Francisco durante su visita a Ecuador.

Teresa Casa Ponce es parte de la tercera generación de bordadoras en su familia. Su madre, Laura Marina Ponce, y su abuela, Dolores Chachalo De Ponce, son sus antecesoras y mayores referentes en este arte.

Andes visitó su emprendimiento familiar al que ha denominado Catelina y pudo constatar cada detalle de las maravillas del bordado que hace, el cuidado y la precisión de cada puntada en la tela, las combinaciones de colores y figuras que, salidas de su imaginación y creatividad, a través de su puño, plasma en las telas.

“Catelina es un nombre compuesto de nuestro emprendimiento: CA de casa, TE de Teresa y LINA de linaje” Un nombre donde engloba la importancia de la trascendencia de los saberes intangibles impartidos a ella, en su propia casa.


Las manos de Teresa plasman los diseños florales en un 'camino de mesa'. La mezcla de los colores vivos se acentúa en la calidad de las hebras de hilo importado de Francia. Apreciar esta técnica hace pensar en la idea de que ninguna máquina podrá superar el detalle de la mano humana en un proceso artesanal.

Catelina ha entablado muy buenas relaciones con bordadoras de la localidad, quienes son mujeres trabajadoras que después de sus labores cotidianas encuentran en el bordado un escape y relajación del trajín diario que llevan, además de un ingreso extra a sus bolsillos. Una de ellas es María, que lleva más de 20 años haciendo arte con sus manos.

Más de 70 mujeres participan en este proyecto y trabajan bajo encargo en el bordado de diferentes piezas.

Teresa realizó la Casulla y la mantelería para la visita del Papa Francisco a Ecuador. Cuenta que una noche su familia se reunió para que cada uno pudiera al menos darle una puntada al mantel con el que el Santo Padre dictaría su misa campal en el parque Bicentenario de Quito.

“Para nosotros esto fue más que nada una ofrenda de agradecimiento a Dios, ni siquiera tenia ánimos de cobrar por el trabajo”, aseguró mientras recordaba detalles de esa especial labor.

Teresa va mucho mas allá con su emprendimiento, al vincularse con la comunidad ofreciendo capacitaciones de bordados a personas que gustan de éste delicado arte. Las jóvenes se acercan a Catelina buscando ayuda para alcanzar la 'maestría'.

Pero ella dice no tener recelo de compartir sus saberes con otras personas, sino por el contrario, ya que le apasiona sobre todo el mantener viva la tradición.

Teresa fue nombrada Maestra del Arte Popular de Iberoamérica por el Fomento Cultural Banamex y el Banco Nacional de México.

Catelina se expande y ahora explora todas las posibilidades que ofrece el bordado, pero también produce bisutería elaborada a mano, así también como monederos y billeteras.

Es parte también de la plataforma Sense Ecuador, que le permite facilitar sus comercios en el exterior, a través de una plataforma digital B2C (Business to consumer) en la que los extranjeros pueden comprar estas manualidades directamente desde los productores sin preocuparse por los costos de envío. Nota especial de Agencia Andes