El Cementerio Patrimonial y las voces que no se extinguen

“Aquí se acaba la grandeza, el orgullo; empieza la igualdad, aquí somos materia de putrefacción” es uno de los centenares de textos que, sobre placas y lápidas, constan en el Cementerio Patrimonial de Cuenca.
Memoria | Un recorrido por los llamativos espacios de este lugar en el que resposan los restos de miles de personas

Es un texto revelador, que a más de uno estremece cuando visita este lugar y cuyo entorno está lleno de sorpresas. Aquí hay cosas tan novedosas y difíciles de creer, distantes de nuestra fácil comprensión, que llaman la atención.

“QEPD
falleció
Natividad
García el 1 de
marzo de 1928
de la edad de 130 años”

No se conoce quién mandó a tallar este llamativo texto sobre una de las lápidas del Antiguo Cementerio, por lo que existen dudas al respecto, señaló René Tello, uno de los colaboradores más antiguos de la Empresa Municipal de Cementerios, EMUCE.


Este espacio, de aproximadamente 300 metros cuadrados, ubicado dentro de las siete hectáreas que ocupa todo el cementerio, se divide en dos partes: el cementerio en el que reposan los restos de los “pobres y desconocidos” y en el que se colocaron los restos de la población con más posibilidades.


Aquí se ha levantado un monumento en homenaje a Luis Vargas Torres, quien, de lo que se conoce, por normas de la Iglesia Católica, fue enterrado en el conocido como ‘cementerio de los pobres’.
Además, se dice que los restos de Dolores Vintimilla de Galindo, reposaron en este espacio, antes de ser trasladados a Quito, esto también, pues según la Iglesia, en caso de suicidio, no podían recibir cristiana sepultura en una tierra considerada santa.


Cruzar el umbral de una estructura de cemento, de aproximadamente cinco metros, permite llegar al lugar donde se enterró a la familia de mayores recursos. Era clara la distinción en ese entonces. En medio de estos dos espacios, se levantó una mesa o base sobre la que se colocaba el féretro. A pocos metros, aún queda un pequeño púlpito desde donde el sacerdote bendecía al difunto.
Este lugar no solo conserva estos importantes elementos que revelan los 150 años, que, aproximadamente, tiene de historia el Cementerio, sino que, además, deja ver la idiosincrasia que regía a la Cuenca de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.


Ilustres
Son más de 100 los personajes célebres, cuyos restos reposan en el Cementerio patrimonial. Según datos de la EMUCE, han gestionado el traslado del 95 por ciento de los reconocidos personajes al Mausoleo de Personajes Ilustres, un espacio exclusivo para quienes destacaron en la ciudad por su aporte al crecimiento intelectual y social.


Sin embargo, hay a quienes hace falta llevarlos hasta dicho Mausoleo; por ejemplo Vicente Corral Moscoso y Daniel Palacios.
El uno, destacado médico cirujano, muy apreciado en la ciudad y quien nacido en enero de 1917, se desempeñó como catedrático universitario y entregado completamente a su labor. Por estas y otras acciones del médico, el Hospital de Cuenca lleva su nombre. Falleció en 1975, a los 57 años.


De su parte, Palacios nació en febrero de 1912, en la hacienda El Romeral, Guachapala. Entre otros aportes importantes, halló el potencial para la generación eléctrica del río Paute, lo que lo llevó a ser el principal promotor de la construcción del Proyecto Paute, el primero en generación hidroeléctrica del país. Murió en 1963.

Personajes
De entre los casi 100 que han pasado a este espacio, pocas son mujeres, entre ellas: Francisca Dávila Heredia, Hortensia Mata, Celina Acha de Vega, Dolores J. Torres, María Ramona y Cordero, Hortensia Ordóñez Mata de Vega, Piedad Moscoso y Guadalupe Larriva. Esta dos últimas están en el Parque de los Personajes Ilustres, en las afueras del Mausoleo.


La más reciente fue la dedicada a Piedad Moscoso, en cuya lápida lleva inscrito el texto “Símbolo de compromiso y lucha por la equidad y la justicia social”. Además, hace pocos días, se rindió un homenaje a Larriva por parte del Ministro de Defensa, quien decoró su lápida con una arreglo floral.


Pero, a más de ellas, hay quienes reviven gracias a su trabajo, y en dos casos puntuales, gracias a sus composiciones se trata de Rafael Carpio Abad, fallecido en 2004, y Francisco Paredes Herrera, fallecido en 1952. Ellos han muerto, pero su memoria vibra en cada ejecución musical. (FCS) (F)

Donde nunca faltan flores

La tumba del padre Carlos Crespi es el lugar en el que nunca hacen falta flores, placas y ofrendas. Sus restos reposan en el sitio escogido por él y en él siempre hay alguien orando en su memoria. Alrededor de su lápida se han colocado varias placas de agradecimiento por las bendiciones otorgadas.

Incluso, hay un letrero que sirve de guía para quienes no conocen el lugar en el que fue sepultado. En su lápida esta su imagen. René Tello comenta que son frecuentes las visitas y que incluso hay quienes tiene horarios definidos, permanentemente, cada semana. (F) 

Cuenca. 

El Cementerio Patrimonial y las voces que no se extinguen

Memoria | Un recorrido por los llamativos espacios de este lugar en el que resposan los restos de miles de personas

Es un texto revelador, que a más de uno estremece cuando visita este lugar y cuyo entorno está lleno de sorpresas. Aquí hay cosas tan novedosas y difíciles de creer, distantes de nuestra fácil comprensión, que llaman la atención.

“QEPD
falleció
Natividad
García el 1 de
marzo de 1928
de la edad de 130 años”

No se conoce quién mandó a tallar este llamativo texto sobre una de las lápidas del Antiguo Cementerio, por lo que existen dudas al respecto, señaló René Tello, uno de los colaboradores más antiguos de la Empresa Municipal de Cementerios, EMUCE.


Este espacio, de aproximadamente 300 metros cuadrados, ubicado dentro de las siete hectáreas que ocupa todo el cementerio, se divide en dos partes: el cementerio en el que reposan los restos de los “pobres y desconocidos” y en el que se colocaron los restos de la población con más posibilidades.


Aquí se ha levantado un monumento en homenaje a Luis Vargas Torres, quien, de lo que se conoce, por normas de la Iglesia Católica, fue enterrado en el conocido como ‘cementerio de los pobres’.
Además, se dice que los restos de Dolores Vintimilla de Galindo, reposaron en este espacio, antes de ser trasladados a Quito, esto también, pues según la Iglesia, en caso de suicidio, no podían recibir cristiana sepultura en una tierra considerada santa.


Cruzar el umbral de una estructura de cemento, de aproximadamente cinco metros, permite llegar al lugar donde se enterró a la familia de mayores recursos. Era clara la distinción en ese entonces. En medio de estos dos espacios, se levantó una mesa o base sobre la que se colocaba el féretro. A pocos metros, aún queda un pequeño púlpito desde donde el sacerdote bendecía al difunto.
Este lugar no solo conserva estos importantes elementos que revelan los 150 años, que, aproximadamente, tiene de historia el Cementerio, sino que, además, deja ver la idiosincrasia que regía a la Cuenca de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.


Ilustres
Son más de 100 los personajes célebres, cuyos restos reposan en el Cementerio patrimonial. Según datos de la EMUCE, han gestionado el traslado del 95 por ciento de los reconocidos personajes al Mausoleo de Personajes Ilustres, un espacio exclusivo para quienes destacaron en la ciudad por su aporte al crecimiento intelectual y social.


Sin embargo, hay a quienes hace falta llevarlos hasta dicho Mausoleo; por ejemplo Vicente Corral Moscoso y Daniel Palacios.
El uno, destacado médico cirujano, muy apreciado en la ciudad y quien nacido en enero de 1917, se desempeñó como catedrático universitario y entregado completamente a su labor. Por estas y otras acciones del médico, el Hospital de Cuenca lleva su nombre. Falleció en 1975, a los 57 años.


De su parte, Palacios nació en febrero de 1912, en la hacienda El Romeral, Guachapala. Entre otros aportes importantes, halló el potencial para la generación eléctrica del río Paute, lo que lo llevó a ser el principal promotor de la construcción del Proyecto Paute, el primero en generación hidroeléctrica del país. Murió en 1963.

Personajes
De entre los casi 100 que han pasado a este espacio, pocas son mujeres, entre ellas: Francisca Dávila Heredia, Hortensia Mata, Celina Acha de Vega, Dolores J. Torres, María Ramona y Cordero, Hortensia Ordóñez Mata de Vega, Piedad Moscoso y Guadalupe Larriva. Esta dos últimas están en el Parque de los Personajes Ilustres, en las afueras del Mausoleo.


La más reciente fue la dedicada a Piedad Moscoso, en cuya lápida lleva inscrito el texto “Símbolo de compromiso y lucha por la equidad y la justicia social”. Además, hace pocos días, se rindió un homenaje a Larriva por parte del Ministro de Defensa, quien decoró su lápida con una arreglo floral.


Pero, a más de ellas, hay quienes reviven gracias a su trabajo, y en dos casos puntuales, gracias a sus composiciones se trata de Rafael Carpio Abad, fallecido en 2004, y Francisco Paredes Herrera, fallecido en 1952. Ellos han muerto, pero su memoria vibra en cada ejecución musical. (FCS) (F)

Donde nunca faltan flores

La tumba del padre Carlos Crespi es el lugar en el que nunca hacen falta flores, placas y ofrendas. Sus restos reposan en el sitio escogido por él y en él siempre hay alguien orando en su memoria. Alrededor de su lápida se han colocado varias placas de agradecimiento por las bendiciones otorgadas.

Incluso, hay un letrero que sirve de guía para quienes no conocen el lugar en el que fue sepultado. En su lápida esta su imagen. René Tello comenta que son frecuentes las visitas y que incluso hay quienes tiene horarios definidos, permanentemente, cada semana. (F) 

Cuenca.