Pumapungo y los secretos incaicos

El complejo de Pumapungo es visitado por más de 11.000 personas al mes. Los turistas entran gratis, pasean y se retratan cerca de lo que parecen muros de piedra. Hace más de 500 años esas piedras fueron talladas y puestas por los Incas como cimiento del centro administrativo militar y religioso más importante de su imperio, en la parte norte.

“Aquí vivía el rey Huayna Cápac y había una guarnición del ejército Inca para controlar la zona”, relata el coordinador zonal 6 del Ministerio de Cultura y Patrimonio, Jonathan Koupermann.

Todo es Inca, los cronistas y los hallazgos arqueológicos revelan que hubo una sobreposición temporal de Cañaris y de Incas. Los Incas Túpac Yupanqui llegaron a estas tierras y las conquistaron, hubo una ocupación de unos 70 años de parte de los Incas antes de que llegara la colonización española. Aunque el Pumapungo ya era un lugar de ocupación de los Cañaris, los Incas se encargaron de convertirlo en un fuerte militar.
Koupermann narra que el complejo estaba constituido, era una plaza rodeada de unas edificaciones enormes donde se guarecía el ejército y se guardaban insumos de comercio con los caceríos y señoríos étnicos de la zona. Ahora es un lugar de esparcimiento.

Colonización
Las piedras de bola de río fueron las que más usaron los Incas para construir el centro, así hicieron los cimientos de las edificaciones, asegura Koupermann. Cuando los españoles llegaron, encontraron Pumapungo destruido por la guerra civil Inca, en la cual se enfrentaban por tener el dominio los medios hermanos Huáscar y Atahualpa.
Los españoles decidieron construir la ciudad en la llanura en donde está el Centro Histórico, el Parque Calderón, la catedral vieja, y convierten a Pumapungo en un corral para ganado, pero también lo usaban como cantera pública, sacaban las piedras y las usaban en otras construcciones, esto fue hasta inicios del siglo 20, relata Koupermann.


En la actualidad la mayoría de piedras almohadilladas y labradas, características de la arquitectura incaica, no están en Pumapungo, solo quedaron los cimientos, porque esas piedras están en las casas coloniales y de muchas republicanas del centro de Cuenca. Esto demuestra que los europeos usaron las piedras para hacer sus casas y las edificaciones.


También sacaron piedras de Pumapungo para construir molinos de granos. Los primeros molinos de la ciudad están en Todos Santos, en donde también hay un muro de piedra Inca original. Koupermann comenta que los historiadores consideran que ahí estaba un templo del agua. Había unos canales que fueron reutilizados por los españoles para hacer los molinos, se evidencia una sobreposición del muro Inca imperial, que confirma la importancia del sitio.

Enigma
Carlos Gamero Esparza, el autor del libro Las Piedras de Plastilina, hace este planteamiento: Un viejo enigma arqueológico que tiene de cabeza a los científicos... ¿cómo consiguieron pueblos ancestrales como los Incas encajar ciclópeos bloques pétreos en sus monumentales construcciones, con perfección insuperable? ¿Acaso eran artificiales, los prefabricaban o... como dicen algunas leyendas, conocieron una técnica secreta para "ablandarlas" y acomodarlas a voluntad, como si fueran de barro?. Esto porque los Incas no usaban ningún tipo de pagamento, tallaban las piedras de tal manera que encajaban perfectamente, comenta Koupermann.


En Todos Santos también hay un muro de piedra Cañari, con estructura Cañari, que proyecta más de lo que se puede ver en Todo Santos, agrega Koupermann. Ambos muros se diferencian porque los Cañaris usaban una piedra blanca arenisca y le daban una forma más cuadrada a las piedras mientras que los Incas las tallaban de manera que se veían almohadilladas a la piedra y estaban bien labradas, son características de la arquitectura Inca. Además el modo en que ellos encastonaban las piedras, nada de espacio entre ellas, las sobreponían. Una técnica avanzada, asegura Koupermann.


Los Incas buscaban las piedras con las que fabricaban los cimientos en canteras por los alrededores de Cuenca. En Ecuador y en Perú abundan este tipo de piedras. Hay de varios tamaños, tipo dinteles, piedras cuadradas, una de las características es que algunas tienen una terminación cónica, que eran colocadas en el barro, apoyadas entre sí, pero las metían en el barro. Eran como unos dientes.


Los muros, son el mayor ejemplo de ese tipo de construcción, los muros Cañari de piedra caliza, blanca menos labradas que las Incas, para Kuperman las Incas eran más finas y elegantes.

Rituales
El complejo Pumapungo mide unas cuatro hectáreas. Es un complejo que tiene un canal en donde se hacían baños rituales con aguas del río Tomebamaba. Los Incas construyeron muros y encima sembraban. En Pumapungo había un acllahuasi, en donde estaban las mamaconas, vírgenes del sol y en donde realizaban la ritualidad de la cosmogonía Inca. La Coricancha, que es el templo, donde estaban los sacerdotes, en relación con las estrellas, las montañas. (EPA) (F)

Cuenca.

Pumapungo y los secretos incaicos

“Aquí vivía el rey Huayna Cápac y había una guarnición del ejército Inca para controlar la zona”, relata el coordinador zonal 6 del Ministerio de Cultura y Patrimonio, Jonathan Koupermann.

Todo es Inca, los cronistas y los hallazgos arqueológicos revelan que hubo una sobreposición temporal de Cañaris y de Incas. Los Incas Túpac Yupanqui llegaron a estas tierras y las conquistaron, hubo una ocupación de unos 70 años de parte de los Incas antes de que llegara la colonización española. Aunque el Pumapungo ya era un lugar de ocupación de los Cañaris, los Incas se encargaron de convertirlo en un fuerte militar.
Koupermann narra que el complejo estaba constituido, era una plaza rodeada de unas edificaciones enormes donde se guarecía el ejército y se guardaban insumos de comercio con los caceríos y señoríos étnicos de la zona. Ahora es un lugar de esparcimiento.

Colonización
Las piedras de bola de río fueron las que más usaron los Incas para construir el centro, así hicieron los cimientos de las edificaciones, asegura Koupermann. Cuando los españoles llegaron, encontraron Pumapungo destruido por la guerra civil Inca, en la cual se enfrentaban por tener el dominio los medios hermanos Huáscar y Atahualpa.
Los españoles decidieron construir la ciudad en la llanura en donde está el Centro Histórico, el Parque Calderón, la catedral vieja, y convierten a Pumapungo en un corral para ganado, pero también lo usaban como cantera pública, sacaban las piedras y las usaban en otras construcciones, esto fue hasta inicios del siglo 20, relata Koupermann.


En la actualidad la mayoría de piedras almohadilladas y labradas, características de la arquitectura incaica, no están en Pumapungo, solo quedaron los cimientos, porque esas piedras están en las casas coloniales y de muchas republicanas del centro de Cuenca. Esto demuestra que los europeos usaron las piedras para hacer sus casas y las edificaciones.


También sacaron piedras de Pumapungo para construir molinos de granos. Los primeros molinos de la ciudad están en Todos Santos, en donde también hay un muro de piedra Inca original. Koupermann comenta que los historiadores consideran que ahí estaba un templo del agua. Había unos canales que fueron reutilizados por los españoles para hacer los molinos, se evidencia una sobreposición del muro Inca imperial, que confirma la importancia del sitio.

Enigma
Carlos Gamero Esparza, el autor del libro Las Piedras de Plastilina, hace este planteamiento: Un viejo enigma arqueológico que tiene de cabeza a los científicos... ¿cómo consiguieron pueblos ancestrales como los Incas encajar ciclópeos bloques pétreos en sus monumentales construcciones, con perfección insuperable? ¿Acaso eran artificiales, los prefabricaban o... como dicen algunas leyendas, conocieron una técnica secreta para "ablandarlas" y acomodarlas a voluntad, como si fueran de barro?. Esto porque los Incas no usaban ningún tipo de pagamento, tallaban las piedras de tal manera que encajaban perfectamente, comenta Koupermann.


En Todos Santos también hay un muro de piedra Cañari, con estructura Cañari, que proyecta más de lo que se puede ver en Todo Santos, agrega Koupermann. Ambos muros se diferencian porque los Cañaris usaban una piedra blanca arenisca y le daban una forma más cuadrada a las piedras mientras que los Incas las tallaban de manera que se veían almohadilladas a la piedra y estaban bien labradas, son características de la arquitectura Inca. Además el modo en que ellos encastonaban las piedras, nada de espacio entre ellas, las sobreponían. Una técnica avanzada, asegura Koupermann.


Los Incas buscaban las piedras con las que fabricaban los cimientos en canteras por los alrededores de Cuenca. En Ecuador y en Perú abundan este tipo de piedras. Hay de varios tamaños, tipo dinteles, piedras cuadradas, una de las características es que algunas tienen una terminación cónica, que eran colocadas en el barro, apoyadas entre sí, pero las metían en el barro. Eran como unos dientes.


Los muros, son el mayor ejemplo de ese tipo de construcción, los muros Cañari de piedra caliza, blanca menos labradas que las Incas, para Kuperman las Incas eran más finas y elegantes.

Rituales
El complejo Pumapungo mide unas cuatro hectáreas. Es un complejo que tiene un canal en donde se hacían baños rituales con aguas del río Tomebamaba. Los Incas construyeron muros y encima sembraban. En Pumapungo había un acllahuasi, en donde estaban las mamaconas, vírgenes del sol y en donde realizaban la ritualidad de la cosmogonía Inca. La Coricancha, que es el templo, donde estaban los sacerdotes, en relación con las estrellas, las montañas. (EPA) (F)

Cuenca.