Eudoxia Estrella, 90 años y su pincel

Eudoxia Estrella Ordóñez, reconocida pintora y tallerista cuencana por más de 70 años, fundadora de la Bienal Internacional de Cuenca y primera directora del Museo de Arte Moderno, a sus 90 años, es frontal y clara en sus ideas. Durante un mes, expone en el mencionado museo, más de 40 obras de mediano y gran formato, que recorren su trayectoria desde los años 60 hasta la actualidad, con una especial pintada hace solo un mes.
Eudoxia estrella pintora

¿Cómo nace su amor por el arte?
El gusto por la pintura no nace, se nace con ese gusto. Desde niña en la casa de mis abuelos buscaba pedazos de carbón y tizas para graficar en las paredes blancas monigotes y figuras abstractas.


¿Cómo desarrolló su creatividad?
Me gustaba que me regalen confite, era una maravilla, no por el dulce, sino por el papel. No tenía pinturas, entonces mojaba con la boca los papeles de seda que los envolvían. Pintaba mojando el papel de seda, esas fueron mis primeras acuarelas.

¿Cómo era en la escuela?
Introvertida. No tenía muchas amistades. Pero era vital y me gustaban los juegos con los varones. No era una estudiante modelo, tenía problemas con la memorización. Era mala para la aritmética, matemática y gramática. Pero mis composiciones eran aplaudidas cuando tenían dibujos. Al terminar, la escuela debía entrar en el colegio Herlinda Toral, donde aprendería a operar la maquina de escribir, el comercio y el crédito. Pero no era lo que yo quería. Pasé un año, decidí no aplicar el examen final porque quería ingresar a la Escuela de Bellas Artes.

¿A quién de sus maestros recuerda más?
Mi mejor maestro fue Emilio Lozano. El me decía que no debo copiar, que debo buscar mi propio estilo, desarrollar mi propia esencia y ser limpia al momento de utilizar la acuarela. Me motivaba.

¿La acuarela es su técnica preferida?
No, pero experimenté con ella. Me puse a hacer pruebas con la acuarela, meditando sobre algunas ideas que escuché. Es así que mezclé las acuarelas con agua, pues estas me salían usualmente pesadas. Al colocar las obras en agua, se diluye dejando trazos de estupenda calidad y transparencias únicas. Así empecé a jugar con el agua. La variación de colores, las conseguía con el movimiento de los cuadros. A este proceso le llamé casualismo, porque fue producto de la casualidad, por efecto de la curiosidad.

¿Recuerda sus primeras exposiciones?
Fueron en la Escuela de Bellas Artes, donde nos hacían pintar con tiza sobre papel de terciopelo. Recuerdo una anécdota, en la que nos pidieron que pongamos las obras contra la pared para que sean calificadas. Resulta que mi trabajo, que era de tiza, la habían dañado. El jurado mira la obra, y se da cuenta que ha sido saboteada, porque era muy buena. Gané el primer premio.

¿Qué significa para usted la educación?
Para mi la educación fue traer niños al taller en mi casa y dejar que se vuelquen en el papel creando sus garabatos, y dentro de sus dibujos, observar su necesidad de expresarse. Al mismo tiempo, el niño pasa por el proceso que yo llamo desahogo psicológico, donde  puede expresar dolor y felicidad.  

¿Cuál es la principal función del arte?
Para mi tiene muchas funciones, donde el artista necesita expresar lo que siente. Eso hay que cultivar. Y claro educar a los niños, que es lo que más extraño del arte, por su gran  capacidad de abstracción.

¿Todavía pinta?
La última obra la pinté hace un mes. Se trata de las Conchas. Pero creo que será, sino la última, una de ellas. Ahora me dedicó a otras actividades, pero ya no es todo mi tiempo. La edad ya no me permite desenvolverme como antes en el campo de la pintura.

¿Fue difícil administrar el Museo de Arte Moderno?
Cuando Hernán Crespo me pidió que sea la directora fundadora del museo, no le creía, sin embargo él insistió. No tenía idea de que podía hacerlo y me consideraba ignorante para dirigir una institución. Al final, acepté. Tuve inconvenientes con la entrega de mi nombramiento, pues se perdió tres veces, pero era algo que no me interesaba mucho. Creo que los objetivos iniciales se mantienen.

¿Qué pasa con el arte moderno?
El arte ha cambiado mucho, pero comparto el concepto de la crítica de arte, Avelina Lésper, quien cree que el arte contemporáneo es una farsa. Ella dice “mediante esta corriente artística se ha regresado a lo mas elemental e irracional del pensamiento humano, al pensamiento mágico, negando la realidad. El arte queda reducido a una creencia fantasiosa y su presencia es un significado. Necesitamos arte y no creencias”. Creo en lo que ella dice. Creo que se se debe tener cuidado al momento de ingresar en el campo del arte extremo.

¿Cómo fue la primera Bienal?
Como la primera no habrá nunca. Invitados de primera. Pero, fue difícil organizarla, pues tuve algunos inconvenientes con gente relacionada al arte. Tuve inconvenientes con ciertos grupos de la ciudad, quienes no estaban de acuerdo con que yo lo organice. (FCS) (F)
 

Cuenca.

Eudoxia Estrella, 90 años y su pincel

Eudoxia estrella pintora

¿Cómo nace su amor por el arte?
El gusto por la pintura no nace, se nace con ese gusto. Desde niña en la casa de mis abuelos buscaba pedazos de carbón y tizas para graficar en las paredes blancas monigotes y figuras abstractas.


¿Cómo desarrolló su creatividad?
Me gustaba que me regalen confite, era una maravilla, no por el dulce, sino por el papel. No tenía pinturas, entonces mojaba con la boca los papeles de seda que los envolvían. Pintaba mojando el papel de seda, esas fueron mis primeras acuarelas.

¿Cómo era en la escuela?
Introvertida. No tenía muchas amistades. Pero era vital y me gustaban los juegos con los varones. No era una estudiante modelo, tenía problemas con la memorización. Era mala para la aritmética, matemática y gramática. Pero mis composiciones eran aplaudidas cuando tenían dibujos. Al terminar, la escuela debía entrar en el colegio Herlinda Toral, donde aprendería a operar la maquina de escribir, el comercio y el crédito. Pero no era lo que yo quería. Pasé un año, decidí no aplicar el examen final porque quería ingresar a la Escuela de Bellas Artes.

¿A quién de sus maestros recuerda más?
Mi mejor maestro fue Emilio Lozano. El me decía que no debo copiar, que debo buscar mi propio estilo, desarrollar mi propia esencia y ser limpia al momento de utilizar la acuarela. Me motivaba.

¿La acuarela es su técnica preferida?
No, pero experimenté con ella. Me puse a hacer pruebas con la acuarela, meditando sobre algunas ideas que escuché. Es así que mezclé las acuarelas con agua, pues estas me salían usualmente pesadas. Al colocar las obras en agua, se diluye dejando trazos de estupenda calidad y transparencias únicas. Así empecé a jugar con el agua. La variación de colores, las conseguía con el movimiento de los cuadros. A este proceso le llamé casualismo, porque fue producto de la casualidad, por efecto de la curiosidad.

¿Recuerda sus primeras exposiciones?
Fueron en la Escuela de Bellas Artes, donde nos hacían pintar con tiza sobre papel de terciopelo. Recuerdo una anécdota, en la que nos pidieron que pongamos las obras contra la pared para que sean calificadas. Resulta que mi trabajo, que era de tiza, la habían dañado. El jurado mira la obra, y se da cuenta que ha sido saboteada, porque era muy buena. Gané el primer premio.

¿Qué significa para usted la educación?
Para mi la educación fue traer niños al taller en mi casa y dejar que se vuelquen en el papel creando sus garabatos, y dentro de sus dibujos, observar su necesidad de expresarse. Al mismo tiempo, el niño pasa por el proceso que yo llamo desahogo psicológico, donde  puede expresar dolor y felicidad.  

¿Cuál es la principal función del arte?
Para mi tiene muchas funciones, donde el artista necesita expresar lo que siente. Eso hay que cultivar. Y claro educar a los niños, que es lo que más extraño del arte, por su gran  capacidad de abstracción.

¿Todavía pinta?
La última obra la pinté hace un mes. Se trata de las Conchas. Pero creo que será, sino la última, una de ellas. Ahora me dedicó a otras actividades, pero ya no es todo mi tiempo. La edad ya no me permite desenvolverme como antes en el campo de la pintura.

¿Fue difícil administrar el Museo de Arte Moderno?
Cuando Hernán Crespo me pidió que sea la directora fundadora del museo, no le creía, sin embargo él insistió. No tenía idea de que podía hacerlo y me consideraba ignorante para dirigir una institución. Al final, acepté. Tuve inconvenientes con la entrega de mi nombramiento, pues se perdió tres veces, pero era algo que no me interesaba mucho. Creo que los objetivos iniciales se mantienen.

¿Qué pasa con el arte moderno?
El arte ha cambiado mucho, pero comparto el concepto de la crítica de arte, Avelina Lésper, quien cree que el arte contemporáneo es una farsa. Ella dice “mediante esta corriente artística se ha regresado a lo mas elemental e irracional del pensamiento humano, al pensamiento mágico, negando la realidad. El arte queda reducido a una creencia fantasiosa y su presencia es un significado. Necesitamos arte y no creencias”. Creo en lo que ella dice. Creo que se se debe tener cuidado al momento de ingresar en el campo del arte extremo.

¿Cómo fue la primera Bienal?
Como la primera no habrá nunca. Invitados de primera. Pero, fue difícil organizarla, pues tuve algunos inconvenientes con gente relacionada al arte. Tuve inconvenientes con ciertos grupos de la ciudad, quienes no estaban de acuerdo con que yo lo organice. (FCS) (F)
 

Cuenca.