El "Cuetero" del cine popular

“Cuetero suelta la china” era el agravio más “sutil” que el público hacía a los operadores de los proyectores de películas de antaño, en caso de que la cinta se rompiera o viera afectada durante una función. Uno de los aludidos, fue Carlos Alberto Torres, quien por más de 40 años, colaboró en varios cines de la ciudad.
Carlos Alberto Torres, fue operador de proyectores de cines de antaño de Cuenca



Durante todo ese tiempo, proyectó centenares de filmes, escuchó todo tipo de insultos y aprendió a reparar los equipos dedicando más de 12 horas diarias al séptimo arte. Torres, quien ahora cuenta con 95 años, guarda en sus recuerdos el arduo trabajo que era ser operador de proyectores en los desaparecidos cines de Cuenca. Y es que, como él dice, esa era su vida... y el fútbol. Por su velocidad en la cancha, le llamaban “el Venado”. Así lo ratifica su esposa, Mercedes Castro, quien señala que se trataba de un hombre muy dedicado a su trabajo y al deporte. Nunca hizo nada más que trabajar en el teatro.


Inició en el cine y terminó en el cine. Inició operando los proyectores del teatro Andrade y culminó en el teatro Cuenca, donde se jubiló. Torres recuerda que durante las funciones, la mayoría de las veces, terminaba repleto de agravios por los cortes de las cintas. Pero no era algo fácil de manejar, pues el mal funcionamiento de las máquinas y el daño de las cintas “le solía jugar una mala pasada”. Presionado por los insultos del respetable, puso en práctica lo aprendido de su hermano mayor, Luis Antonio Torres, quien además del conocimiento de los proyectores, le enseñó a reparar empíricamente los carretes y remendar las cintas. Para arreglar las cintas, utilizaba un pegamento especial, apoyado de una máquina.
La vida del “Cuetero”, giraba en torno a los distintos cines que eran de propiedad de sus jefes, proyectando en  vermuts, matinés, especiales y noche. Aunque no recuerda varias cintas que proyectaba, le vino a la mente El mártir del calvario, que se pasaba los días santos.


Al parecer, el apodo de “Cuetero” tiene que ver con sus orígenes. Torres nació en el tradicional barrio de El Vado, donde su familia era conocida por trabajar en pirotécnia y elaboración de castillos.


La hija recordó los extenuantes horarios que su padre debía cumplir hasta altas horas de la noche. A sus 37 años, rememoró que de niña aprovechaba para ver películas, al visitarlo para dejarle la comida en el  trabajo.

 Recorrido
Ayer se procedió a colocar placas conmemorativas de seis cines de antaño de Cuenca. El de los cines Alhambra, Lux, Guayaquil y 9 de Octubre y en los teatros Candilejas, Cuenca y España. La colocación se enmarca dentro del proyecto denominado Paraísos perdidos, impulsado por la Fundación Municipal Bienal de Cuenca, con el apoyo de 20 artistas independientes de la ciudad.


En los epígrafes irán inscritos: El nombre del cine o teatro desaparecido y la fecha de inauguración y cierre.
Además de estos espacios, hubo otros extintos cines y teatro como los teatros Salesiano, Guayaquil, Popular, Andrade y otros. (FCS) (F)

Cuenca.

El "Cuetero" del cine popular

Carlos Alberto Torres, fue operador de proyectores de cines de antaño de Cuenca



Durante todo ese tiempo, proyectó centenares de filmes, escuchó todo tipo de insultos y aprendió a reparar los equipos dedicando más de 12 horas diarias al séptimo arte. Torres, quien ahora cuenta con 95 años, guarda en sus recuerdos el arduo trabajo que era ser operador de proyectores en los desaparecidos cines de Cuenca. Y es que, como él dice, esa era su vida... y el fútbol. Por su velocidad en la cancha, le llamaban “el Venado”. Así lo ratifica su esposa, Mercedes Castro, quien señala que se trataba de un hombre muy dedicado a su trabajo y al deporte. Nunca hizo nada más que trabajar en el teatro.


Inició en el cine y terminó en el cine. Inició operando los proyectores del teatro Andrade y culminó en el teatro Cuenca, donde se jubiló. Torres recuerda que durante las funciones, la mayoría de las veces, terminaba repleto de agravios por los cortes de las cintas. Pero no era algo fácil de manejar, pues el mal funcionamiento de las máquinas y el daño de las cintas “le solía jugar una mala pasada”. Presionado por los insultos del respetable, puso en práctica lo aprendido de su hermano mayor, Luis Antonio Torres, quien además del conocimiento de los proyectores, le enseñó a reparar empíricamente los carretes y remendar las cintas. Para arreglar las cintas, utilizaba un pegamento especial, apoyado de una máquina.
La vida del “Cuetero”, giraba en torno a los distintos cines que eran de propiedad de sus jefes, proyectando en  vermuts, matinés, especiales y noche. Aunque no recuerda varias cintas que proyectaba, le vino a la mente El mártir del calvario, que se pasaba los días santos.


Al parecer, el apodo de “Cuetero” tiene que ver con sus orígenes. Torres nació en el tradicional barrio de El Vado, donde su familia era conocida por trabajar en pirotécnia y elaboración de castillos.


La hija recordó los extenuantes horarios que su padre debía cumplir hasta altas horas de la noche. A sus 37 años, rememoró que de niña aprovechaba para ver películas, al visitarlo para dejarle la comida en el  trabajo.

 Recorrido
Ayer se procedió a colocar placas conmemorativas de seis cines de antaño de Cuenca. El de los cines Alhambra, Lux, Guayaquil y 9 de Octubre y en los teatros Candilejas, Cuenca y España. La colocación se enmarca dentro del proyecto denominado Paraísos perdidos, impulsado por la Fundación Municipal Bienal de Cuenca, con el apoyo de 20 artistas independientes de la ciudad.


En los epígrafes irán inscritos: El nombre del cine o teatro desaparecido y la fecha de inauguración y cierre.
Además de estos espacios, hubo otros extintos cines y teatro como los teatros Salesiano, Guayaquil, Popular, Andrade y otros. (FCS) (F)

Cuenca.