Viacrucis, de Sigifredo Camacho en Roma

El pintor Sigifredo Camacho Briceño inauguró ayer en el Museo de San Bartolomé de Roma la muestra Viacrucis del migrante, integrada por 28 obras, incluido un retrato de Juan Pablo II, con el objetivo de sensibilizar sobre los problemas de los inmigrantes.
Sigifredo Camacho ante uno de los cuadros que forman parte de la exposición Viacrucis del migrante, inaugurada en Roma. EFE

 Temática
El artista lojano, nacido en 1956, se ha propuesto sensibilizar al público sobre los obstáculos y consecuencias que deben afrontar las personas que han dejado su país para encontrar nuevas oportunidades de vida lejos de la propia tierra.


La migración es el tema que se aprecia en todos los lienzos, asociados, a su vez, con escenas del Viacrucis. Ambos temas conjugados a través de un argumento común: el dolor y el sacrificio.


La muestra está presidida por un retrato del beato Juan Pablo II, que el artista donó a la Santa Sede.


El cuadro, de dos metros por dos, fue entregado simbólicamente a las autoridades del Vaticano, durante la ceremonia de apertura.


“La obra de Camacho testimonia las diversas dificultades que el emigrante debe afrontar antes de poder conseguir sus objetivos y, en este recorrido, sobresale el don de la solidaridad, el encuentro con una mano amiga”, aseguró uno de los comisarios de la muestra, Lodovico Gieriut.


 Versatilidad
Gierut, quien trabaja como crítico de arte, ha descubierto en Camacho “el talento versátil del verdadero artista”.


“Aún sin querer hacer una clasificación de sus obras, aquella titulada Los migrantes tiene una fuerza capaz de conjugar otras palabras como sacrificio, sangre, martirio, pero también y, sobre todo, vida”.

Roma, EFE.

Viacrucis, de Sigifredo Camacho en Roma

Sigifredo Camacho ante uno de los cuadros que forman parte de la exposición Viacrucis del migrante, inaugurada en Roma. EFE

 Temática
El artista lojano, nacido en 1956, se ha propuesto sensibilizar al público sobre los obstáculos y consecuencias que deben afrontar las personas que han dejado su país para encontrar nuevas oportunidades de vida lejos de la propia tierra.


La migración es el tema que se aprecia en todos los lienzos, asociados, a su vez, con escenas del Viacrucis. Ambos temas conjugados a través de un argumento común: el dolor y el sacrificio.


La muestra está presidida por un retrato del beato Juan Pablo II, que el artista donó a la Santa Sede.


El cuadro, de dos metros por dos, fue entregado simbólicamente a las autoridades del Vaticano, durante la ceremonia de apertura.


“La obra de Camacho testimonia las diversas dificultades que el emigrante debe afrontar antes de poder conseguir sus objetivos y, en este recorrido, sobresale el don de la solidaridad, el encuentro con una mano amiga”, aseguró uno de los comisarios de la muestra, Lodovico Gieriut.


 Versatilidad
Gierut, quien trabaja como crítico de arte, ha descubierto en Camacho “el talento versátil del verdadero artista”.


“Aún sin querer hacer una clasificación de sus obras, aquella titulada Los migrantes tiene una fuerza capaz de conjugar otras palabras como sacrificio, sangre, martirio, pero también y, sobre todo, vida”.

Roma, EFE.