15 fotos dejan ver “el animal que llevamos dentro”

¿Llevamos un animal interior?, ¿Cuál es?, ¿Está allí?, ¿Lo hemos perdido?… Éstas y otras preguntas llevaron al fotógrafo colombiano Juan Arias a escudriñar y captar en fotografías los tatuajes que tienen por personaje central un animal. Un fragmento del resultado lo exhibe este mes en el Salón del Pueblo ‘Efraín Jara Idrovo’ de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay.


Hace 10 años, Arias comenzó a cuestionarse ¿En qué momento dejamos (el ser humano) de vernos como animales, sabiendo que tenemos un fuerte componente animal? A su entender, es la educación y el proceso de aprendizaje cultural los que se encargan de desaparecerlo y esconderlo. “Pero ese animal aflora en ciertos momentos de la vida” agrega Arias.


Los momentos en los que en mayor medida se evidencia es, por ejemplo, el momento de la satisfacción sexual “en el que el animal halla paz” agrega.
Para lograr las mejores fotografías y exhibirlas en muestras como la montada en Cuenca, y titulada ‘Nocturnal’, hizo una convocatoria abierta a la que personas con tatuajes de animales podían postular.


El artista es claro: “lo que me interesa es retratar al animal y no a quien lo posee, la persona queda en segundo plano”.
Es por ello que las imágenes carecen de rostros. La sombra con la que juega Arias permite desaparece a la persona y capturar al animal como protagonista.  
En total, la muestra consta de 15 fotografías expuestas en el formato de tres metros de alto por 1,5 metros de ancho. En ellas casi pasan desapercibidos los ‘lienzos’ humanos. Caderas, pecho, ombligo, brazos, espalda y piernas, dejan ver lo que el arte del tatuaje puede recrear. Así se revelan sirenas, rinocerontes, aves, elefantes y otros.


Pero todo surge de una idea. Para el artista, es menester entender el punto filosófico de la temática. “Creo que es en la intimidad en la que el ser humano se despoja de la razón para sacar a relucir su animal interior” señaló Arias. Por ejemplo, el tatuaje del rinoceronte plasmado en el pecho de un hombre, solo se puede ver cuando el portador de la imagen se quite la prenda de vestir.


Las 15 imágenes capturadas en Colombia fueron impresas en tela “porque me interesa que haya la relación con la piel” agrega el fotógrafo. Estas no serán las últimas imágenes. El proyecto, según Arias, se mantiene y se extiende. Se incluirán las imágenes obtenidas en otros países del contenido.


Formatos
Otra parte de la muestra que exhibe Arias en Cuenca, consiste en 20 fotografías impresas a blanco y negro en las que mantiene el eje temático del animal que llevamos dentro. A diferencia de las imágenes de gran formato, las 20 fotografías de pequeño formato dejan ver espacios nocturnos, fiestas, bares, discotecas, cafés y moteles que tenga representaciones de animales. “Quiero saber si estos espacios invitan a que el animal interior salga” señala.
A diferencia de los tatuajes, consta en la muestra la fotografía de una escultura de un Arconte, que significa gobernante en Griego, quien lucha con serpiente “quizá representa la lucha contra el deseo” detalla Arias. (F)

15 fotos dejan ver “el animal que llevamos dentro”

¿Llevamos un animal interior?, ¿Cuál es?, ¿Está allí?, ¿Lo hemos perdido?… Éstas y otras preguntas llevaron al fotógrafo colombiano Juan Arias a escudriñar y captar en fotografías los tatuajes que tienen por personaje central un animal. Un fragmento del resultado lo exhibe este mes en el Salón del Pueblo ‘Efraín Jara Idrovo’ de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay.


Hace 10 años, Arias comenzó a cuestionarse ¿En qué momento dejamos (el ser humano) de vernos como animales, sabiendo que tenemos un fuerte componente animal? A su entender, es la educación y el proceso de aprendizaje cultural los que se encargan de desaparecerlo y esconderlo. “Pero ese animal aflora en ciertos momentos de la vida” agrega Arias.


Los momentos en los que en mayor medida se evidencia es, por ejemplo, el momento de la satisfacción sexual “en el que el animal halla paz” agrega.
Para lograr las mejores fotografías y exhibirlas en muestras como la montada en Cuenca, y titulada ‘Nocturnal’, hizo una convocatoria abierta a la que personas con tatuajes de animales podían postular.


El artista es claro: “lo que me interesa es retratar al animal y no a quien lo posee, la persona queda en segundo plano”.
Es por ello que las imágenes carecen de rostros. La sombra con la que juega Arias permite desaparece a la persona y capturar al animal como protagonista.  
En total, la muestra consta de 15 fotografías expuestas en el formato de tres metros de alto por 1,5 metros de ancho. En ellas casi pasan desapercibidos los ‘lienzos’ humanos. Caderas, pecho, ombligo, brazos, espalda y piernas, dejan ver lo que el arte del tatuaje puede recrear. Así se revelan sirenas, rinocerontes, aves, elefantes y otros.


Pero todo surge de una idea. Para el artista, es menester entender el punto filosófico de la temática. “Creo que es en la intimidad en la que el ser humano se despoja de la razón para sacar a relucir su animal interior” señaló Arias. Por ejemplo, el tatuaje del rinoceronte plasmado en el pecho de un hombre, solo se puede ver cuando el portador de la imagen se quite la prenda de vestir.


Las 15 imágenes capturadas en Colombia fueron impresas en tela “porque me interesa que haya la relación con la piel” agrega el fotógrafo. Estas no serán las últimas imágenes. El proyecto, según Arias, se mantiene y se extiende. Se incluirán las imágenes obtenidas en otros países del contenido.


Formatos
Otra parte de la muestra que exhibe Arias en Cuenca, consiste en 20 fotografías impresas a blanco y negro en las que mantiene el eje temático del animal que llevamos dentro. A diferencia de las imágenes de gran formato, las 20 fotografías de pequeño formato dejan ver espacios nocturnos, fiestas, bares, discotecas, cafés y moteles que tenga representaciones de animales. “Quiero saber si estos espacios invitan a que el animal interior salga” señala.
A diferencia de los tatuajes, consta en la muestra la fotografía de una escultura de un Arconte, que significa gobernante en Griego, quien lucha con serpiente “quizá representa la lucha contra el deseo” detalla Arias. (F)