Vergüenza

Carlos Jaramillo Medina
El experto primatólogo Frans de Waal hace notar que somos los únicos primates que nos sonrojamos cuando se nos atrapa en una situación vergonzosa o en una mentira. Pero…. ¿por qué entre todos los animales los humanos somos los únicos que nos sonrojamos? Por ventura, todavía no existe la respuesta científica del por qué tenemos esta capacidad de anunciarle al mundo que estamos avergonzados.
Sin embargo, existen otros animales que también tienen la capacidad de cambiar de color pero por otros motivos, el calamar por ejemplo. En cambio, el acto del sonrojo humano es una expresión totalmente involuntaria y súbita que no nos ofrece ninguna ventaja por lo que nunca la querríamos mostrar, pero por suerte tiene otra cara que muestra un mensaje de inmenso valor: anuncia de un modo especial nuestras mentiras, enredos y ocultamientos de la verdad.
Darwin fue el primero que se dio cuenta de esta tendencia puramente humana después de estudiar la conducta y las expresiones faciales de monos, simios y humanos. Ocurre que cuando nos ruborizamos los vasos sanguíneos en nuestra piel se dilatan y permiten que fluya más sangre lo que nos da el color rojo en el rostro. Darwin también comprendió que existe una relación entre el rubor y la dimensión moral. Los humanos prestamos atención a nuestra apariencia al tener en cuenta la opinión de los demás, y no es el sentimiento de culpa, sino el pensamiento de que otros piensan o saben que somos culpables, lo que nos pone roja la cara.
En el mundo actual de las posverdades y mentiras que inundan  a la sociedad contemporánea, cabe preguntarse, si no es necesario reivindicar el valor moral del sonrojo como expresión de la capacidad humana de sentir vergüenza, como un acto previo para la enmienda, el arrepentimiento y la disculpa. (O)
¿Por qué entre todos los animales los humanos somos los únicos que nos sonrojamos? Aún no hay la respuesta.

Vergüenza

Carlos Jaramillo Medina
El experto primatólogo Frans de Waal hace notar que somos los únicos primates que nos sonrojamos cuando se nos atrapa en una situación vergonzosa o en una mentira. Pero…. ¿por qué entre todos los animales los humanos somos los únicos que nos sonrojamos? Por ventura, todavía no existe la respuesta científica del por qué tenemos esta capacidad de anunciarle al mundo que estamos avergonzados.
Sin embargo, existen otros animales que también tienen la capacidad de cambiar de color pero por otros motivos, el calamar por ejemplo. En cambio, el acto del sonrojo humano es una expresión totalmente involuntaria y súbita que no nos ofrece ninguna ventaja por lo que nunca la querríamos mostrar, pero por suerte tiene otra cara que muestra un mensaje de inmenso valor: anuncia de un modo especial nuestras mentiras, enredos y ocultamientos de la verdad.
Darwin fue el primero que se dio cuenta de esta tendencia puramente humana después de estudiar la conducta y las expresiones faciales de monos, simios y humanos. Ocurre que cuando nos ruborizamos los vasos sanguíneos en nuestra piel se dilatan y permiten que fluya más sangre lo que nos da el color rojo en el rostro. Darwin también comprendió que existe una relación entre el rubor y la dimensión moral. Los humanos prestamos atención a nuestra apariencia al tener en cuenta la opinión de los demás, y no es el sentimiento de culpa, sino el pensamiento de que otros piensan o saben que somos culpables, lo que nos pone roja la cara.
En el mundo actual de las posverdades y mentiras que inundan  a la sociedad contemporánea, cabe preguntarse, si no es necesario reivindicar el valor moral del sonrojo como expresión de la capacidad humana de sentir vergüenza, como un acto previo para la enmienda, el arrepentimiento y la disculpa. (O)
¿Por qué entre todos los animales los humanos somos los únicos que nos sonrojamos? Aún no hay la respuesta.