U. de Cuenca impulsa técnicas agrícolas sostenibles

En el cantón Guachapala, el más pequeño de la provincia del Azuay, se encuentra la granja ‘El Romeral’, a 2.200 metros sobre el nivel del mar. El predio, emplazado en 30 hectáreas, es de propiedad de la Universidad de Cuenca y es utilizado por la Facultad de Agronomía para la formación de los estudiantes.


Los alumnos y docentes, conjuntamente con los trabajadores de la granja han emprendido la ardua tarea de convertir sus diferentes dependencias en áreas sostenibles. Para ello, se pone énfasis en tres puntos: recuperación de semillas, manejo ecológico del suelo y agroforestería, lo que conlleva a una biodiversidad ecológica, recuperación de identidad cultural y aporte a la lucha contra el cambio climático.    


“Es un espacio experimental, queremos que recoja mucho de  la identidad cultural y esto tiene que ver con biodiversidad agrícola y gastronomía, entre otras cosas”, explicó Andrés Arciniegas, docente de la Facultad de Agronomía.
Para Arciniegas, el reto es grande, por ello, la Universidad aplica tres ejes fundamentales: vinculación con la sociedad, trabajo investigativo y docencia.


Detalle
Alrededor de 70 especies se cultivan en ‘El Romeral’, entre frutales, hortalizas y leguminosas. Oswaldo Galarza, administrador de la granja, explica a detalle el trabajo que se lleva a cabo.


Uno de las actividades que menciona es un experimento con tomate de árbol que se desarrolla con la Dirección de Investigación de la Universidad de Cuenca, DIUC.


“La base es el programa de fertilización y de fumigación, aquí sí se usa los pesticidas porque es un estudio que se está haciendo para que el agricultor vea cómo se puede producir y que vaya directamente al control de enfermedades como el ojo de pollo, que afecta esta planta”, señala Galarza. Este programa cuenta con un rígido control fitosanitario.


En la granja los cultivos se hacen con un manejo orgánico y también con agroquímicos, sin embargo, se procura un manejo ecológico del suelo.


De las 30 hectáreas de terreno, cinco son cultivables, cuatro tienen pasto natural y lo demás es bosque de pino. En este escenario se llevan a cabo distintos experimentos que buscan el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, para a posteriori contribuir con un manejo adecuado de recursos y búsqueda de una auténtica soberanía alimentaria.
En este contexto, Arciniegas señala que el comportamiento de los consumidores desempeña un papel clave en un sistema de alimentación sostenible.


“Hay como ser muy eficientes con agroecología pero eso nos va a demorar y depende también de los usuarios del servicio que brinda el campesino, como servicio ecosistémico, social y ambiental”.


Semillas
En este proyecto se incluye también la recuperación de papa nativa, que actualmente se lleva a cabo en el cantón Cañar. Aunque antiguamente había hasta 400 variedades de tubérculo destinadas al consumo humano, en la actualidad las más vendidas son únicamente cinco: chola, superchola, gabriela, esperanza y chaucha. Arciniegas atribuye esta pérdida al agronegocio, al monocultivo y a las técnicas de agricultura convencional.


En esta recuperación  se está aplicando agricultura orgánica versus el tratamiento químico, con el uso de agroquímicos que resultan dañinos.


Este estudio de la Universidad de Cuenca tiene dos aristas: evidenciar el impacto negativo de los agroquímicos en la salud y desmitificar la creencia de que los costos de producción en agricultura orgánica son muy altos.


En base a información científica, se pretende proponer la agricultura orgánica a favor de la recuperación de semillas nativas de papa y la reducción del uso de agroquímicos. (I)

U. de Cuenca impulsa técnicas agrícolas sostenibles

En el cantón Guachapala, el más pequeño de la provincia del Azuay, se encuentra la granja ‘El Romeral’, a 2.200 metros sobre el nivel del mar. El predio, emplazado en 30 hectáreas, es de propiedad de la Universidad de Cuenca y es utilizado por la Facultad de Agronomía para la formación de los estudiantes.


Los alumnos y docentes, conjuntamente con los trabajadores de la granja han emprendido la ardua tarea de convertir sus diferentes dependencias en áreas sostenibles. Para ello, se pone énfasis en tres puntos: recuperación de semillas, manejo ecológico del suelo y agroforestería, lo que conlleva a una biodiversidad ecológica, recuperación de identidad cultural y aporte a la lucha contra el cambio climático.    


“Es un espacio experimental, queremos que recoja mucho de  la identidad cultural y esto tiene que ver con biodiversidad agrícola y gastronomía, entre otras cosas”, explicó Andrés Arciniegas, docente de la Facultad de Agronomía.
Para Arciniegas, el reto es grande, por ello, la Universidad aplica tres ejes fundamentales: vinculación con la sociedad, trabajo investigativo y docencia.


Detalle
Alrededor de 70 especies se cultivan en ‘El Romeral’, entre frutales, hortalizas y leguminosas. Oswaldo Galarza, administrador de la granja, explica a detalle el trabajo que se lleva a cabo.


Uno de las actividades que menciona es un experimento con tomate de árbol que se desarrolla con la Dirección de Investigación de la Universidad de Cuenca, DIUC.


“La base es el programa de fertilización y de fumigación, aquí sí se usa los pesticidas porque es un estudio que se está haciendo para que el agricultor vea cómo se puede producir y que vaya directamente al control de enfermedades como el ojo de pollo, que afecta esta planta”, señala Galarza. Este programa cuenta con un rígido control fitosanitario.


En la granja los cultivos se hacen con un manejo orgánico y también con agroquímicos, sin embargo, se procura un manejo ecológico del suelo.


De las 30 hectáreas de terreno, cinco son cultivables, cuatro tienen pasto natural y lo demás es bosque de pino. En este escenario se llevan a cabo distintos experimentos que buscan el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, para a posteriori contribuir con un manejo adecuado de recursos y búsqueda de una auténtica soberanía alimentaria.
En este contexto, Arciniegas señala que el comportamiento de los consumidores desempeña un papel clave en un sistema de alimentación sostenible.


“Hay como ser muy eficientes con agroecología pero eso nos va a demorar y depende también de los usuarios del servicio que brinda el campesino, como servicio ecosistémico, social y ambiental”.


Semillas
En este proyecto se incluye también la recuperación de papa nativa, que actualmente se lleva a cabo en el cantón Cañar. Aunque antiguamente había hasta 400 variedades de tubérculo destinadas al consumo humano, en la actualidad las más vendidas son únicamente cinco: chola, superchola, gabriela, esperanza y chaucha. Arciniegas atribuye esta pérdida al agronegocio, al monocultivo y a las técnicas de agricultura convencional.


En esta recuperación  se está aplicando agricultura orgánica versus el tratamiento químico, con el uso de agroquímicos que resultan dañinos.


Este estudio de la Universidad de Cuenca tiene dos aristas: evidenciar el impacto negativo de los agroquímicos en la salud y desmitificar la creencia de que los costos de producción en agricultura orgánica son muy altos.


En base a información científica, se pretende proponer la agricultura orgánica a favor de la recuperación de semillas nativas de papa y la reducción del uso de agroquímicos. (I)