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Tener hijos ya no es una prioridad para las parejas

Mujeres denuncian la falta de respeto de los médicos ante su decisión de no ser madres. En 27 años, la tasa de natalidad disminuyó en 13,4 nacidos vivos por cada mil habitantes de este país. Esto, según algunos testimonios, se debe a diversos factores que a la sociedad todavía le cuesta comprender y aceptar.
Carolina Álvarez junto a su hijo José de cinco años quien será, por decisión de sus padres, el hijo único de su familia.
FOTO: EL TIEMPO

Cuando Carolina Álvarez fue a averiguar, a sus 27 años, sobre los requisitos para practicarse una ligadura de trompas, el médico que la atendió le dijo que solo podía realizarla si es que ella tenía “una vida sexual descontrolada”.

Ella lo califica como violencia obstétrica porque ha leído que así se llaman a las imposiciones que los profesionales de la salud ejercen sobre sus pacientes.

Sin embargo, Nimrod Sarmiento, ginecólogo del hospital Vicente Corral Moscoso, no califica este acto como tal, pero indica no estar de acuerdo con este trato.

Habla de la relación médico-paciente y la diferencia que existe entre “corregir e intimidar” y “ser una guía”. Explica que mucho depende de la formación del profesional e incluso de sus creencias religiosas que “no deberían influir al momento de orientar e informar al usuario”.

En 2018, de 4.766 partos que se practicaron en el hospital Vicente Corral Moscoso, se realizaron 1.077 ligaduras de trompas, lo que según el ginecólogo representa el 25 por ciento y se trata de un porcentaje elevado. Además, 19 hombres optaron por el método de la vasectomía.

Finalmente, Carolina Álvarez se realizó la ligadura de trompas a los 29 años, a pesar del primer comentario recibido. Lo hizo porque ya tiene un hijo de 5 años y pretende desarrollar estudios de cuarto nivel a futuro, además de brindarle “un buen estilo de vida al primogénito”.

Y aunque esta decisión la tomó conjuntamente con su esposo Pablo, tuvo que ignorar comentarios en su entorno familiar y de amigos como “egoísta”, “ociosa”, “qué harás cuando seas vieja”, entre otros. “Yo sigo creyendo que la reproducción no tiene que ver con la maternidad y que a futuro puedo adoptar o usar otros métodos en el caso de que me arrepienta. Hasta hoy, no ha sucedido”, dice.

Estadísticas
La decisión de Carolina y Pablo se ve reflejada en los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC, que en junio de 2018 informó que, de 1990 a 2017, la tasa de natalidad disminuyó en 13,4 nacidos vivos por cada mil habitantes en este país.

Esta realidad también ha sido cercana para Mabel Petroff y su esposo Bruno, quienes llevan 11 años como pareja y tomaron la decisión mancomunada de no procrear.

“Esto nada tiene que ver con mi profesión, ni con mis viajes”, asegura Mabel, actriz de teatro, cuencana radicada en México. Ella dice que la resolución se apega más al deseo de ser madre y que ella no lo ha experimentado: “así que preferí no tener hijos”.

Confiesa que los médicos la han presionado y alertado sobre “un futuro desierto y una posible tristeza y necesidad de un psicólogo para aclarar las ideas”. Y aunque su familia más cercana lo ha comprendido sin problema, algunos amigos le han dicho: “Dios te va a castigar mandándote un hijo”, “te vas a quedar sola”, o “nunca sabrás lo que es el verdadero amor”.

Afirmaciones como estas invaden la libertad y determinación de las mujeres y las parejas, según indica la psicóloga sexual Lourdes Aguilar. (I)

DATOS
-Natalidad. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la tasa de natalidad disminuyó en 13,4 nacidos vivos por cada mil habitantes.
-Sociedad. Las mujeres que deciden no ser madres deben exponerse a los comentarios que las acusan, por parte de médicos, familiares y amigos.
-Riesgos. No existe ningún riesgo mayor al momento de practicarse la cirugía de trompas, según indica el ginecólogo del HVCM, Nimrod Sarmiento.

La idea de la maternidad puede idealizar conceptos que son irreales

Al consultorio de la psicóloga sexual Lourdes Aguilar han llegado mujeres quienes fueron juzgadas por su decisión de no ejercer su derecho a la maternidad.

La profesional explica que la presión que ellas sufren por parte de la sociedad, sean ginecólogos, ginecólogas, familia o amigos, afecta a su autodeterminación personal e invade en su libertad de tomar decisiones. Comenta además que podría ser un conflicto, para la mujer, el sentirse desplazada y no poder lidiar con los pensamientos sociales, “lo cual puede desencadenar en una ansiedad y confusión de no saber si su decisión es buena o mala. Y para no ser criticada, da un paso al costado y se convierte en madre; además de que se idealizan conceptos erróneos, entre ellos: que la felicidad es sinónimo de tener pareja o hijos”.

Si bien las resoluciones de Carolina Álvarez y Mabel Petroff fueron determinantes, existen personas como Doménica (nombre protegido), de 30 años, quien se embarazó a los 18 “en contra de su voluntad”.

Ella cuenta que se casó con un hombre mayor y dentro de sus planes no estaba la maternidad “o al menos no tan pronto”, pero que la presión social, a la que fue expuesta, le hizo aceptar ser madre: “mi hijo, por supuesto, es lo más lindo y valioso que tengo, pero no puedo negar que me siento frustrada profesionalmente. Las personas te muestran un mundo ideal en el que puedes lograr tus metas y ser madre a la vez, y puede ser cierto, pero no es tan sencillo”. (I)

Isabel Aguilar
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Tener hijos ya no es una prioridad para las parejas

Carolina Álvarez junto a su hijo José de cinco años quien será, por decisión de sus padres, el hijo único de su familia.
FOTO: EL TIEMPO

Cuando Carolina Álvarez fue a averiguar, a sus 27 años, sobre los requisitos para practicarse una ligadura de trompas, el médico que la atendió le dijo que solo podía realizarla si es que ella tenía “una vida sexual descontrolada”.

Ella lo califica como violencia obstétrica porque ha leído que así se llaman a las imposiciones que los profesionales de la salud ejercen sobre sus pacientes.

Sin embargo, Nimrod Sarmiento, ginecólogo del hospital Vicente Corral Moscoso, no califica este acto como tal, pero indica no estar de acuerdo con este trato.

Habla de la relación médico-paciente y la diferencia que existe entre “corregir e intimidar” y “ser una guía”. Explica que mucho depende de la formación del profesional e incluso de sus creencias religiosas que “no deberían influir al momento de orientar e informar al usuario”.

En 2018, de 4.766 partos que se practicaron en el hospital Vicente Corral Moscoso, se realizaron 1.077 ligaduras de trompas, lo que según el ginecólogo representa el 25 por ciento y se trata de un porcentaje elevado. Además, 19 hombres optaron por el método de la vasectomía.

Finalmente, Carolina Álvarez se realizó la ligadura de trompas a los 29 años, a pesar del primer comentario recibido. Lo hizo porque ya tiene un hijo de 5 años y pretende desarrollar estudios de cuarto nivel a futuro, además de brindarle “un buen estilo de vida al primogénito”.

Y aunque esta decisión la tomó conjuntamente con su esposo Pablo, tuvo que ignorar comentarios en su entorno familiar y de amigos como “egoísta”, “ociosa”, “qué harás cuando seas vieja”, entre otros. “Yo sigo creyendo que la reproducción no tiene que ver con la maternidad y que a futuro puedo adoptar o usar otros métodos en el caso de que me arrepienta. Hasta hoy, no ha sucedido”, dice.

Estadísticas
La decisión de Carolina y Pablo se ve reflejada en los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC, que en junio de 2018 informó que, de 1990 a 2017, la tasa de natalidad disminuyó en 13,4 nacidos vivos por cada mil habitantes en este país.

Esta realidad también ha sido cercana para Mabel Petroff y su esposo Bruno, quienes llevan 11 años como pareja y tomaron la decisión mancomunada de no procrear.

“Esto nada tiene que ver con mi profesión, ni con mis viajes”, asegura Mabel, actriz de teatro, cuencana radicada en México. Ella dice que la resolución se apega más al deseo de ser madre y que ella no lo ha experimentado: “así que preferí no tener hijos”.

Confiesa que los médicos la han presionado y alertado sobre “un futuro desierto y una posible tristeza y necesidad de un psicólogo para aclarar las ideas”. Y aunque su familia más cercana lo ha comprendido sin problema, algunos amigos le han dicho: “Dios te va a castigar mandándote un hijo”, “te vas a quedar sola”, o “nunca sabrás lo que es el verdadero amor”.

Afirmaciones como estas invaden la libertad y determinación de las mujeres y las parejas, según indica la psicóloga sexual Lourdes Aguilar. (I)

DATOS
-Natalidad. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la tasa de natalidad disminuyó en 13,4 nacidos vivos por cada mil habitantes.
-Sociedad. Las mujeres que deciden no ser madres deben exponerse a los comentarios que las acusan, por parte de médicos, familiares y amigos.
-Riesgos. No existe ningún riesgo mayor al momento de practicarse la cirugía de trompas, según indica el ginecólogo del HVCM, Nimrod Sarmiento.

La idea de la maternidad puede idealizar conceptos que son irreales

Al consultorio de la psicóloga sexual Lourdes Aguilar han llegado mujeres quienes fueron juzgadas por su decisión de no ejercer su derecho a la maternidad.

La profesional explica que la presión que ellas sufren por parte de la sociedad, sean ginecólogos, ginecólogas, familia o amigos, afecta a su autodeterminación personal e invade en su libertad de tomar decisiones. Comenta además que podría ser un conflicto, para la mujer, el sentirse desplazada y no poder lidiar con los pensamientos sociales, “lo cual puede desencadenar en una ansiedad y confusión de no saber si su decisión es buena o mala. Y para no ser criticada, da un paso al costado y se convierte en madre; además de que se idealizan conceptos erróneos, entre ellos: que la felicidad es sinónimo de tener pareja o hijos”.

Si bien las resoluciones de Carolina Álvarez y Mabel Petroff fueron determinantes, existen personas como Doménica (nombre protegido), de 30 años, quien se embarazó a los 18 “en contra de su voluntad”.

Ella cuenta que se casó con un hombre mayor y dentro de sus planes no estaba la maternidad “o al menos no tan pronto”, pero que la presión social, a la que fue expuesta, le hizo aceptar ser madre: “mi hijo, por supuesto, es lo más lindo y valioso que tengo, pero no puedo negar que me siento frustrada profesionalmente. Las personas te muestran un mundo ideal en el que puedes lograr tus metas y ser madre a la vez, y puede ser cierto, pero no es tan sencillo”. (I)

Isabel Aguilar
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