‘Scooteras’ marcan una tendencia entre motores

Su llegada a los espacios públicos de esta ciudad no pasa desapercibida. Un grupo de 26 mujeres de todas las edades son parte de un club que combina el riesgo, la diversión y que rompe estereotipos.
FOTO: EL TIEMPO

La idea “selecta” de un club es el primer estereotipo que ellas destruyen. Para estar en éste, lo único que se necesita es ser una aficionada y amante de las dos ruedas.

Una consolidación formal del ‘Scooteras Cuenca Club’ se dio a finales del 2016 cuando dos chicas que usaban su moto como medio de transporte, decidieron formar un grupo. Iban por la calle y si encontraban a una mujer que se transportara igual que ellas, la invitaban a sumarse sin mayores requerimientos ni condiciones.

Ahora tienen un buff con imágenes de motonetas que lo usan como distintivo. Otras veces, utilizan pañoletas en el cuello al estilo parisino. Su atuendo es parte de una estética que, al igual que las motos, llama la atención de los transeúntes y los conductores.

Milena Muñoz es una de las fundadoras del club. Una de sus aspiraciones, dice, era tener una motoneta Vespa. Tiene una réplica turquesa bien equipada con la que ha compartido viajes y una que otra caída menor, confiesa.

Ella era parte de un club masculino de amantes de las motos, donde era la única mujer: “entonces decidí salir a reclutar chicas”.
Entre las 26 ‘scooteras’ están María José ‘Meijo’ Moreno, Mónica Izquierdo y Adriana ‘Adris’ Delgado. Las tres son mamás y aseguran que en sus casas conocen de su afición y la tienen clara: “nuestras familias saben que los jueves son sagrados y que es noche de chicas y de motos. Dejamos de salir, únicamente si es que estamos de malas y llueve”.

Comodidad
Para Adriana Delgado la motoneta es mucho más que una estética. La utiliza para realizar las compras y trasladarse a su trabajo, pues el tráfico le resulta más fácil de sobrellevar con ella.

Sin embargo, no deja de lado la experiencia emocionante de realizar rutas largas junto a sus compañeras, hasta Turi, Baños, Gualaceo y otros rincones de la provincia a donde se movilizan, por lo general, los fines de semana.

Sociedad
Aunque las motociclistas creían que no sucedería, varias personas las han llamado “carishinas” por usar este medio de transporte. A María José Moreno le han “chiflado” durante las pausas en los semáforos, por ejemplo. “Hay de todo. Los galanes que tratan de coquetear, los que te aceleran el carro y los hombres que te motivan y felicitan por andar en moto”, cuenta.

También les ha alentado la actitud de los curiosos, quienes muchas veces sacan sus celulares para tomarles fotos o filmarles mientras están realizando sus rutas por la ciudad.

Aprendizaje
Otro de los estereotipos que las scooteras anhelan romper, es el de los conocimientos mecánicos. Sus conversaciones se vuelven cada vez más teóricas en cuanto a motores, engranajes y diagnósticos.

Mónica Izquierdo es una de las promotoras que buscan conocer de precios y mecánica. Ha enviado solicitudes para que las instruyan en el cuidado de sus motos, estos vehículos que ya son parte de ellas. (I)

“Hace falta una cultura amigable con todos los motociclistas”

Si bien la adrenalina, ese sentir que parecería un cliché social, pero que cabe tan bien en la vida de los motociclistas, les ha traído grandes viajes, experiencias, historias y aventuras, las ‘scooteras’ también se muestran preocupadas por la ausencia en algunos, de lo que ellas llaman “una cultura más amigable con los motociclistas”.

Cuentan que no han faltado los conductores de automóviles que abren la puerta sin fijarse en ellas o que las rebasan intempestivamente. “Tratan de intimidarnos por el simple hecho de ser mujeres. Pero creo que es un mal general que ocurre con los motociclistas y los ciclistas”, asegura Milena Muñoz.

Sin embargo, la empatía de estas mujeres de todas las edades y profesiones, se ha hecho presente en varios eventos ciudadanos. Uno de ellos fue el masivo plantón contra la violencia de género que se realizó en la ciudad, en enero pasado, donde salieron con sus motonetas y motos a exigir una renovación desde la educación para erradicar la violencia machista, además de mayor seguridad. (I)

DESTACADO
Las mujeres que tienen una moto y deseen formar parte de este club, pueden contactar con las scooteras a través de sus redes sociales.

Isabel Aguilar
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‘Scooteras’ marcan una tendencia entre motores

FOTO: EL TIEMPO

La idea “selecta” de un club es el primer estereotipo que ellas destruyen. Para estar en éste, lo único que se necesita es ser una aficionada y amante de las dos ruedas.

Una consolidación formal del ‘Scooteras Cuenca Club’ se dio a finales del 2016 cuando dos chicas que usaban su moto como medio de transporte, decidieron formar un grupo. Iban por la calle y si encontraban a una mujer que se transportara igual que ellas, la invitaban a sumarse sin mayores requerimientos ni condiciones.

Ahora tienen un buff con imágenes de motonetas que lo usan como distintivo. Otras veces, utilizan pañoletas en el cuello al estilo parisino. Su atuendo es parte de una estética que, al igual que las motos, llama la atención de los transeúntes y los conductores.

Milena Muñoz es una de las fundadoras del club. Una de sus aspiraciones, dice, era tener una motoneta Vespa. Tiene una réplica turquesa bien equipada con la que ha compartido viajes y una que otra caída menor, confiesa.

Ella era parte de un club masculino de amantes de las motos, donde era la única mujer: “entonces decidí salir a reclutar chicas”.
Entre las 26 ‘scooteras’ están María José ‘Meijo’ Moreno, Mónica Izquierdo y Adriana ‘Adris’ Delgado. Las tres son mamás y aseguran que en sus casas conocen de su afición y la tienen clara: “nuestras familias saben que los jueves son sagrados y que es noche de chicas y de motos. Dejamos de salir, únicamente si es que estamos de malas y llueve”.

Comodidad
Para Adriana Delgado la motoneta es mucho más que una estética. La utiliza para realizar las compras y trasladarse a su trabajo, pues el tráfico le resulta más fácil de sobrellevar con ella.

Sin embargo, no deja de lado la experiencia emocionante de realizar rutas largas junto a sus compañeras, hasta Turi, Baños, Gualaceo y otros rincones de la provincia a donde se movilizan, por lo general, los fines de semana.

Sociedad
Aunque las motociclistas creían que no sucedería, varias personas las han llamado “carishinas” por usar este medio de transporte. A María José Moreno le han “chiflado” durante las pausas en los semáforos, por ejemplo. “Hay de todo. Los galanes que tratan de coquetear, los que te aceleran el carro y los hombres que te motivan y felicitan por andar en moto”, cuenta.

También les ha alentado la actitud de los curiosos, quienes muchas veces sacan sus celulares para tomarles fotos o filmarles mientras están realizando sus rutas por la ciudad.

Aprendizaje
Otro de los estereotipos que las scooteras anhelan romper, es el de los conocimientos mecánicos. Sus conversaciones se vuelven cada vez más teóricas en cuanto a motores, engranajes y diagnósticos.

Mónica Izquierdo es una de las promotoras que buscan conocer de precios y mecánica. Ha enviado solicitudes para que las instruyan en el cuidado de sus motos, estos vehículos que ya son parte de ellas. (I)

“Hace falta una cultura amigable con todos los motociclistas”

Si bien la adrenalina, ese sentir que parecería un cliché social, pero que cabe tan bien en la vida de los motociclistas, les ha traído grandes viajes, experiencias, historias y aventuras, las ‘scooteras’ también se muestran preocupadas por la ausencia en algunos, de lo que ellas llaman “una cultura más amigable con los motociclistas”.

Cuentan que no han faltado los conductores de automóviles que abren la puerta sin fijarse en ellas o que las rebasan intempestivamente. “Tratan de intimidarnos por el simple hecho de ser mujeres. Pero creo que es un mal general que ocurre con los motociclistas y los ciclistas”, asegura Milena Muñoz.

Sin embargo, la empatía de estas mujeres de todas las edades y profesiones, se ha hecho presente en varios eventos ciudadanos. Uno de ellos fue el masivo plantón contra la violencia de género que se realizó en la ciudad, en enero pasado, donde salieron con sus motonetas y motos a exigir una renovación desde la educación para erradicar la violencia machista, además de mayor seguridad. (I)

DESTACADO
Las mujeres que tienen una moto y deseen formar parte de este club, pueden contactar con las scooteras a través de sus redes sociales.

Isabel Aguilar
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