Las manos que preparan los sánduches de pernil más famosos de Cuenca

FOTO: Fernando Machado. EL TIEMPO.

Cuando se trata de nombrar la mejor ‘hueca’ para comer sánduche de pernil en Cuenca, el consenso es imposible. Por eso, EL TIEMPO  recorrió cuatro de los negocios más tradicionales que ofrecen esta golosina que tanto gusta a los cuencanos y capturó en imágenes a quienes están detrás de su rico sabor.

La mujer que aparece en el letrero que da la bienvenida a uno de los rincones tradicionales de Cuenca, ubicado en la calle Juan Jaramillo 1-119, es la misma que prepara los afamados sánduches de pernil: Doña Piedad, una mujer de semblante apacible que recibe a los clientes con una sonrisa.  Inició su negocio hace 42 años junto a su esposo Luis Eduardo Figueroa. Actualmente, lo administra su hija Miriam, pero Piedad Segarra siempre está ahí atrás del mesón armando un sánduche tras otro para satisfacer a la clientela. 

"Buenos días, vecino" le dicen a Ángel Guapacaza quienes entran a su negocio ubicado en la calle Simón Bolívary Vargas Machuca, una esquina que desde hace más de 50 años huele a pernil horneado. Cuando era niño, Ángel ayudaba a su padre, quien inició el negocio y hoy, a sus 63 años, es el propietario y el mantenedor del sabor que ha convertido a 'El Vecino' en uno de los preferidos de los cuencanos para saciar el apetito. 

Hace más de cuatro décadas, el cuencano Luis Solis se puso una tienda de abarrotes en la esquina de la Juan Jaramillo y Miguel Ángel Estrella. Destinó un rincón de ese lugar a los sánduches de pernil, inspirados en los sánduches de chancho de Guayaquil en donde vivió algunos años. Poco a poco la venta de esta golosina fue creciendo y en 1972 cerró la tienda abarrotes y se dedicó exclusivamente a este producto. 'El Mono', como lo conocían sus amigos por su paso por la Costa, fue el nombre elegido para el local. Luego se asoció con su hermana Delia y hoy es su hija, Cecilia Vidal Solís, la propietaria del establecimiento.  (En la imagen, Cecilia Vidal y Julia Mendoza)

Luis Solis convirtió la venta de sánduches de pernil en un negocio familiar. En la calle Baltazara de Calderón 3-14 y Miguel Heredia está 'El Mono Chico', cuya propietaria es su hija, Luzmila Solis. El lugar ya tiene 33 años y con la misma receta que su padre usó para conquistar a sus primeros clientes, ella se ha ganado a los suyos. 

Luzmila Solís.

El producto es el mismo, pero el sabor en cada uno de estos locales es único, lo que más varía es el sabor del ají, que junto al jugo de coco es el complemento tradicional de esta golosina que encanta a los cuencanos. (I)

Las manos que preparan los sánduches de pernil más famosos de Cuenca

FOTO: Fernando Machado. EL TIEMPO.

Cuando se trata de nombrar la mejor ‘hueca’ para comer sánduche de pernil en Cuenca, el consenso es imposible. Por eso, EL TIEMPO  recorrió cuatro de los negocios más tradicionales que ofrecen esta golosina que tanto gusta a los cuencanos y capturó en imágenes a quienes están detrás de su rico sabor.

La mujer que aparece en el letrero que da la bienvenida a uno de los rincones tradicionales de Cuenca, ubicado en la calle Juan Jaramillo 1-119, es la misma que prepara los afamados sánduches de pernil: Doña Piedad, una mujer de semblante apacible que recibe a los clientes con una sonrisa.  Inició su negocio hace 42 años junto a su esposo Luis Eduardo Figueroa. Actualmente, lo administra su hija Miriam, pero Piedad Segarra siempre está ahí atrás del mesón armando un sánduche tras otro para satisfacer a la clientela. 

"Buenos días, vecino" le dicen a Ángel Guapacaza quienes entran a su negocio ubicado en la calle Simón Bolívary Vargas Machuca, una esquina que desde hace más de 50 años huele a pernil horneado. Cuando era niño, Ángel ayudaba a su padre, quien inició el negocio y hoy, a sus 63 años, es el propietario y el mantenedor del sabor que ha convertido a 'El Vecino' en uno de los preferidos de los cuencanos para saciar el apetito. 

Hace más de cuatro décadas, el cuencano Luis Solis se puso una tienda de abarrotes en la esquina de la Juan Jaramillo y Miguel Ángel Estrella. Destinó un rincón de ese lugar a los sánduches de pernil, inspirados en los sánduches de chancho de Guayaquil en donde vivió algunos años. Poco a poco la venta de esta golosina fue creciendo y en 1972 cerró la tienda abarrotes y se dedicó exclusivamente a este producto. 'El Mono', como lo conocían sus amigos por su paso por la Costa, fue el nombre elegido para el local. Luego se asoció con su hermana Delia y hoy es su hija, Cecilia Vidal Solís, la propietaria del establecimiento.  (En la imagen, Cecilia Vidal y Julia Mendoza)

Luis Solis convirtió la venta de sánduches de pernil en un negocio familiar. En la calle Baltazara de Calderón 3-14 y Miguel Heredia está 'El Mono Chico', cuya propietaria es su hija, Luzmila Solis. El lugar ya tiene 33 años y con la misma receta que su padre usó para conquistar a sus primeros clientes, ella se ha ganado a los suyos. 

Luzmila Solís.

El producto es el mismo, pero el sabor en cada uno de estos locales es único, lo que más varía es el sabor del ají, que junto al jugo de coco es el complemento tradicional de esta golosina que encanta a los cuencanos. (I)