Regeneración de la plaza Rotary atrae a los turistas

El área fue intervenida en el 2009; hoy es un lugar con 96 casetas para la venta de artesanías. La regeneración permitió una mejor distribución otorgando una infraestructura de calidad.

Uno de los sectores más pintorescos de Cuenca es la plazoleta Rotary, así llamada desde hace más de 60 años. Este sitio considerado tradicional fue regenerado en el año 2009. Actualmente es frecuentado por turistas nacionales y extranjeros.

“La Rotary”, como la llaman los cuencanos, tiene un área de 1.900 metros cuadrados de extensión y en su interior se vende todo tipo de artesanías.

“Cuando necesito una olla de barro o una canasta, sin pensarlo dos veces vengo acá”, dice Carmen Ruilova, una ama de casa que en ese momento visitaba las casetas.

Es fácil llegar hasta la plazoleta; está situada en el sector del mercado 9 de Octubre, centro histórico de Cuenca.

Las artesanías que cuelgan hechas a base de madera, son los primeros objetos que llaman la atención. También se encuentran infinidad de juguetes, como trompos, paicas (resorteras), pitos de barro en forma de aves, utensilios de cocina, pero en miniatura y a base de hojalata, como platos, vasos, jarrones y balanzas.

Un poco más al interior se observan apiladas canastas en todas las formas y tamaños, hechas a base de carrizo o con duda (una planta similar al carrizo).

“Estas canastas son propias para mantener en buen estado el mote y los porotos”, explica Amelia Quito, vendedora del lugar.

Manuel López trabaja hace más de 50 años en el sitio; indica que siempre vendió ollas que él mismo elabora. El hombre llega todos los días a Cuenca desde el cantón Chordeleg con sus trabajos.

Además, vende las llamadas ‘chuspas’ que son bolsas elaboradas de tela para preparar el café, que, según López, es más sabroso usando este implemento. “Mis padres pasaban (colaban) el café en la chuspa, igual mis abuelos”, rememora. Él se instala en la plazoleta a las 10:00 y se retira luego de las 17:00.

“Esta es una plaza tradicional, todos los cuencanos visitan el sitio desde hace muchos años”. Las ollas de barro, según él, no son tan complicadas de hacer. “En una me tardo 15 minutos, pero hay que llevarla al horno y ponerla a secar; todo el proceso toma unos ocho días”.

López también confecciona jarrones para preparar la chicha, pues la mayoría cree que el material le da el sabor y el fermento es más rápido.

Según el arquitecto cuencano Boris Albornoz, antes de la intervención, en este espacio público había las garantías para la circulación, exhibición y venta de artesanías. Las casetas estaban instaladas en desorden; su frágil estructura y distribución repercutían en la saturación e inseguridad del espacio.

La regeneración permitió mejorar la calidad del lugar y, específicamente, de los puestos de venta, con una mejor distribución, optimizando los lugares y otorgando infraestructura de calidad.

Los puestos de venta fueron el gran reto del proyecto y el diseño fue fruto de un proceso participativo con las vendedoras.

El proyecto consta de 96 casetas de venta, conformando unidades de 4 puestos que permiten una adecuada visibilidad y circulación. Asimismo, incorpora tres plazoletas que forman una diagonal y se conectan con el pasaje Rotary y la plaza cívica del Mercado 9 de Octubre.

La plaza está concebida para que tenga reversibilidad de usos. En la actualidad sirve como plaza de artesanías, pero puede modificarse de acuerdo a la necesidad ciudadana.

Rosa Clavijo, quien trabaja hace más de 45 años en el lugar, indica que la plaza Rotary tiene una gran tradición cultural. (F)

Rodrigo Matute
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Regeneración de la plaza Rotary atrae a los turistas

El área fue intervenida en el 2009; hoy es un lugar con 96 casetas para la venta de artesanías. La regeneración permitió una mejor distribución otorgando una infraestructura de calidad.

Uno de los sectores más pintorescos de Cuenca es la plazoleta Rotary, así llamada desde hace más de 60 años. Este sitio considerado tradicional fue regenerado en el año 2009. Actualmente es frecuentado por turistas nacionales y extranjeros.

“La Rotary”, como la llaman los cuencanos, tiene un área de 1.900 metros cuadrados de extensión y en su interior se vende todo tipo de artesanías.

“Cuando necesito una olla de barro o una canasta, sin pensarlo dos veces vengo acá”, dice Carmen Ruilova, una ama de casa que en ese momento visitaba las casetas.

Es fácil llegar hasta la plazoleta; está situada en el sector del mercado 9 de Octubre, centro histórico de Cuenca.

Las artesanías que cuelgan hechas a base de madera, son los primeros objetos que llaman la atención. También se encuentran infinidad de juguetes, como trompos, paicas (resorteras), pitos de barro en forma de aves, utensilios de cocina, pero en miniatura y a base de hojalata, como platos, vasos, jarrones y balanzas.

Un poco más al interior se observan apiladas canastas en todas las formas y tamaños, hechas a base de carrizo o con duda (una planta similar al carrizo).

“Estas canastas son propias para mantener en buen estado el mote y los porotos”, explica Amelia Quito, vendedora del lugar.

Manuel López trabaja hace más de 50 años en el sitio; indica que siempre vendió ollas que él mismo elabora. El hombre llega todos los días a Cuenca desde el cantón Chordeleg con sus trabajos.

Además, vende las llamadas ‘chuspas’ que son bolsas elaboradas de tela para preparar el café, que, según López, es más sabroso usando este implemento. “Mis padres pasaban (colaban) el café en la chuspa, igual mis abuelos”, rememora. Él se instala en la plazoleta a las 10:00 y se retira luego de las 17:00.

“Esta es una plaza tradicional, todos los cuencanos visitan el sitio desde hace muchos años”. Las ollas de barro, según él, no son tan complicadas de hacer. “En una me tardo 15 minutos, pero hay que llevarla al horno y ponerla a secar; todo el proceso toma unos ocho días”.

López también confecciona jarrones para preparar la chicha, pues la mayoría cree que el material le da el sabor y el fermento es más rápido.

Según el arquitecto cuencano Boris Albornoz, antes de la intervención, en este espacio público había las garantías para la circulación, exhibición y venta de artesanías. Las casetas estaban instaladas en desorden; su frágil estructura y distribución repercutían en la saturación e inseguridad del espacio.

La regeneración permitió mejorar la calidad del lugar y, específicamente, de los puestos de venta, con una mejor distribución, optimizando los lugares y otorgando infraestructura de calidad.

Los puestos de venta fueron el gran reto del proyecto y el diseño fue fruto de un proceso participativo con las vendedoras.

El proyecto consta de 96 casetas de venta, conformando unidades de 4 puestos que permiten una adecuada visibilidad y circulación. Asimismo, incorpora tres plazoletas que forman una diagonal y se conectan con el pasaje Rotary y la plaza cívica del Mercado 9 de Octubre.

La plaza está concebida para que tenga reversibilidad de usos. En la actualidad sirve como plaza de artesanías, pero puede modificarse de acuerdo a la necesidad ciudadana.

Rosa Clavijo, quien trabaja hace más de 45 años en el lugar, indica que la plaza Rotary tiene una gran tradición cultural. (F)

Rodrigo Matute
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