Quimsacocha, vida en el páramo

Suerte y una buena dosis de paciencia permitirían al visitante deleitarse con la fauna de Quimsacocha, hogar de aves, jambatos e insectos propios de la zona.
Curiquingue.

Lo que si es seguro conocer es la flora, el otro componente de un hábitat rico en diversidad, cuya cercanía cada vez más remota con los centros poblados genera incertidumbre en los amantes de la naturaleza.

Tal vez pocos puedan entender el comportamiento de los ecosistemas del páramo, pero su preservación es responsabilidad de todos. Arriba, sin poder hablar, los curiquingues, las gaviotas andinas, las águilas, las cyanolycas turcosas, los sapos, las lagartijas, hongos, flores, yerbas, pajonales, musgos... imponen su supervivencia al paso del tiempo, a la espera de no ser los últimos de sus especies.


La temperatura baja conforme sube la altura, el viento sopla y junta a las nubes que, caprichosas, ahuyentan a los extraños, lloran cuando estos insisten en quedarse. Piense bien, es mejor no verlos por no ir, que dejar de verlos porque ya no existen.

 Inventario

En el período 2008-2009, técnicos de la Escuela de Biología, Ecología y Gestión de la Universidad del Azuay, UDA, realizaron una auditoría ambiental a las concesiones Cerro Casco, Río Falso y Cristal de la compañía minera Iamgold.


Registraron 15 variedades de aves; actualmente cuentan con una lista de 54 tipos, cuatro son endémicas para Ecuador.


En lo que a amfibios y reptiles se refiere, se encontró seis especies: cuatro de sapos y dos de lagatijas.


Para las evaluaciones del medio acuático se tomaron muestras de agua y se hicieron análisis físicos (olor, sabor, turbiedad) y químicos (presencia de elementos químicos, metales pesados y minerales).


Sobre las plantas, en las conseciones Cerro Casco y Río Falso se evidenciaron 72 tipos de plantas, de las cuales cinco son endémicas.


En la concesión Cristal, en 400 metros cuadrados, en un páramo no intervenido se detectó 52 clases de plantas, cuatro son endémicas.


En un área de 400 metros cuadrados, en el páramo donde hay plantaciones de pino se halló 30 tipos de plantas. En el bosque de polylepis se registró 42 tipos, nueve endémicas. En el bosque montano hay 51 clases de plantas, entre árboles, arbustos y hierbas, seis son endémicas. 

Cuenca. 


 

Quimsacocha, vida en el páramo

Curiquingue.

Lo que si es seguro conocer es la flora, el otro componente de un hábitat rico en diversidad, cuya cercanía cada vez más remota con los centros poblados genera incertidumbre en los amantes de la naturaleza.

Tal vez pocos puedan entender el comportamiento de los ecosistemas del páramo, pero su preservación es responsabilidad de todos. Arriba, sin poder hablar, los curiquingues, las gaviotas andinas, las águilas, las cyanolycas turcosas, los sapos, las lagartijas, hongos, flores, yerbas, pajonales, musgos... imponen su supervivencia al paso del tiempo, a la espera de no ser los últimos de sus especies.


La temperatura baja conforme sube la altura, el viento sopla y junta a las nubes que, caprichosas, ahuyentan a los extraños, lloran cuando estos insisten en quedarse. Piense bien, es mejor no verlos por no ir, que dejar de verlos porque ya no existen.

 Inventario

En el período 2008-2009, técnicos de la Escuela de Biología, Ecología y Gestión de la Universidad del Azuay, UDA, realizaron una auditoría ambiental a las concesiones Cerro Casco, Río Falso y Cristal de la compañía minera Iamgold.


Registraron 15 variedades de aves; actualmente cuentan con una lista de 54 tipos, cuatro son endémicas para Ecuador.


En lo que a amfibios y reptiles se refiere, se encontró seis especies: cuatro de sapos y dos de lagatijas.


Para las evaluaciones del medio acuático se tomaron muestras de agua y se hicieron análisis físicos (olor, sabor, turbiedad) y químicos (presencia de elementos químicos, metales pesados y minerales).


Sobre las plantas, en las conseciones Cerro Casco y Río Falso se evidenciaron 72 tipos de plantas, de las cuales cinco son endémicas.


En la concesión Cristal, en 400 metros cuadrados, en un páramo no intervenido se detectó 52 clases de plantas, cuatro son endémicas.


En un área de 400 metros cuadrados, en el páramo donde hay plantaciones de pino se halló 30 tipos de plantas. En el bosque de polylepis se registró 42 tipos, nueve endémicas. En el bosque montano hay 51 clases de plantas, entre árboles, arbustos y hierbas, seis son endémicas. 

Cuenca.