Personas no videntes con pocas opciones en el mundo laboral

Anita Curillo, una persona no vidente, labora en la isla de información de ETAPA desde hace 10 años.
FOTO: Claudia Pazán EL TIEMO

Ana del Rocío Curillo, de 37 años, es una de las 2.712 personas con discapacidad visual que viven en Cuenca (3.720 en toda Azuay). Hace 10 años logró la inserción laboral en una importante entidad, la Empresa de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y saneamiento, ETAPA.

Este es el primer empleo bajo dependencia laboral de Curillo. Antes desempeñó diferentes labores como vender lotería y pozo, alquiler de teléfono público, venta de productos en la calle, entre otras actividades que le ayudaron a culminar sus estudios secundarios.

Anita, como le dicen de cariño sus compañeros de trabajo, actualmente se desempeña en el área de servicio al cliente de ETAPA. Ella iinforma a los usuarios sus códigos de medidores, valores adeudados, requisitos para diferentes trámites, entre otros.

“Al inicio fue difícil el contacto con la ciudadanía porque no se daban cuenta de que soy una persona no vidente, pero ahora ya los usuarios me conocen y de cierta forma esto ha facilitado mi trabajo”, comenta Anita, mientras digita un número de cédula a su computador.

Una jornada normal de esta mujer no vidente inicia muy temprano, a las 05:30, cuando se levanta para preparar a sus dos últimos hijos, Juan Pablo y Josué Álvarez, para enviarlos a la escuela. Luego es su turno, alista su uniforme, prepara su desayuno y se arregla para salir de casa, lo que nunca hace sola, aclara.

Jhonnatan Matute, hijo mayor de Anita, es quien le deja todos los días en ETAPA, en la oficina ubicada en la calle Gran Colombia y Tarqui, Centro Histórico de Cuenca, antes de las 08:30 hora en la que debe marcar su ingreso. Curillo comenta que hasta las 17:00, que termina su jornada laboral atiende con su compañero a un promedio de 300 personas.

En ETAPA laboran 4 personas no videntes

Giovanny Lara, supervisor de Atención al Cliente de ETAPA, comentó que Anita es una de las 4 personas no videntes que laboran en diferentes áreas de la institución. Afirmó que todos cumplen, efectivamente, sus roles.

“Hay que señalar que todos los compañeros no videntes cuentan con las facilidades necesarias para desarrollar sus responsabilidades. La institución ha instalado softwares idóneos para ellos”, destacó Lara.

En este sentido, Vicente Quevedo se desempeña en la unidad de call center; Juan Carlos Sarmiento labora en la oficina de Ucubamba; y Diana Campoverde realiza monitoreo en la oficina de Ucubamba.

El salario de Curillo le permitió, además de costear los gastos de sus hijos, pagar su carrera universitaria en la especialidad de Pedagogía.

Inserción laboral de personas con discapacidad

Según cifras del Ministerio del Trabajo, hasta febrero de 2019 a nivel nacional han sido contratadas un total de 3.024 personas con discapacidad (2.223 en lo privado y 801 en el sector público).

Javier Bermúdez, director provincial de Trabajo, comentó que la Ley de Discapacidad (vigente de 2012 en Ecuador) establece la obligatoriedad de que las empresas tanto públicas como privadas sean contratadas.

“El artículo 47 de la Ley establece que el empleador público y privado que cuente con un número mínimo de 25 trabajadores está obligado a contratar, un mínimo del 4 % de personas con discapacidad, en labores permanente”, reseñó.

Sin embargo, Bermúdez recalcó que las personas con discapacidad visual son el grupo que, mayormente, tienen dificultad en ser contratados en las empresas.

Sobre ese hecho, detalló que “se trata de capacitar a los empleadores a que sepan que las personas con esta discapacidad tienen otro tipo de habilidades y pueden desarrollar funciones como mensajería interna, atención al cliente, call center, entre otras funciones”, detalló.

Las cifras nacionales del Ministerio de Trabajo muestran que del total de personas contratadas, únicamente 557 tienen discapacidad visual. El mayor número de contrataciones se ha hecho con personas que tienen discapacidad física (1.671).

En este sentido, Diana Campoverde, integrante de la Sociedad de No Videntes del Azuay (SONVA), comentó que la inserción laboral para sus compañeros se ha convertido en una misión “casi imposible”.

Apuntó que son parte de esta organización 28 personas, de las cuales 15 laboran, 9 no tienen trabajo y 4 son jubilados.

Uno de los 9 casos de desempleo es el de Carlos Quintuña, de 40 años, quien por 10 años deja carpetas en varias empresa y no ha logrado conseguir un contrato fijo. “Un año desempeñé labores de limpieza en el IESS, después de eso no he logrado conseguir ningún empleo fijo”, detalló.

Él a la fecha desarrolla diversas actividades económicas que le permiten autosustentarse. Vende dulces en las estaciones de buses y en algunas ocasiones logra abordar las unidades también para comercializar.

Dice que en un buen día de trabajo gana aproximadamente $ 10. “Invierto entre $ 2 o $ 3 en la funda de dulces. Lo que gano me alcanza para los gastos del día como es la comida o cosas básica”, dijo.

CUATRO INTERACTIVO 

Proyecto de inserción laboral

SONVA genera procesos de capacitación gratuitos de sus socios para que logren desarrollar habilidades diferentes y estén preparados para diversos cargos. En abril culminaron un proceso de capacitación en masajes terapéuticos, además en convenio con la Dirección Provincial de Trabajo realizan una campaña de sensibilización que será presentada en julio de 2019.

Diana Campoverde, miembro de SONVA, destacó que todos sus compañeros y ella han logrado desarrollar habilidades extras enfocadas a actividades manuales. Considera que las personas no videntes están en la capacidad de desarrollar funciones como mensajeros internos, en actividades de contar, separar, empaquetar, sellar, entre otras.

En tanto, Xavier Bermúdez, director provincial de Trabajo, informó que han mantenido acercamiento con las diferentes Cámaras productivas de la provincia y con estudiantes universitarios para generar alianzas en favor de las personas con discapacidad visual.

“En el caso de SONVA mantienen dos proyecto de emprendimiento, uno de elaboración de escobas y otro de masajes terapéuticos”, señaló Bermúdez.

“Hemos visto la posibilidad de que los estudiantes universitarios les ayuden a generar un plan de negocios para que sus actividades se desarrollen a mediana y gran escala y que esto genere empleo directo para más personas no videntes”, puntualizó el funcionario. (I)

Personas no videntes con pocas opciones en el mundo laboral

Anita Curillo, una persona no vidente, labora en la isla de información de ETAPA desde hace 10 años.
FOTO: Claudia Pazán EL TIEMO

Ana del Rocío Curillo, de 37 años, es una de las 2.712 personas con discapacidad visual que viven en Cuenca (3.720 en toda Azuay). Hace 10 años logró la inserción laboral en una importante entidad, la Empresa de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y saneamiento, ETAPA.

Este es el primer empleo bajo dependencia laboral de Curillo. Antes desempeñó diferentes labores como vender lotería y pozo, alquiler de teléfono público, venta de productos en la calle, entre otras actividades que le ayudaron a culminar sus estudios secundarios.

Anita, como le dicen de cariño sus compañeros de trabajo, actualmente se desempeña en el área de servicio al cliente de ETAPA. Ella iinforma a los usuarios sus códigos de medidores, valores adeudados, requisitos para diferentes trámites, entre otros.

“Al inicio fue difícil el contacto con la ciudadanía porque no se daban cuenta de que soy una persona no vidente, pero ahora ya los usuarios me conocen y de cierta forma esto ha facilitado mi trabajo”, comenta Anita, mientras digita un número de cédula a su computador.

Una jornada normal de esta mujer no vidente inicia muy temprano, a las 05:30, cuando se levanta para preparar a sus dos últimos hijos, Juan Pablo y Josué Álvarez, para enviarlos a la escuela. Luego es su turno, alista su uniforme, prepara su desayuno y se arregla para salir de casa, lo que nunca hace sola, aclara.

Jhonnatan Matute, hijo mayor de Anita, es quien le deja todos los días en ETAPA, en la oficina ubicada en la calle Gran Colombia y Tarqui, Centro Histórico de Cuenca, antes de las 08:30 hora en la que debe marcar su ingreso. Curillo comenta que hasta las 17:00, que termina su jornada laboral atiende con su compañero a un promedio de 300 personas.

En ETAPA laboran 4 personas no videntes

Giovanny Lara, supervisor de Atención al Cliente de ETAPA, comentó que Anita es una de las 4 personas no videntes que laboran en diferentes áreas de la institución. Afirmó que todos cumplen, efectivamente, sus roles.

“Hay que señalar que todos los compañeros no videntes cuentan con las facilidades necesarias para desarrollar sus responsabilidades. La institución ha instalado softwares idóneos para ellos”, destacó Lara.

En este sentido, Vicente Quevedo se desempeña en la unidad de call center; Juan Carlos Sarmiento labora en la oficina de Ucubamba; y Diana Campoverde realiza monitoreo en la oficina de Ucubamba.

El salario de Curillo le permitió, además de costear los gastos de sus hijos, pagar su carrera universitaria en la especialidad de Pedagogía.

Inserción laboral de personas con discapacidad

Según cifras del Ministerio del Trabajo, hasta febrero de 2019 a nivel nacional han sido contratadas un total de 3.024 personas con discapacidad (2.223 en lo privado y 801 en el sector público).

Javier Bermúdez, director provincial de Trabajo, comentó que la Ley de Discapacidad (vigente de 2012 en Ecuador) establece la obligatoriedad de que las empresas tanto públicas como privadas sean contratadas.

“El artículo 47 de la Ley establece que el empleador público y privado que cuente con un número mínimo de 25 trabajadores está obligado a contratar, un mínimo del 4 % de personas con discapacidad, en labores permanente”, reseñó.

Sin embargo, Bermúdez recalcó que las personas con discapacidad visual son el grupo que, mayormente, tienen dificultad en ser contratados en las empresas.

Sobre ese hecho, detalló que “se trata de capacitar a los empleadores a que sepan que las personas con esta discapacidad tienen otro tipo de habilidades y pueden desarrollar funciones como mensajería interna, atención al cliente, call center, entre otras funciones”, detalló.

Las cifras nacionales del Ministerio de Trabajo muestran que del total de personas contratadas, únicamente 557 tienen discapacidad visual. El mayor número de contrataciones se ha hecho con personas que tienen discapacidad física (1.671).

En este sentido, Diana Campoverde, integrante de la Sociedad de No Videntes del Azuay (SONVA), comentó que la inserción laboral para sus compañeros se ha convertido en una misión “casi imposible”.

Apuntó que son parte de esta organización 28 personas, de las cuales 15 laboran, 9 no tienen trabajo y 4 son jubilados.

Uno de los 9 casos de desempleo es el de Carlos Quintuña, de 40 años, quien por 10 años deja carpetas en varias empresa y no ha logrado conseguir un contrato fijo. “Un año desempeñé labores de limpieza en el IESS, después de eso no he logrado conseguir ningún empleo fijo”, detalló.

Él a la fecha desarrolla diversas actividades económicas que le permiten autosustentarse. Vende dulces en las estaciones de buses y en algunas ocasiones logra abordar las unidades también para comercializar.

Dice que en un buen día de trabajo gana aproximadamente $ 10. “Invierto entre $ 2 o $ 3 en la funda de dulces. Lo que gano me alcanza para los gastos del día como es la comida o cosas básica”, dijo.

CUATRO INTERACTIVO 

Proyecto de inserción laboral

SONVA genera procesos de capacitación gratuitos de sus socios para que logren desarrollar habilidades diferentes y estén preparados para diversos cargos. En abril culminaron un proceso de capacitación en masajes terapéuticos, además en convenio con la Dirección Provincial de Trabajo realizan una campaña de sensibilización que será presentada en julio de 2019.

Diana Campoverde, miembro de SONVA, destacó que todos sus compañeros y ella han logrado desarrollar habilidades extras enfocadas a actividades manuales. Considera que las personas no videntes están en la capacidad de desarrollar funciones como mensajeros internos, en actividades de contar, separar, empaquetar, sellar, entre otras.

En tanto, Xavier Bermúdez, director provincial de Trabajo, informó que han mantenido acercamiento con las diferentes Cámaras productivas de la provincia y con estudiantes universitarios para generar alianzas en favor de las personas con discapacidad visual.

“En el caso de SONVA mantienen dos proyecto de emprendimiento, uno de elaboración de escobas y otro de masajes terapéuticos”, señaló Bermúdez.

“Hemos visto la posibilidad de que los estudiantes universitarios les ayuden a generar un plan de negocios para que sus actividades se desarrollen a mediana y gran escala y que esto genere empleo directo para más personas no videntes”, puntualizó el funcionario. (I)