Pascuales-Cuenca opera al 50% de su capacidad

El abastecimiento de combustible para el Austro está aún garantizado, pero el incremento de la demanda de gas y gasolina puede cambiar el panorama. Petroecuador tiene un año para hallar una solución.
El abastecimiento de combustible está garantizado por ahora para Cuenca y Loja, pero las obras de mitigación son urgentes.
FOTO: Fernando Machado EL TELÉGRAFO

Las dos esferas de gas licuado de petróleo y dos tanques de gasolina de la terminal de combustibles de Challuabamba, del poliducto Pascuales-Cuenca, están fuera de operación. De hecho, de los 15 espacios para almacenamiento, solo ocho funcionan a cabalidad, lo que representa una amenaza a futuro para el normal abastecimiento de hidrocarburos para Cuenca y Loja.

De acuerdo con John Ochoa, gerente de Transporte de Petroecuador, el poliducto Pascuales-Cuenca fue pensado para solucionar dos problemas: la contaminación de carbono por el uso de tanqueros y el peligro que representa tanto para la seguridad vial como para los habitantes de los pueblos de ruta, el traslado de combustibles en vehículos.

Hoy por hoy, ambas situaciones continúan. Los tanqueros que ayudan con la evacuación de gas de las bombonas hacen viajes entre Cuenca y Chorrillo, Guayaquil, para reprocesar el hidrocarburo contaminado, mientras que el traslado de gas para la ciudad se cumple en camiones, lo que implica contaminación y riesgo en la ruta que une a las provincias de Azuay, Cañar y Guayas. El monto de lo que el Estado va invirtiendo por estos traslados aún no está cuantificado.

La terminal Challuabamba del poliducto Pascuales-Cuenca permite la dotación de gasolina, gas licuado de petróleo y diésel a Cuenca y Loja. Para el año 2025 se prevé que la demanda de combustible de estas ciudades se incremente en forma considerable. Para ese entonces el poliducto tendrá que aumentar su capacidad de funcionamiento, hoy reducida a la mitad.

De acuerdo con Ochoa, Petroecuador estima que las correcciones a las fallas que motivaron la declaración de emergencia en la planta, deben hacerse a más tardar este año para evitar el colapso de las infraestructuras.

La emergencia declarada el miércoles permitirá trabajos urgentes como la estabilización de taludes y tuberías, así como el mantenimiento de los equipos que, a pesar de que la obra aún no ha sido entregada de manera definitiva, ya han empezado a fallar.

De acuerdo a un informe de Contraloría aprobado hace seis meses, los deslizamientos y fisuras en taludes, el desgaste prematuro y agrietamiento de vías, aceras y bordillos, los problemas en la cimentación de las dos esferas, diques de contención y protección, así como en la casa de bombas, sistemas hidrosanitarios y “obras misceláneas” ascienden a 19’763.832 dólares.

Ochoa señala que se necesitan “millones más” para reparar también las fallas en sellos, válvulas y tuberías. Un equipo técnico de 11 personas trabaja en determinar el costo final de la intervención para aplicarlo en un cruce de cuentas durante la recepción definitiva del megaproyecto.

El viceministro de Hidrocarburos, Patricio Larrea indicó que la situación económica del país “es complicada”, y se debe analizar con detenimiento de dónde se obtendrá el dinero para mantener operativo el poliducto.

La emergencia facilitará obtener recursos no presupuestados en el plan operativo de Petroecuador para sobrellevar las obras que se requieren para mantenerlo en pie, pero esto puede repercutir en nuevos ajustes para el Estado que deben ser analizados por el Ministerio de Finanzas.

No será todo. Una vez superada la emergencia, se tendrá que emprender en las obras que determine la Escuela Politécnica Nacional como necesarias para que el poliducto alcance estándares internacionales, las que tendrán un costo de entre 48’000.000 y 201’000.000 de dólares, dijo Larrea. (I)

LA CIFRA
19,7
millones de dólares cuestan, según la Contraloría, las obras emergentes.

John Machado
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Pascuales-Cuenca opera al 50% de su capacidad

El abastecimiento de combustible está garantizado por ahora para Cuenca y Loja, pero las obras de mitigación son urgentes.
FOTO: Fernando Machado EL TELÉGRAFO

Las dos esferas de gas licuado de petróleo y dos tanques de gasolina de la terminal de combustibles de Challuabamba, del poliducto Pascuales-Cuenca, están fuera de operación. De hecho, de los 15 espacios para almacenamiento, solo ocho funcionan a cabalidad, lo que representa una amenaza a futuro para el normal abastecimiento de hidrocarburos para Cuenca y Loja.

De acuerdo con John Ochoa, gerente de Transporte de Petroecuador, el poliducto Pascuales-Cuenca fue pensado para solucionar dos problemas: la contaminación de carbono por el uso de tanqueros y el peligro que representa tanto para la seguridad vial como para los habitantes de los pueblos de ruta, el traslado de combustibles en vehículos.

Hoy por hoy, ambas situaciones continúan. Los tanqueros que ayudan con la evacuación de gas de las bombonas hacen viajes entre Cuenca y Chorrillo, Guayaquil, para reprocesar el hidrocarburo contaminado, mientras que el traslado de gas para la ciudad se cumple en camiones, lo que implica contaminación y riesgo en la ruta que une a las provincias de Azuay, Cañar y Guayas. El monto de lo que el Estado va invirtiendo por estos traslados aún no está cuantificado.

La terminal Challuabamba del poliducto Pascuales-Cuenca permite la dotación de gasolina, gas licuado de petróleo y diésel a Cuenca y Loja. Para el año 2025 se prevé que la demanda de combustible de estas ciudades se incremente en forma considerable. Para ese entonces el poliducto tendrá que aumentar su capacidad de funcionamiento, hoy reducida a la mitad.

De acuerdo con Ochoa, Petroecuador estima que las correcciones a las fallas que motivaron la declaración de emergencia en la planta, deben hacerse a más tardar este año para evitar el colapso de las infraestructuras.

La emergencia declarada el miércoles permitirá trabajos urgentes como la estabilización de taludes y tuberías, así como el mantenimiento de los equipos que, a pesar de que la obra aún no ha sido entregada de manera definitiva, ya han empezado a fallar.

De acuerdo a un informe de Contraloría aprobado hace seis meses, los deslizamientos y fisuras en taludes, el desgaste prematuro y agrietamiento de vías, aceras y bordillos, los problemas en la cimentación de las dos esferas, diques de contención y protección, así como en la casa de bombas, sistemas hidrosanitarios y “obras misceláneas” ascienden a 19’763.832 dólares.

Ochoa señala que se necesitan “millones más” para reparar también las fallas en sellos, válvulas y tuberías. Un equipo técnico de 11 personas trabaja en determinar el costo final de la intervención para aplicarlo en un cruce de cuentas durante la recepción definitiva del megaproyecto.

El viceministro de Hidrocarburos, Patricio Larrea indicó que la situación económica del país “es complicada”, y se debe analizar con detenimiento de dónde se obtendrá el dinero para mantener operativo el poliducto.

La emergencia facilitará obtener recursos no presupuestados en el plan operativo de Petroecuador para sobrellevar las obras que se requieren para mantenerlo en pie, pero esto puede repercutir en nuevos ajustes para el Estado que deben ser analizados por el Ministerio de Finanzas.

No será todo. Una vez superada la emergencia, se tendrá que emprender en las obras que determine la Escuela Politécnica Nacional como necesarias para que el poliducto alcance estándares internacionales, las que tendrán un costo de entre 48’000.000 y 201’000.000 de dólares, dijo Larrea. (I)

LA CIFRA
19,7
millones de dólares cuestan, según la Contraloría, las obras emergentes.

John Machado
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