El Niño de Cuenca deja el claustro por primera vez

La imagen religiosa, que se calcula que data del siglo XVII y que permaneció en resguardo por alrededor de 520 años, recorrió las calles Rafael María Arízaga y sus alrededores, de la parroquia El Vecino. Este sector se constituye como el de los hechos históricos y su calle principal se denomina ‘La Libertad’.
Los feligreses acompañaron a El Niño de Cuenca con danzas, amor y fe al recorrer las principales calles de la parroquia El Vecino, luego de la ceremonia religiosa.
FOTO: Miguel Arévalo | EL TIEMPO

Flores, disfraces de danzantes y de otros personajes bíblicos y el acompañamiento de la banda musical de la Tercera Zona Militar Tarqui, predominaron ayer en torno a la imagen del Niño de Cuenca.

Este recorrió por las calles Rafael María Arízaga, Benigno Malo, Pío Bravo, Hermano Miguel y de retorno hasta la Tercera Zona Militar, procesión organizada por primera vez en la ciudad.

A pie, bajo un intenso sol, pero con la fe a flor de piel, familias de la parroquia El Vecino y de algunos barrios de la parroquia Bellavista, acompañaron a la imagen original religiosa que es parte de un pesebre que permanecía en la Catedral Vieja hasta 1983.

Asombro sintieron los peregrinos al conocer de la existencia de la imagen que tiene alrededor de 520 años sin salir de instalaciones religiosas, y es considerada una de las principales joyas patrimoniales de la ciudad.

Aunque, según el párroco César Santacruz, se calcula que data desde finales del siglo XVII, porque antes de esta época las esculturas no tenían ojos de vidrio como esta.

El mensaje de paz primó en la homilía y procesión. Más de 500 personas escuchaban las palabras de Santacruz, rector de la Catedral La Inmaculada y párroco de la iglesia San José.

Entre ellos, Marco Izquierdo, de 88 años, quien llegó desde la comunidad de Sinincay para escuchar la ceremonia religiosa en esa iglesia. “Bien dicen que la fe mueve montañas y esta no es la excepción; el Niño de Cuenca salió para dar alegría y su mensaje es la paz y la libertad”, exhortó el devoto.

“Felices estamos, de saber que el Pase del Niño de Cuenca se lo realiza en este nuestro sector; no sabíamos de su existencia y para nosotros que somos muy devotos, esto marca un hito religioso”, suspiró con emoción Marlene Zhingri mientras caminaba con sus hijos acompañando a la imagen.

Según Santacruz, la imagen tiene el sentido de catequesis y de evangelizar al mundo.

Historia
La historia del Niño de Cuenca, data de la acción que tuvo Luis Alberto Luna Tobar, tercer arzobispo de Cuenca, quien entonces lo trasladó junto con otras imágenes religiosas como la del Señor de la Buena Esperanza, a la Catedral La Inmaculada. “Estaban expuestas a la veneración de los fieles en el tiempo de Navidad hasta que llegó Vicente Cisneros, cuarto arzobispo de Cuenca, quien resolvió guardarla por seguridad y desde entonces ha permanecido en la Iglesia La Inmaculada”, agregó.

Contó también que fue en mayo de 2017 que Marcos Pérez, actual arzobispo, enalteció la imagen de El Niño de Cuenca bajo la advocación del Niño de la Anunciación, por las festividades del Anuncio del Ángel a María y está expuesto todos los días en la Capilla de la Virgen Dolorosa, en El Sagrario.

El Niño de Cuenca está hecho en madera y su estado es muy bien conservado, según Santacruz y en lo mismo coincide Gerardo Machado director del Economuseo Casa del Sombrero del Municipio de Cuenca, quien explicó que existe una connotación especial para que el recorrido se lo realice en la calle Rafael María Arízaga, pues es la de los hechos históricos, de los personajes y de las artes y oficios, “por lo que se constituye en la calle de la Libertad”. (I)

DATOS
-Permanencia. En el Economuseo donde hay una exposición y luego será trasladado a la Catedral La Inmaculada.
-Vestuario. El traje fue confeccionado por las personas que laboran en el Economuseo con características de la cuencaneidad.
-Tradición. El Pase del Niño de Cuenca, será cada 1 de diciembre en conmemoración de la Declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El Niño de Cuenca deja el claustro por primera vez

Los feligreses acompañaron a El Niño de Cuenca con danzas, amor y fe al recorrer las principales calles de la parroquia El Vecino, luego de la ceremonia religiosa.
FOTO: Miguel Arévalo | EL TIEMPO

Flores, disfraces de danzantes y de otros personajes bíblicos y el acompañamiento de la banda musical de la Tercera Zona Militar Tarqui, predominaron ayer en torno a la imagen del Niño de Cuenca.

Este recorrió por las calles Rafael María Arízaga, Benigno Malo, Pío Bravo, Hermano Miguel y de retorno hasta la Tercera Zona Militar, procesión organizada por primera vez en la ciudad.

A pie, bajo un intenso sol, pero con la fe a flor de piel, familias de la parroquia El Vecino y de algunos barrios de la parroquia Bellavista, acompañaron a la imagen original religiosa que es parte de un pesebre que permanecía en la Catedral Vieja hasta 1983.

Asombro sintieron los peregrinos al conocer de la existencia de la imagen que tiene alrededor de 520 años sin salir de instalaciones religiosas, y es considerada una de las principales joyas patrimoniales de la ciudad.

Aunque, según el párroco César Santacruz, se calcula que data desde finales del siglo XVII, porque antes de esta época las esculturas no tenían ojos de vidrio como esta.

El mensaje de paz primó en la homilía y procesión. Más de 500 personas escuchaban las palabras de Santacruz, rector de la Catedral La Inmaculada y párroco de la iglesia San José.

Entre ellos, Marco Izquierdo, de 88 años, quien llegó desde la comunidad de Sinincay para escuchar la ceremonia religiosa en esa iglesia. “Bien dicen que la fe mueve montañas y esta no es la excepción; el Niño de Cuenca salió para dar alegría y su mensaje es la paz y la libertad”, exhortó el devoto.

“Felices estamos, de saber que el Pase del Niño de Cuenca se lo realiza en este nuestro sector; no sabíamos de su existencia y para nosotros que somos muy devotos, esto marca un hito religioso”, suspiró con emoción Marlene Zhingri mientras caminaba con sus hijos acompañando a la imagen.

Según Santacruz, la imagen tiene el sentido de catequesis y de evangelizar al mundo.

Historia
La historia del Niño de Cuenca, data de la acción que tuvo Luis Alberto Luna Tobar, tercer arzobispo de Cuenca, quien entonces lo trasladó junto con otras imágenes religiosas como la del Señor de la Buena Esperanza, a la Catedral La Inmaculada. “Estaban expuestas a la veneración de los fieles en el tiempo de Navidad hasta que llegó Vicente Cisneros, cuarto arzobispo de Cuenca, quien resolvió guardarla por seguridad y desde entonces ha permanecido en la Iglesia La Inmaculada”, agregó.

Contó también que fue en mayo de 2017 que Marcos Pérez, actual arzobispo, enalteció la imagen de El Niño de Cuenca bajo la advocación del Niño de la Anunciación, por las festividades del Anuncio del Ángel a María y está expuesto todos los días en la Capilla de la Virgen Dolorosa, en El Sagrario.

El Niño de Cuenca está hecho en madera y su estado es muy bien conservado, según Santacruz y en lo mismo coincide Gerardo Machado director del Economuseo Casa del Sombrero del Municipio de Cuenca, quien explicó que existe una connotación especial para que el recorrido se lo realice en la calle Rafael María Arízaga, pues es la de los hechos históricos, de los personajes y de las artes y oficios, “por lo que se constituye en la calle de la Libertad”. (I)

DATOS
-Permanencia. En el Economuseo donde hay una exposición y luego será trasladado a la Catedral La Inmaculada.
-Vestuario. El traje fue confeccionado por las personas que laboran en el Economuseo con características de la cuencaneidad.
-Tradición. El Pase del Niño de Cuenca, será cada 1 de diciembre en conmemoración de la Declaratoria como Patrimonio Cultural de la Humanidad.