Neurólogo es ascendido por la Academia de Medicina

El doctor Arturo Carpio Rodas será ascendido como Académico de Número por la Academia Ecuatoriana de Medicina, esta noche en una ceremonia que será en Quito.

Arturo Carpio Rodas, médico e investigador honorario de la Universidad de Cuenca, recibe hoy el reconocimiento como Académico de Número; será el segundo en Cuenca en alcanzar esta designación.

Ser ascendido como Académico de Número puede ser una nominación desconocida para muchos, pero para el médico Arturo Carpio significa asumir un compromiso mayor con la investigación científica y buscar que la Medicina sea más humanizada.

Nacido en Azogues, pero criado en Cuenca desde sus 6 años de edad, él sabe de los resultados y aporte que da la investigación científica. Por 30 años se dedicó a esta labor en la Universidad de Cuenca donde se jubiló y de la cual es parte como investigador honorario.

En estos años ha estudiado la neurocisticercosis, una enfermedad producida por un parásito que se aloja en el cerebro y que puede ser asintomática o reflejarse con cuadros de epilepsia.

Junto a un equipo de trabajo de la Universidad se encargaron de entender la enfermedad, cómo tratarla y prevenirla, incluso hicieron 40 publicaciones indexadas.

Sobre su objetivo de promover una medicina humanizada con una visión integral, dice que lo hará porque cree que la medicina se ha vuelto muy comercializada, se propende mucho a la especialidad y se ve a los pacientes por partes.

“Es importante que la Medicina vuelva a humanizarse y se vea al paciente como un todo; que se mejore la relación médico-paciente”.

También buscará desde el sector público que se mejore la salud no solo para curar, “lo básico debe ser prevenir las enfermedades y propiciar la salud, incluso desde la parte integral”.

Ascenso
Estos dos objetivos los comenzará a cumplir una vez ascendido como Académico de Número.

El neurólogo explica que dentro de esta institución hay miembros Correspondientes y de Número. Él, junto a otros 34 profesionales, son parte de este primer grupo.

El otro grupo está integrado solo por 30 miembros vitalicios y puede ingresar uno de los Correspondientes solo cuando queda una silla vacía por fallecimiento, jubilación o se deja de trabajar. Carpio ocupará el último cupo vacante.

Explica que para llegar hasta ahí se necesita haber trascendido en actividades académicas y de investigación científica, pero además debió presentar un trabajo de investigación inédito. El suyo fue ‘Seguimiento clínico-imagenológico de pacientes con neurocisticercosis que recibieron tratamiento con albendazol vs. Placebo’ que lo sustentará hoy en Quito.

El médico recalca que su trabajo investigativo es fruto de lo que hizo con sus compañeros.

Victoria Abril, docente investigadora de la Universidad de Cuenca, conoció a Carpio hace 10 años.

Lo describe como una persona con gran interés en la investigación y en la gestión de la investigación, “siempre se le observó como una persona muy metódica. Le gustaba que las cosas se hagan bien, con transparencia y justicia”.

Califica como merecido el ascenso como Académico de Número, pues lo considera como la persona que marcó un hito en la investigación dentro de la Universidad.

Un homenaje a Felipe
Ascender como Académico de Número le representa a Carpio “un honor y una responsabilidad”, como lo califica; dice que es cosechar sus más de 30 años en la docencia y también en su trabajo social.

Le da el mérito también a la Universidad de Cuenca, a la Facultad de Medicina, al área de Neurológica y a esa enfermedad a la que él la ha estudiado tanto por ser “una enfermedad de la pobreza”.

Guarda gratitud por su esposa Catalina, su hijo Felipe quien nació con una discapacidad mental y quien lo inspiró para profesionalizarse en Neurología; y sus otros dos hijos quienes ya le hicieron abuelo de siete nietos. (I)

Cristina Mora Ríos
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Neurólogo es ascendido por la Academia de Medicina

El doctor Arturo Carpio Rodas será ascendido como Académico de Número por la Academia Ecuatoriana de Medicina, esta noche en una ceremonia que será en Quito.

Arturo Carpio Rodas, médico e investigador honorario de la Universidad de Cuenca, recibe hoy el reconocimiento como Académico de Número; será el segundo en Cuenca en alcanzar esta designación.

Ser ascendido como Académico de Número puede ser una nominación desconocida para muchos, pero para el médico Arturo Carpio significa asumir un compromiso mayor con la investigación científica y buscar que la Medicina sea más humanizada.

Nacido en Azogues, pero criado en Cuenca desde sus 6 años de edad, él sabe de los resultados y aporte que da la investigación científica. Por 30 años se dedicó a esta labor en la Universidad de Cuenca donde se jubiló y de la cual es parte como investigador honorario.

En estos años ha estudiado la neurocisticercosis, una enfermedad producida por un parásito que se aloja en el cerebro y que puede ser asintomática o reflejarse con cuadros de epilepsia.

Junto a un equipo de trabajo de la Universidad se encargaron de entender la enfermedad, cómo tratarla y prevenirla, incluso hicieron 40 publicaciones indexadas.

Sobre su objetivo de promover una medicina humanizada con una visión integral, dice que lo hará porque cree que la medicina se ha vuelto muy comercializada, se propende mucho a la especialidad y se ve a los pacientes por partes.

“Es importante que la Medicina vuelva a humanizarse y se vea al paciente como un todo; que se mejore la relación médico-paciente”.

También buscará desde el sector público que se mejore la salud no solo para curar, “lo básico debe ser prevenir las enfermedades y propiciar la salud, incluso desde la parte integral”.

Ascenso
Estos dos objetivos los comenzará a cumplir una vez ascendido como Académico de Número.

El neurólogo explica que dentro de esta institución hay miembros Correspondientes y de Número. Él, junto a otros 34 profesionales, son parte de este primer grupo.

El otro grupo está integrado solo por 30 miembros vitalicios y puede ingresar uno de los Correspondientes solo cuando queda una silla vacía por fallecimiento, jubilación o se deja de trabajar. Carpio ocupará el último cupo vacante.

Explica que para llegar hasta ahí se necesita haber trascendido en actividades académicas y de investigación científica, pero además debió presentar un trabajo de investigación inédito. El suyo fue ‘Seguimiento clínico-imagenológico de pacientes con neurocisticercosis que recibieron tratamiento con albendazol vs. Placebo’ que lo sustentará hoy en Quito.

El médico recalca que su trabajo investigativo es fruto de lo que hizo con sus compañeros.

Victoria Abril, docente investigadora de la Universidad de Cuenca, conoció a Carpio hace 10 años.

Lo describe como una persona con gran interés en la investigación y en la gestión de la investigación, “siempre se le observó como una persona muy metódica. Le gustaba que las cosas se hagan bien, con transparencia y justicia”.

Califica como merecido el ascenso como Académico de Número, pues lo considera como la persona que marcó un hito en la investigación dentro de la Universidad.

Un homenaje a Felipe
Ascender como Académico de Número le representa a Carpio “un honor y una responsabilidad”, como lo califica; dice que es cosechar sus más de 30 años en la docencia y también en su trabajo social.

Le da el mérito también a la Universidad de Cuenca, a la Facultad de Medicina, al área de Neurológica y a esa enfermedad a la que él la ha estudiado tanto por ser “una enfermedad de la pobreza”.

Guarda gratitud por su esposa Catalina, su hijo Felipe quien nació con una discapacidad mental y quien lo inspiró para profesionalizarse en Neurología; y sus otros dos hijos quienes ya le hicieron abuelo de siete nietos. (I)

Cristina Mora Ríos
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