Negocios se preparan para sustituir fundas de un solo uso

Para abril 2020 todo establecimiento comercial que otorgue una funda de un solo uso cobrará 4 centavos al cliente final. Según el Ministerio del Ambiente, cada año se emplean alrededor de 1.500 millones de estas bolsas, es decir, casi 93 por cada ecuatoriano. Conozca algunos sustitutos que brinda la ciudad.


Este año se impone el tributo para las fundas de un solo uso en todo el Ecuador, y aunque la medida regirá desde abril del 2020, algunas tiendas de la ciudad ya cobran un precio extra a sus clientes en caso de necesitar bolsa para sus compras.


Ese es el caso de la tienda de abarrotes ubicada en la Av. Diez de Agosto, junto a Apremansa, que desde los últimos días del 2019 cobra 10 centavos por funda, amparada en que estas “ya llevan impuestos.”


Esta medida que aún mantiene algunos vacíos que se irán resolviendo hasta abril, no ha sido bien recibida por todos los ciudadanos, como José Vera, quien cuestiona el tributo. “En Ecuador nunca se desperdicia una funda, porque las que llegan son recicladas para la basura u otros fines”, defiende.


De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, el 78.40 por ciento de personas en Ecuador utilizó la bolsa de plástico desechabe como el método para deshacerse de los residuos en 2018.


Sin embargo, las fundas de plastico no son iguales entre sí, y si bien pueden reciclarse, no todas -a menos que se las haya fabricado para esto- son degradables, es decir, siguen siendo una fuente contaminante.


Ya sea para deshacerse de la basura o para fines comerciales, existen bolsas personalizadas, para alimentos preparados, para empaques, envoltorios, entre otras, explica Fernanda Rodríguez, ingeniera química, quien indica que este tipo de fundas tardan cientos de años en degradarse.


Alternativas
Entre las alternativas que ofrece la ciudad para sustituir las bolsas de un solo uso, está la propuesta de EcoBag. Se trata de un emprendimiento familiar que fabrica fundas de tela, bajo la misión de crear productos que no atenten contra el medio ambiente.


Una de las nueve opciones que ofrece EcoBag son las fundas de malla para la compra de fruta, vegetales, tubérculos, entre otros alimentos de este tipo. Además cuentan con bolsas de lino y algodón para pan y sus derivados.


Dentro de la propuesta de EcoBag está la utilización de telas apropiadas para conservar la integridad de los productos, explica Ismael Chérrez, su representante. Los precios varían entre uno y siete dólares, según el tamaño. Su resistencia máxima es de 20 libras.


Con su propuesta EcoBag motiva a los cuencanos a transformar su elección por las bolsas de un solo uso y contar con una funda de tela personalizada.


Por otro lado, y con una ambición mayor, se descubre el proyecto AtlasPack Compostable, cuya oferta son las fundas y envases degradables. Entre los que se incluyen vasos, sorbetes, removedores, cubiertos, tazones, entre otros.
Pablo Vega, uno de los tres precursores de este negocio sostiene que su oferta además de ser amigable con el Planeta, permite al usuario hacer compostaje casero.


El material principal de los envases -que actualmente ya están disponibles- es el bagazo, que no es más que el residuo de la caña. La propuesta de AtlasPack es la venta de paquetes sellados, con el cual promueve la higiene del producto, pues así evita su manipulación individual al despacho.


En cuanto a una alternativa sustitutiva de fundas, Vega anucia que para marzo la marca importará a la ciudad fundas biodegradables compostables.


Se trata de una bolsa hecha a base de plantas que tiene la capacidad de degradarse en máximo 180 días. Todas incluyen instrucciones de uso escritas con tinta biodegradable.


La propuesta que ofrece venta inmediata desde fábrica tanto para distribuidores como para el consumidor final, ofrece cuatro tamaños, dos tipo camiseta -con jaladeras- y dos cuadrados.


Estas fundas compostables figuran como la opción ideal para aprovechar los desechos orgánicos, así como para deshacerse de residuos de mascotas, explica Vega, quien añade que para mediados de año, la empresa se aventurará a importar fundas de basura del mismo origen.


Esta propuesta resiste más o menos cinco kilos, y tiene un costo que oscila entre los cinco y ocho centavos por unidad.
Para hacer compostaje casero solo bastará con enterrar bajo tierra una de estas fundas con residuos orgánicos para que luego de máximo 12 semanas, se convierta en abono. (I)

Negocios se preparan para sustituir fundas de un solo uso

Para abril 2020 todo establecimiento comercial que otorgue una funda de un solo uso cobrará 4 centavos al cliente final. Según el Ministerio del Ambiente, cada año se emplean alrededor de 1.500 millones de estas bolsas, es decir, casi 93 por cada ecuatoriano. Conozca algunos sustitutos que brinda la ciudad.


Este año se impone el tributo para las fundas de un solo uso en todo el Ecuador, y aunque la medida regirá desde abril del 2020, algunas tiendas de la ciudad ya cobran un precio extra a sus clientes en caso de necesitar bolsa para sus compras.


Ese es el caso de la tienda de abarrotes ubicada en la Av. Diez de Agosto, junto a Apremansa, que desde los últimos días del 2019 cobra 10 centavos por funda, amparada en que estas “ya llevan impuestos.”


Esta medida que aún mantiene algunos vacíos que se irán resolviendo hasta abril, no ha sido bien recibida por todos los ciudadanos, como José Vera, quien cuestiona el tributo. “En Ecuador nunca se desperdicia una funda, porque las que llegan son recicladas para la basura u otros fines”, defiende.


De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, el 78.40 por ciento de personas en Ecuador utilizó la bolsa de plástico desechabe como el método para deshacerse de los residuos en 2018.


Sin embargo, las fundas de plastico no son iguales entre sí, y si bien pueden reciclarse, no todas -a menos que se las haya fabricado para esto- son degradables, es decir, siguen siendo una fuente contaminante.


Ya sea para deshacerse de la basura o para fines comerciales, existen bolsas personalizadas, para alimentos preparados, para empaques, envoltorios, entre otras, explica Fernanda Rodríguez, ingeniera química, quien indica que este tipo de fundas tardan cientos de años en degradarse.


Alternativas
Entre las alternativas que ofrece la ciudad para sustituir las bolsas de un solo uso, está la propuesta de EcoBag. Se trata de un emprendimiento familiar que fabrica fundas de tela, bajo la misión de crear productos que no atenten contra el medio ambiente.


Una de las nueve opciones que ofrece EcoBag son las fundas de malla para la compra de fruta, vegetales, tubérculos, entre otros alimentos de este tipo. Además cuentan con bolsas de lino y algodón para pan y sus derivados.


Dentro de la propuesta de EcoBag está la utilización de telas apropiadas para conservar la integridad de los productos, explica Ismael Chérrez, su representante. Los precios varían entre uno y siete dólares, según el tamaño. Su resistencia máxima es de 20 libras.


Con su propuesta EcoBag motiva a los cuencanos a transformar su elección por las bolsas de un solo uso y contar con una funda de tela personalizada.


Por otro lado, y con una ambición mayor, se descubre el proyecto AtlasPack Compostable, cuya oferta son las fundas y envases degradables. Entre los que se incluyen vasos, sorbetes, removedores, cubiertos, tazones, entre otros.
Pablo Vega, uno de los tres precursores de este negocio sostiene que su oferta además de ser amigable con el Planeta, permite al usuario hacer compostaje casero.


El material principal de los envases -que actualmente ya están disponibles- es el bagazo, que no es más que el residuo de la caña. La propuesta de AtlasPack es la venta de paquetes sellados, con el cual promueve la higiene del producto, pues así evita su manipulación individual al despacho.


En cuanto a una alternativa sustitutiva de fundas, Vega anucia que para marzo la marca importará a la ciudad fundas biodegradables compostables.


Se trata de una bolsa hecha a base de plantas que tiene la capacidad de degradarse en máximo 180 días. Todas incluyen instrucciones de uso escritas con tinta biodegradable.


La propuesta que ofrece venta inmediata desde fábrica tanto para distribuidores como para el consumidor final, ofrece cuatro tamaños, dos tipo camiseta -con jaladeras- y dos cuadrados.


Estas fundas compostables figuran como la opción ideal para aprovechar los desechos orgánicos, así como para deshacerse de residuos de mascotas, explica Vega, quien añade que para mediados de año, la empresa se aventurará a importar fundas de basura del mismo origen.


Esta propuesta resiste más o menos cinco kilos, y tiene un costo que oscila entre los cinco y ocho centavos por unidad.
Para hacer compostaje casero solo bastará con enterrar bajo tierra una de estas fundas con residuos orgánicos para que luego de máximo 12 semanas, se convierta en abono. (I)