Nada en su vida es normal, según el ufólogo Jaime Rodríguez

Da conferencias a cientos de personas y logró que el país reconozca como oficial el tema ovni
El ufólogo Jaime Rodríguez durante una conferencia esta semana en Cuenca.

Cuenca. Loco. Ese es el adjetivo que con mayor frecuencia, amigos y detractores, utilizan para describir la personalidad de Jaime Eduardo Rodríguez Tanguay, cuencano de 53 años.

Su acento de voz es su mejor carta de presentación. Y también el anglicismo con el que termina tres de cada cinco frases que pronuncia: okey.

En su vida ha desarrollado muchas habilidades, como mantener la atención de todo un auditorio durante 120 minutos ininterrumpidos, hasta disimular el estrabismo divergente de uno de sus ojos.

Impecable en el vestir, de un vocabulario enriquecido con centenares de términos técnicos, luce cabello impecable y rostro afeitado... En su maletín siempre lo acompañan documentos de “evidencias ovnis” y una botella con agua para sus exposiciones.

Ovnis
El mote de “loco” lo adquirió mucho antes de que hable de la presencia de vida extraterrestre en la Tierra. Fue en su época escolar, cuando pasó por seis escuelas diferentes porque en ninguna le soportaron. “Inicié en la academia Pío XII, pasé al Bilingüe, luego a la Asunción, seguí en el Borja y para cuarto grado fui internado en el Santo Tomás Apóstol de Riobamba; cuando retorné acabé quinto y sexto grados en La Salle?”

Admite que de todos los establecimientos de los que salió fue por expulsión. “He sido muy inquieto, en mi vida no hay nada que sea normal, ¿okey?”, dice.

La secundaria fue similar. Técnico Salesiano; La Salle, donde aprueba el tercer año “porque mi padre les asfaltó la vía de ingreso”; y al colegio Borja donde se gradúa en 1975.

“Era extremadamente inquieto e inteligente; era lo que hoy se dice ´un niño hiperactivo”, recuerda el industrial Fernando Toral, uno de sus compañeros en el Técnico Salesiano.

Lea el perfil completo mañana en el Cuaderno de Domingo

Nada en su vida es normal, según el ufólogo Jaime Rodríguez

El ufólogo Jaime Rodríguez durante una conferencia esta semana en Cuenca.

Cuenca. Loco. Ese es el adjetivo que con mayor frecuencia, amigos y detractores, utilizan para describir la personalidad de Jaime Eduardo Rodríguez Tanguay, cuencano de 53 años.

Su acento de voz es su mejor carta de presentación. Y también el anglicismo con el que termina tres de cada cinco frases que pronuncia: okey.

En su vida ha desarrollado muchas habilidades, como mantener la atención de todo un auditorio durante 120 minutos ininterrumpidos, hasta disimular el estrabismo divergente de uno de sus ojos.

Impecable en el vestir, de un vocabulario enriquecido con centenares de términos técnicos, luce cabello impecable y rostro afeitado... En su maletín siempre lo acompañan documentos de “evidencias ovnis” y una botella con agua para sus exposiciones.

Ovnis
El mote de “loco” lo adquirió mucho antes de que hable de la presencia de vida extraterrestre en la Tierra. Fue en su época escolar, cuando pasó por seis escuelas diferentes porque en ninguna le soportaron. “Inicié en la academia Pío XII, pasé al Bilingüe, luego a la Asunción, seguí en el Borja y para cuarto grado fui internado en el Santo Tomás Apóstol de Riobamba; cuando retorné acabé quinto y sexto grados en La Salle?”

Admite que de todos los establecimientos de los que salió fue por expulsión. “He sido muy inquieto, en mi vida no hay nada que sea normal, ¿okey?”, dice.

La secundaria fue similar. Técnico Salesiano; La Salle, donde aprueba el tercer año “porque mi padre les asfaltó la vía de ingreso”; y al colegio Borja donde se gradúa en 1975.

“Era extremadamente inquieto e inteligente; era lo que hoy se dice ´un niño hiperactivo”, recuerda el industrial Fernando Toral, uno de sus compañeros en el Técnico Salesiano.

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