Mini mundo de chocolate ofrece una tarde deliciosa

Entrar a la ‘Chocolatería Dos Chorreras’ es como adentrarse a un mini mundo de chocolate. Huele a cacao puro, provoca degustarlo y saborear cada postre que preparan artesanalmente.


Para llegar al sitio es necesario llegar al kilómetro 21 de la vía al Cajas hasta la Hostería Dos Chorreras. Al fondo, rodeado de arro- llos, pequeñas cascadas y en un clima que no pasa de los 10 grados, está el antiguo establo que convirtieron en la ‘Chocolatería Dos Chorreras’.


El espacio tiene una decoración rústica con paredes de adobe y techo, pilares y en mobiliario con madera que le da un toque campestre. Desde adentro se puede observar el paisaje a través de grandes ventanales.  


Cuando la gran cantidad de personas ocupan el sitio y no hay mesas disponibles, los meseros dan un paseo a los visitantes por el local mientras se desocupa algún espacio.


Uno de los chefs es Leonardo Murrieta, llegó de la Costa y lleva tres años trabajando en la hostería. Hace un mes y medio, cuando aperturaron la chocolatería, pasó a formar parte del equipo que prepara los postres en este lugar.


El joven tiene un vasto conocimiento del cacao nacional, sabe cómo se chanca, hace la pasta y saca la manteca de cacao para preparar galletas MyM, barras de chocolate y más.


Explica a los turistas cada detalle, al tiempo que otro de los anfitriones, Luis Novoa, da un recorrido por el convertible rojo que está en el lobby y encima del cual hay una variedad de chocolates, tanto los que preparan en la chocolatería como los de marcas nacionales e internacionales.
La gerente de la hostería, Karina Sarmiento, dice que la idea de crear este espacio nació 27 años después de tener la hostería y asegura que  inicialmente querían un lugar acogedor en el que se pudiera servir diferentes tipos de chocolates.


“En este momento el cacao nacional es uno de los productos de mayor exportación, entonces nosotros hemos visto que en muchos países el caco ecuatoriano se usa en la producción de chocolate, como en Bélgica”, puntualiza.


Entonces Sarmiento creyó que era necesaria la chocolatería para preparar trufas, bombones, wafles y que predominara el chocolate, que es el derivado del cacao más importante para amantes del dulce.


Para la familia
El espacio fue pensado para las familias enteras por lo que hay mesas pequeñas para que los niños también se sientan en casa. Los uniformes, que son delantales con rayas rojas y blancas, fueron escogidos por los hijos de Sarmiento.


Este lugar es una alternativa para relajarse una tarde y disfrutar de una buena atención, de la naturaleza andina y los postres cuyos precios varían entre 70 centavos y 6,00 dólares, “el más caro”, según Sarmiento. (I)


La Chocolatería era un antiguo establo que fue transformado en un espacio ideal para compartir en familia y comer dulces.  

Mini mundo de chocolate ofrece una tarde deliciosa

Entrar a la ‘Chocolatería Dos Chorreras’ es como adentrarse a un mini mundo de chocolate. Huele a cacao puro, provoca degustarlo y saborear cada postre que preparan artesanalmente.


Para llegar al sitio es necesario llegar al kilómetro 21 de la vía al Cajas hasta la Hostería Dos Chorreras. Al fondo, rodeado de arro- llos, pequeñas cascadas y en un clima que no pasa de los 10 grados, está el antiguo establo que convirtieron en la ‘Chocolatería Dos Chorreras’.


El espacio tiene una decoración rústica con paredes de adobe y techo, pilares y en mobiliario con madera que le da un toque campestre. Desde adentro se puede observar el paisaje a través de grandes ventanales.  


Cuando la gran cantidad de personas ocupan el sitio y no hay mesas disponibles, los meseros dan un paseo a los visitantes por el local mientras se desocupa algún espacio.


Uno de los chefs es Leonardo Murrieta, llegó de la Costa y lleva tres años trabajando en la hostería. Hace un mes y medio, cuando aperturaron la chocolatería, pasó a formar parte del equipo que prepara los postres en este lugar.


El joven tiene un vasto conocimiento del cacao nacional, sabe cómo se chanca, hace la pasta y saca la manteca de cacao para preparar galletas MyM, barras de chocolate y más.


Explica a los turistas cada detalle, al tiempo que otro de los anfitriones, Luis Novoa, da un recorrido por el convertible rojo que está en el lobby y encima del cual hay una variedad de chocolates, tanto los que preparan en la chocolatería como los de marcas nacionales e internacionales.
La gerente de la hostería, Karina Sarmiento, dice que la idea de crear este espacio nació 27 años después de tener la hostería y asegura que  inicialmente querían un lugar acogedor en el que se pudiera servir diferentes tipos de chocolates.


“En este momento el cacao nacional es uno de los productos de mayor exportación, entonces nosotros hemos visto que en muchos países el caco ecuatoriano se usa en la producción de chocolate, como en Bélgica”, puntualiza.


Entonces Sarmiento creyó que era necesaria la chocolatería para preparar trufas, bombones, wafles y que predominara el chocolate, que es el derivado del cacao más importante para amantes del dulce.


Para la familia
El espacio fue pensado para las familias enteras por lo que hay mesas pequeñas para que los niños también se sientan en casa. Los uniformes, que son delantales con rayas rojas y blancas, fueron escogidos por los hijos de Sarmiento.


Este lugar es una alternativa para relajarse una tarde y disfrutar de una buena atención, de la naturaleza andina y los postres cuyos precios varían entre 70 centavos y 6,00 dólares, “el más caro”, según Sarmiento. (I)


La Chocolatería era un antiguo establo que fue transformado en un espacio ideal para compartir en familia y comer dulces.