Marchas congregan a diferentes sectores en el centro de Cuenca

La marcha congrega a estudiantes, docentes, médicos, trabajadores, entre otros sectores.
FOTO: EL TIEMPO

La jornada del 9 de octubre fue una de las más intensas en Cuenca desde que iniciaron las protestas en contra del Gobierno nacional, el jueves pasado. Desde tempranas horas, las calles de la ciudad estuvieron bloqueadas por los taxistas, quienes exigeen la derogatoria del Decreto Ejecutivo que libera el precio de la gasolina.

En la mañana, miles de personas salieron de la avenida Doce de Abril con dirección al Centro Histórico. A la marcha pacífica convocada por los universitarios se unieron docentes, médicos, comunidades rurales, trabajadores y otros sectores. Ellos avanzaron por la Calle Larga e intentaban llegar al Parque Calderón. "Somos pueblo, no somos delincuentes", fue la consigna de este grupo de manifestantes. 

Al mismo tiempo, desde el parque de  San Blas salió la marcha convocada por el Frente Popular, a la que se unieron los transportistas que piden la derogatoria del decreto ejecutivo 883. También asistieron comunidades campesinas del Azuay. 

En el Parque Calderón, un contingente de policías esperaba a los manifestantes. Vallas y alambre de púas fueron colocados para impedir su paso. Cuando los manifestantes intentaron acercarce al Parque Calderón, la Policía empezó a lanzar gases lacrimógenos para dispersar la protesta, pero esta empezó a crecer cada vez más.

Empezaron a llegar comunidades campesinas de Sayausí, San Joaquín, Tarqui, Cumbe, Santa Ana, entre otros sectores del Azuay; trabajadores de la Prefectura; trabajadores eléctricos; desde Saraguro llegó un numeroso grupo de indígenas. Ellos se concentraron en la plazoleta La Merced; su forma de resistir fue la música y la danza. Así llamaban a la gente a sumarse a la protesta de forma pacífica. 

A este lugar llegó el vehículo  blindado de la Policía (trucutú)  y disparó gases lacrimógenos para dispersar a los asistentes. La gente se retiró del lugar, pero la protesta no terminó.

Los manifestantes se ayudaban entre sí para resistir los gases lacrimógenos. Se aplicaban sal y vinagre para evitar el ahogamiento. En la tarde, la Policía continuó dispersando a los presentes con gases lacrimógenos. 

A eso de las 17:00, miembros de las Fuerzas Armadas llegaron a reforzar el control de la protesta. También hubo enfrentamientos entre los militares y los manifestantes. Los heridos fueron atendidos por el Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja del Azuay. 

En esta jornada también hubo agresiones a los bienes públicos. Ciudadanos reportaron el destrozo de adoquines, daños en la plaza San Francisco, en las bancas de la plaza Nueve de Octubre, en semáforos, entre otros. Los daños fueron provocados tanto por personas que acudieron a la manifestación como por el vehículo blindado de la Policía. (I)

Marchas congregan a diferentes sectores en el centro de Cuenca

La marcha congrega a estudiantes, docentes, médicos, trabajadores, entre otros sectores.
FOTO: EL TIEMPO

La jornada del 9 de octubre fue una de las más intensas en Cuenca desde que iniciaron las protestas en contra del Gobierno nacional, el jueves pasado. Desde tempranas horas, las calles de la ciudad estuvieron bloqueadas por los taxistas, quienes exigeen la derogatoria del Decreto Ejecutivo que libera el precio de la gasolina.

En la mañana, miles de personas salieron de la avenida Doce de Abril con dirección al Centro Histórico. A la marcha pacífica convocada por los universitarios se unieron docentes, médicos, comunidades rurales, trabajadores y otros sectores. Ellos avanzaron por la Calle Larga e intentaban llegar al Parque Calderón. "Somos pueblo, no somos delincuentes", fue la consigna de este grupo de manifestantes. 

Al mismo tiempo, desde el parque de  San Blas salió la marcha convocada por el Frente Popular, a la que se unieron los transportistas que piden la derogatoria del decreto ejecutivo 883. También asistieron comunidades campesinas del Azuay. 

En el Parque Calderón, un contingente de policías esperaba a los manifestantes. Vallas y alambre de púas fueron colocados para impedir su paso. Cuando los manifestantes intentaron acercarce al Parque Calderón, la Policía empezó a lanzar gases lacrimógenos para dispersar la protesta, pero esta empezó a crecer cada vez más.

Empezaron a llegar comunidades campesinas de Sayausí, San Joaquín, Tarqui, Cumbe, Santa Ana, entre otros sectores del Azuay; trabajadores de la Prefectura; trabajadores eléctricos; desde Saraguro llegó un numeroso grupo de indígenas. Ellos se concentraron en la plazoleta La Merced; su forma de resistir fue la música y la danza. Así llamaban a la gente a sumarse a la protesta de forma pacífica. 

A este lugar llegó el vehículo  blindado de la Policía (trucutú)  y disparó gases lacrimógenos para dispersar a los asistentes. La gente se retiró del lugar, pero la protesta no terminó.

Los manifestantes se ayudaban entre sí para resistir los gases lacrimógenos. Se aplicaban sal y vinagre para evitar el ahogamiento. En la tarde, la Policía continuó dispersando a los presentes con gases lacrimógenos. 

A eso de las 17:00, miembros de las Fuerzas Armadas llegaron a reforzar el control de la protesta. También hubo enfrentamientos entre los militares y los manifestantes. Los heridos fueron atendidos por el Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja del Azuay. 

En esta jornada también hubo agresiones a los bienes públicos. Ciudadanos reportaron el destrozo de adoquines, daños en la plaza San Francisco, en las bancas de la plaza Nueve de Octubre, en semáforos, entre otros. Los daños fueron provocados tanto por personas que acudieron a la manifestación como por el vehículo blindado de la Policía. (I)