Los reptiles tienen otra oportunidad en Amaru

Francis es el primer cocodrilo que llegó al bioparque Amaru, mide arededor de 2,5 metros, es de la especie Americano. Miguel Arévalo EL TIEMPO

El bioparque tiene un programa de conservación de reptiles que contempla la rehabilitación de animales rescatados, investigación científica, monitoreo en el hábitat natural y educación de la población.  

Serpientes, cocodrilos, caimanes, tortugas e iguanas son parte de las especies de reptiles que llegan al bioparque Amaru con heridas provocadas por los humanos. En este espacio se les da la atención para evitar que mueran, además, un hogar, ya que la mayoría no puede reinsertarse a su hábitat.


En la zona de reptiles del bioparque hay varias historias de animales que llegaron en malas condiciones. Es el caso de una anaconda que permanece en el lugar desde hace tres meses, con una herida de machete en la cabeza. “Ha respondido satisfactoriamente y permanecerá aquí”, señala Jorge Sotomayor, encargado de bioseguridad.


Pero no todos los reptiles que llegan logran sobrevivir a los ataques de las personas, cuenta Sotomayor y relata la historia de un cocodrilo que llegó con golpes en su cabeza y un ojo lastimado. “Le dimos la atención que requería, intentamos curarle, pero él solo dejó de comer y murió de hambre”, dice, pues el ataque recibido causó depresión en el reptil.


Ernesto Arbeláez, director del bioparque, señala que el espacio de conservación de reptiles existe desde el año 2002,  cuando se encontraba en el Centro Histórico de la ciudad.


En ese espacio estaba Francis, un cocodrilo americano, y varios reptiles más que fueron rescatados y rehabilitados.
El programa de reptiles contempla  la rehabilitación de animales rescatados, investigación científica, monitoreo en el hábitat natural y educación de la población.


Para este último objetivo está el área de exhibición, en el que los visitantes pueden conocer las características de las especies que cuida el lugar y educar para evitar la caza. La mayoría fue rescatada del tráfico de animales.


En el 2018, la Dirección Provincial del Ministerio del Ambiente realizó  22 operativos en la provincia en coordinación con la Unidad de Protección del Medio Ambiente en los cuales se decomisó 115 especies de flora y fauna, 15 animales  fueron rescatados. (I)

INVESTIGACIÓN. El director de Amaru descubrió una especie de serpiente no registrada a la que le puso Phylodrias Amaru.
CONSERVACIÓN. El parque cuenta con nutricionistas especializados en animales para garantizar su alimentación.
RECURSOS.  La ciudadanía puede colaborar con el programa a través de donaciones al bioparque.

Tania Párraga
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Los reptiles tienen otra oportunidad en Amaru

Francis es el primer cocodrilo que llegó al bioparque Amaru, mide arededor de 2,5 metros, es de la especie Americano. Miguel Arévalo EL TIEMPO

El bioparque tiene un programa de conservación de reptiles que contempla la rehabilitación de animales rescatados, investigación científica, monitoreo en el hábitat natural y educación de la población.  

Serpientes, cocodrilos, caimanes, tortugas e iguanas son parte de las especies de reptiles que llegan al bioparque Amaru con heridas provocadas por los humanos. En este espacio se les da la atención para evitar que mueran, además, un hogar, ya que la mayoría no puede reinsertarse a su hábitat.


En la zona de reptiles del bioparque hay varias historias de animales que llegaron en malas condiciones. Es el caso de una anaconda que permanece en el lugar desde hace tres meses, con una herida de machete en la cabeza. “Ha respondido satisfactoriamente y permanecerá aquí”, señala Jorge Sotomayor, encargado de bioseguridad.


Pero no todos los reptiles que llegan logran sobrevivir a los ataques de las personas, cuenta Sotomayor y relata la historia de un cocodrilo que llegó con golpes en su cabeza y un ojo lastimado. “Le dimos la atención que requería, intentamos curarle, pero él solo dejó de comer y murió de hambre”, dice, pues el ataque recibido causó depresión en el reptil.


Ernesto Arbeláez, director del bioparque, señala que el espacio de conservación de reptiles existe desde el año 2002,  cuando se encontraba en el Centro Histórico de la ciudad.


En ese espacio estaba Francis, un cocodrilo americano, y varios reptiles más que fueron rescatados y rehabilitados.
El programa de reptiles contempla  la rehabilitación de animales rescatados, investigación científica, monitoreo en el hábitat natural y educación de la población.


Para este último objetivo está el área de exhibición, en el que los visitantes pueden conocer las características de las especies que cuida el lugar y educar para evitar la caza. La mayoría fue rescatada del tráfico de animales.


En el 2018, la Dirección Provincial del Ministerio del Ambiente realizó  22 operativos en la provincia en coordinación con la Unidad de Protección del Medio Ambiente en los cuales se decomisó 115 especies de flora y fauna, 15 animales  fueron rescatados. (I)

INVESTIGACIÓN. El director de Amaru descubrió una especie de serpiente no registrada a la que le puso Phylodrias Amaru.
CONSERVACIÓN. El parque cuenta con nutricionistas especializados en animales para garantizar su alimentación.
RECURSOS.  La ciudadanía puede colaborar con el programa a través de donaciones al bioparque.

Tania Párraga
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