Leones rescatados por el Amaru buscan hogar

FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

Fueron donados por manos privadas y ahora están en una etapa de cuarentena para curar sus heridas y ganar peso. El espacio en el bioparque queda pequeño para mantenerlos, por lo que buscan casa.

A la espera de un hogar, 17 leones que llegaron al Amaru como parte de una colección privada que se disolvió por falta de espacio se recuperan de sus heridas y se alimentan para ganar peso, pero a pesar de los múltiples esfuerzos del bioparque por mantenerlos, la posibilidad que se queden a vivir en Cuenca es muy baja.

‘Scar’ y su manada necesitan un espacio propio y actualmente el bioparque ya cuenta con un grupo de leones africanos viviendo en el sitio destinado para esta especie.

La veterinaria Paola Cañar explica que se les brinda todos los cuidados posibles y se hacen las gestiones para que otros bioparques de la región los acojan, pero este proceso no es fácil.

“La mayoría de los bioparques del Ecuador son centros de investigación y están dedicados a la recuperación de las especies nativas para su reinserción en el ecosistema local, y el león africano no entra en esa categoría”, explica.

El sitio más cercano que mantiene leones en exhibición es el zoológico municipal de Loja, en donde viven Shanga y Sabú, este último espécimen un león de 25 años de edad con problemas de salud que lo mantienen en estado crónico e irreversible según los veterinarios de dicho centro.

Victoria Arbeláez, directora del Amaru, explicó que se hacen todas las gestiones posibles y se ha logrado encontrar espacios para una parte de la manada, pero requieren apoyo para instalar a los demás miembros de la familia.

“Nosotros no contamos con un apoyo económico directo desde el Gobierno Nacional, nos autosustentamos y por ello requerimos la ayuda de todos para salvar la vida de los animales que llegan al bioparque”, indica.

Los leones han sido un icono del bioparque desde su traslado a la zona norte de la ciudad.

El primer león que llegó al bioparque fue Simba, el macho alfa de la manada. Simba nació en el año 2009, fue una donación del Zoológico El Pantanal, de la ciudad de Guayaquil y llegó al centro cuando apenas tenía siete meses de edad ya que fue rechazado de su manada.

Luego llegaron Afra y Kiara, mamá e hija, son las mayores de la manada. Ellas llegaron mediante una donación del circo en el cual vivían. Este circo se llamaba ‘Patito Feo’, funcionaba en Tumbaco, en la ciudad de Quito. En este lugar, Afra y Kiara vivían en malas condiciones, en un espacio de seis metros cuadrados y no eran alimentadas adecuadamente.

Afra junto con Simba pudieron reproducirse y formar una saludable manada que es conocida como los leones morlacos, un símbolo tanto del bioparque como de la ciudad. (I)

DATOS
-Arribo. Los leones llegaron al Amaru como parte de una donación de 210 animales de una colección privada.
-Manada. ‘Scar’ es el alfa de la manada, es un macho joven que busca un espacio para crecer y sobrevivir.
-Gestiones. El bioparque Amaru hace las gestiones correspondientes para encontrarles un hogar.

Leones rescatados por el Amaru buscan hogar

FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

Fueron donados por manos privadas y ahora están en una etapa de cuarentena para curar sus heridas y ganar peso. El espacio en el bioparque queda pequeño para mantenerlos, por lo que buscan casa.

A la espera de un hogar, 17 leones que llegaron al Amaru como parte de una colección privada que se disolvió por falta de espacio se recuperan de sus heridas y se alimentan para ganar peso, pero a pesar de los múltiples esfuerzos del bioparque por mantenerlos, la posibilidad que se queden a vivir en Cuenca es muy baja.

‘Scar’ y su manada necesitan un espacio propio y actualmente el bioparque ya cuenta con un grupo de leones africanos viviendo en el sitio destinado para esta especie.

La veterinaria Paola Cañar explica que se les brinda todos los cuidados posibles y se hacen las gestiones para que otros bioparques de la región los acojan, pero este proceso no es fácil.

“La mayoría de los bioparques del Ecuador son centros de investigación y están dedicados a la recuperación de las especies nativas para su reinserción en el ecosistema local, y el león africano no entra en esa categoría”, explica.

El sitio más cercano que mantiene leones en exhibición es el zoológico municipal de Loja, en donde viven Shanga y Sabú, este último espécimen un león de 25 años de edad con problemas de salud que lo mantienen en estado crónico e irreversible según los veterinarios de dicho centro.

Victoria Arbeláez, directora del Amaru, explicó que se hacen todas las gestiones posibles y se ha logrado encontrar espacios para una parte de la manada, pero requieren apoyo para instalar a los demás miembros de la familia.

“Nosotros no contamos con un apoyo económico directo desde el Gobierno Nacional, nos autosustentamos y por ello requerimos la ayuda de todos para salvar la vida de los animales que llegan al bioparque”, indica.

Los leones han sido un icono del bioparque desde su traslado a la zona norte de la ciudad.

El primer león que llegó al bioparque fue Simba, el macho alfa de la manada. Simba nació en el año 2009, fue una donación del Zoológico El Pantanal, de la ciudad de Guayaquil y llegó al centro cuando apenas tenía siete meses de edad ya que fue rechazado de su manada.

Luego llegaron Afra y Kiara, mamá e hija, son las mayores de la manada. Ellas llegaron mediante una donación del circo en el cual vivían. Este circo se llamaba ‘Patito Feo’, funcionaba en Tumbaco, en la ciudad de Quito. En este lugar, Afra y Kiara vivían en malas condiciones, en un espacio de seis metros cuadrados y no eran alimentadas adecuadamente.

Afra junto con Simba pudieron reproducirse y formar una saludable manada que es conocida como los leones morlacos, un símbolo tanto del bioparque como de la ciudad. (I)

DATOS
-Arribo. Los leones llegaron al Amaru como parte de una donación de 210 animales de una colección privada.
-Manada. ‘Scar’ es el alfa de la manada, es un macho joven que busca un espacio para crecer y sobrevivir.
-Gestiones. El bioparque Amaru hace las gestiones correspondientes para encontrarles un hogar.