La tradición está presente en el Pase del Niño

Una de las tradiciones que se incluyen en el pase del Niño Viajero, es la entrega de pan y chicha a los asistentes. Estos alimentos son preparados con días de anticipación por las grandes cantidades que se necesitan para entregar a miles de personas.
Visto
Los niños son los protagonistas del evento religioso.


Nietos de Rosa Palomeque, e hijos de Carmen Pulla, hija de Rosa Palomeque, dos de las priostes mantenedoras del pase ya fallecidas, se encargan por tradición de realizar estos alimentos voluntariamente por el amor al "niñito". La tradición de elaborar los alimentos permanece en la familia.

Bebida
Cesáreo Pulla, hijo de Rosa Palomeque, recuerda que en su infancia ayudaba a su madre en las agotadoras jornadas de preparación de la chicha de jora, que brindaban durante el pase, ahora él es el encargado de elaborar la bebida.

En su casa, donde mantiene su negocio de embotellado de bebidas gaseosas, con diez días de anticipación Pulla inicia la preparación de 3.000 litros de chicha de jora, hecha con una variedad de ingredientes como piña, caña, naranjilla, panela y diez clases de hierbas medicinales.

La preparación inicia con la mezcla de todos los ingredientes en agua hirviendo y durante diez días se deja fermentar en unos grandes tanques de metal cubiertos con cartones. A l final de los diez días se coloca la panela para endulzar la bebida.

Para entregar la bebida, Pulla compró 4.000 vasos y fundas, que se terminan el día del pase, y para seguir entregando la bebida es necesario que las personas compren una funda o lleven su vaso. Este año, la chicha se entregará en la iglesia del Cenáculo desde el inicio del pase, hasta que se termine la bebida, que es trasladada en cuatro grandes tanques colocados en camiones especiales.

Panes
Carmen Llivipuma, hija de Rosa Pulla, empieza a preparar quince días antes una gran cantidad de panes, que por su gran número no alcanza a llevar la cuenta. Junto con dos trabajadores, todos los días en el horno de leña dentro de su hogar, prepara pan de dulce con formas de águilas, gallos, caballos y pájaros, pero su dedicación la pone en los 150 panes que serán entregados a los mayorales y carros alegóricos.

Desde las 10:00, Llivipuma se instalará en las calles Estévez de Toral y Sucre, para empezar a la repartición de los panes a las personas que asistan al pase.

Carros alegóricos
Los carros alegóricos no faltarán en el pase. Cerca de 40 carros se prepararon ayer durante todo el día en las instalaciones de la Basílica de la Santísima Trinidad. Varios estudiantes de la Universidad Católica de Cuenca prepararon a su gusto los carros alegóricos, los cuales tienen un título y representan diferentes pasajes de la Biblia; a estos carros se suman una centena más de carros alegóricos realizados por las parroquias, barrios, familias y grupos religiosos; todos representan a una escena de la vida de Jesús con los niños como principales ocupantes de los carros.

Nombre del Niño Viajero
La imagen del Niño Viajero fue esculpida en 1823 por un pedido de Josefina Heredia y pasó a manos de monseñor Miguel Cordero Crespo, como una herencia familiar.

En 1961, Cordero realiza un viaje a Tierra Santa. En Belén, el sacerdote recostó a la imagen en el lugar donde nació Jesús, después visitó la Roca del Calvario y luego la Basílica del Santo Sepulcro.

Durante este viaje, la escultura fue bendecida por el Papa Juan XXIII. Al regresar a la ciudad, una de las mantenedoras del pase, Rosa Palomeque de Pulla, al ver a la escultura exclamó: "Ya llegó el viajero". Desde entonces monseñor Cordero dispuso que el pase se realice con la presencia de la escultura que llevaría el nombre de Niño Viajero.

Con la muerte de monseñor Miguel Cordero, la imagen le pertenece al Monasterio del Carmen, por voluntad del religioso, quien entregó la imagen a las religiosas.

La tradición está presente en el Pase del Niño

Los niños son los protagonistas del evento religioso.


Nietos de Rosa Palomeque, e hijos de Carmen Pulla, hija de Rosa Palomeque, dos de las priostes mantenedoras del pase ya fallecidas, se encargan por tradición de realizar estos alimentos voluntariamente por el amor al "niñito". La tradición de elaborar los alimentos permanece en la familia.

Bebida
Cesáreo Pulla, hijo de Rosa Palomeque, recuerda que en su infancia ayudaba a su madre en las agotadoras jornadas de preparación de la chicha de jora, que brindaban durante el pase, ahora él es el encargado de elaborar la bebida.

En su casa, donde mantiene su negocio de embotellado de bebidas gaseosas, con diez días de anticipación Pulla inicia la preparación de 3.000 litros de chicha de jora, hecha con una variedad de ingredientes como piña, caña, naranjilla, panela y diez clases de hierbas medicinales.

La preparación inicia con la mezcla de todos los ingredientes en agua hirviendo y durante diez días se deja fermentar en unos grandes tanques de metal cubiertos con cartones. A l final de los diez días se coloca la panela para endulzar la bebida.

Para entregar la bebida, Pulla compró 4.000 vasos y fundas, que se terminan el día del pase, y para seguir entregando la bebida es necesario que las personas compren una funda o lleven su vaso. Este año, la chicha se entregará en la iglesia del Cenáculo desde el inicio del pase, hasta que se termine la bebida, que es trasladada en cuatro grandes tanques colocados en camiones especiales.

Panes
Carmen Llivipuma, hija de Rosa Pulla, empieza a preparar quince días antes una gran cantidad de panes, que por su gran número no alcanza a llevar la cuenta. Junto con dos trabajadores, todos los días en el horno de leña dentro de su hogar, prepara pan de dulce con formas de águilas, gallos, caballos y pájaros, pero su dedicación la pone en los 150 panes que serán entregados a los mayorales y carros alegóricos.

Desde las 10:00, Llivipuma se instalará en las calles Estévez de Toral y Sucre, para empezar a la repartición de los panes a las personas que asistan al pase.

Carros alegóricos
Los carros alegóricos no faltarán en el pase. Cerca de 40 carros se prepararon ayer durante todo el día en las instalaciones de la Basílica de la Santísima Trinidad. Varios estudiantes de la Universidad Católica de Cuenca prepararon a su gusto los carros alegóricos, los cuales tienen un título y representan diferentes pasajes de la Biblia; a estos carros se suman una centena más de carros alegóricos realizados por las parroquias, barrios, familias y grupos religiosos; todos representan a una escena de la vida de Jesús con los niños como principales ocupantes de los carros.

Nombre del Niño Viajero
La imagen del Niño Viajero fue esculpida en 1823 por un pedido de Josefina Heredia y pasó a manos de monseñor Miguel Cordero Crespo, como una herencia familiar.

En 1961, Cordero realiza un viaje a Tierra Santa. En Belén, el sacerdote recostó a la imagen en el lugar donde nació Jesús, después visitó la Roca del Calvario y luego la Basílica del Santo Sepulcro.

Durante este viaje, la escultura fue bendecida por el Papa Juan XXIII. Al regresar a la ciudad, una de las mantenedoras del pase, Rosa Palomeque de Pulla, al ver a la escultura exclamó: "Ya llegó el viajero". Desde entonces monseñor Cordero dispuso que el pase se realice con la presencia de la escultura que llevaría el nombre de Niño Viajero.

Con la muerte de monseñor Miguel Cordero, la imagen le pertenece al Monasterio del Carmen, por voluntad del religioso, quien entregó la imagen a las religiosas.
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