La creatividad toma forma de año viejo durante la noche del 31

En diferentes barrios de la ciudad desde hace dos meses se elaboran los tradicionales años viejos. El 31 de diciembre estarán listos para participar en concurso anual y para se quemados en los diferentes barrios.
Hay diversas opciones para armar el personaje del año viejo.

Cuenca. Diez muñecas gigantes con vestidos diminutos y botas de grandes plataformas ha sido el trabajo de dos meses hecho por René Martínez para el concurso de años viejos 2008.

 

 

Él es un fanático al arte y cada año se esmera para presentar algo novedoso. Esta vez su tema se enfoca en la pérdida de la música nacional y la forma en que los grupos de tecnocumbia han dañado temas propios del país.

 

Aún su obra no está lista, pero es un arduo trabajo el que ha hecho y con su imaginación ya sabe cómo se presentará al público: las muñecas tendrán movimiento y actuarán como en un teatro de títeres.

 

Además, hizo que su familia cante el tema de la Chola Cuencana en ritmo de salsa y del Aguacate como una tecnocumbia, canciones que luego cantarán su grupo "Las Lluchusiqui", como llamará al grupo de años viejos.

 

A todo su espectáculo le puso el nombre de Zenitram, su apellido, Martínez, al revés, y se presentará el 31 de diciembre en un escenario que lo levantará en un terreno junto a la avenida Paseo de los Cañaris, de la Ciudadela Álvarez.

 

René tiene 60 años y gusta mucho de las tradiciones de fin de año, porque ahí puede hacer y transformar cartones y esponjas en figuras llenas de creatividad. La imaginación la lleva desde niño, su padre fue quien le inculcó este arte, el cual está dejando como legado a su hijo de 23 años y a sus alumnos del Hogar Infantil. Incluso, para distraer a sus alumnos creó una marioneta llamada Pepito, con la que práctica ventriloquia, dar voz a un muñeco casi sin mover los labios.

 

René espera que la creatividad en los diferentes barrios y familias no se pierda, porque es una manera de mantener las tradiciones vivas de la ciudad.

 

 

Unión

 

Ese mismo concepto mantiene Pedro Maldonado, en el barrio Las Herrerías, quien desde hace un mes convive con el revoltijo de papeles y cartones en una parte de su taller, pues él junto a cuatro amigos trabajan incesantemente en la elaboración de un año viejo y tratan de darle la forma de todos los personajes que participaron del golpe que dio la Policía en Morocho Quigua e Icto Cruz, cuando descubrieron el refugio de un grupo de antisociales.

 

Esta vez el grupo de vecinos ya no es el mismo que el año anterior, pero de igual manera no dejarán de demostrar sus habilidades creativas como barrio. Para tal propósito su familia también apoya en la elaboración.

 

María Elena, hermana de Pedro Maldonado, toma medidas para los trajes de los personajes y su madre, María Vizhañay, de 75 años, cose y forra los uniformes que llevarán los policías.

 

Todo el grupo se reúne en las noches y hasta la madrugada para dar forma a los cartones. María, de manera animosa, dice que el tiempo pasa volando y por eso a todos ellos les da agüitas o café para que la noche no sea tan fría; pero hasta el miércoles todo estará listo y armarán su año viejo en la Plaza del Herrero.

 

Así también, Felipe Saravia, de 45 años, en la casa comunal ubicada las calles Gran Colombia y Miguel Vélez, junto a sus compañeros del club Gran Cove y vecinos elaboraron 24 escudos. Las pinturas, telas y piezas de cartón están por todos lados, y es que tratan de escenificar el tema del cambio en el Escudo Nacional, que dio de que hablar en el país; la diferencia de su labor es que a cada provincia darán un escudo con algo particular del lugar.

 

Por ejemplo, al escudo de Esmeraldas le colocaron una especie de tubos en el centro, para representar a la refinería. En el escudo del Azuay le pondrán cuyes, parte del vestido de los mayorales y una imagen de El Barranco. Además, escenificarán el momento en que Jefferson Pérez mostró, en Beijing, China, la bandera del Ecuador y preguntó, de forma irónica, si ese seguía siendo el símbolo patrio.

 

Saravia lleva 30 años elaborando los años viejos junto a sus compañeros del club Gran Cove, el más difícil les resultó Jurasick Park. Aunque destaca que la paciencia y constancia ayudan a que todo lo que se proponen les salga bien, para que la gente disfrute.

 

 

Concurso de Años Viejos

 

 

Amistad Club y la Unión de Periodistas del Azuay, UPA, todos los años organizan el concurso de años viejos.

Este año no será la excepción y desde mañana empezarán a receptar las inscripciones en el local de Amistad Club, calle Presidente Córdova y Padre Aguirre, con el pago de 10 dólares.

 

El 31 de diciembre, a las 19:00, empezarán el recorrido para ver el trabajo de los participantes, el jurado calificará el mensaje y el escenario o montaje del año viejo. El primer lugar se llevará 1.500 dólares, el segundo 900 dólares, el tercer lugar 600 dólares y el cuarto lugar 500 dólares. El año anterior hubo 32 participantes.

La creatividad toma forma de año viejo durante la noche del 31

Hay diversas opciones para armar el personaje del año viejo.

Cuenca. Diez muñecas gigantes con vestidos diminutos y botas de grandes plataformas ha sido el trabajo de dos meses hecho por René Martínez para el concurso de años viejos 2008.

 

 

Él es un fanático al arte y cada año se esmera para presentar algo novedoso. Esta vez su tema se enfoca en la pérdida de la música nacional y la forma en que los grupos de tecnocumbia han dañado temas propios del país.

 

Aún su obra no está lista, pero es un arduo trabajo el que ha hecho y con su imaginación ya sabe cómo se presentará al público: las muñecas tendrán movimiento y actuarán como en un teatro de títeres.

 

Además, hizo que su familia cante el tema de la Chola Cuencana en ritmo de salsa y del Aguacate como una tecnocumbia, canciones que luego cantarán su grupo "Las Lluchusiqui", como llamará al grupo de años viejos.

 

A todo su espectáculo le puso el nombre de Zenitram, su apellido, Martínez, al revés, y se presentará el 31 de diciembre en un escenario que lo levantará en un terreno junto a la avenida Paseo de los Cañaris, de la Ciudadela Álvarez.

 

René tiene 60 años y gusta mucho de las tradiciones de fin de año, porque ahí puede hacer y transformar cartones y esponjas en figuras llenas de creatividad. La imaginación la lleva desde niño, su padre fue quien le inculcó este arte, el cual está dejando como legado a su hijo de 23 años y a sus alumnos del Hogar Infantil. Incluso, para distraer a sus alumnos creó una marioneta llamada Pepito, con la que práctica ventriloquia, dar voz a un muñeco casi sin mover los labios.

 

René espera que la creatividad en los diferentes barrios y familias no se pierda, porque es una manera de mantener las tradiciones vivas de la ciudad.

 

 

Unión

 

Ese mismo concepto mantiene Pedro Maldonado, en el barrio Las Herrerías, quien desde hace un mes convive con el revoltijo de papeles y cartones en una parte de su taller, pues él junto a cuatro amigos trabajan incesantemente en la elaboración de un año viejo y tratan de darle la forma de todos los personajes que participaron del golpe que dio la Policía en Morocho Quigua e Icto Cruz, cuando descubrieron el refugio de un grupo de antisociales.

 

Esta vez el grupo de vecinos ya no es el mismo que el año anterior, pero de igual manera no dejarán de demostrar sus habilidades creativas como barrio. Para tal propósito su familia también apoya en la elaboración.

 

María Elena, hermana de Pedro Maldonado, toma medidas para los trajes de los personajes y su madre, María Vizhañay, de 75 años, cose y forra los uniformes que llevarán los policías.

 

Todo el grupo se reúne en las noches y hasta la madrugada para dar forma a los cartones. María, de manera animosa, dice que el tiempo pasa volando y por eso a todos ellos les da agüitas o café para que la noche no sea tan fría; pero hasta el miércoles todo estará listo y armarán su año viejo en la Plaza del Herrero.

 

Así también, Felipe Saravia, de 45 años, en la casa comunal ubicada las calles Gran Colombia y Miguel Vélez, junto a sus compañeros del club Gran Cove y vecinos elaboraron 24 escudos. Las pinturas, telas y piezas de cartón están por todos lados, y es que tratan de escenificar el tema del cambio en el Escudo Nacional, que dio de que hablar en el país; la diferencia de su labor es que a cada provincia darán un escudo con algo particular del lugar.

 

Por ejemplo, al escudo de Esmeraldas le colocaron una especie de tubos en el centro, para representar a la refinería. En el escudo del Azuay le pondrán cuyes, parte del vestido de los mayorales y una imagen de El Barranco. Además, escenificarán el momento en que Jefferson Pérez mostró, en Beijing, China, la bandera del Ecuador y preguntó, de forma irónica, si ese seguía siendo el símbolo patrio.

 

Saravia lleva 30 años elaborando los años viejos junto a sus compañeros del club Gran Cove, el más difícil les resultó Jurasick Park. Aunque destaca que la paciencia y constancia ayudan a que todo lo que se proponen les salga bien, para que la gente disfrute.

 

 

Concurso de Años Viejos

 

 

Amistad Club y la Unión de Periodistas del Azuay, UPA, todos los años organizan el concurso de años viejos.

Este año no será la excepción y desde mañana empezarán a receptar las inscripciones en el local de Amistad Club, calle Presidente Córdova y Padre Aguirre, con el pago de 10 dólares.

 

El 31 de diciembre, a las 19:00, empezarán el recorrido para ver el trabajo de los participantes, el jurado calificará el mensaje y el escenario o montaje del año viejo. El primer lugar se llevará 1.500 dólares, el segundo 900 dólares, el tercer lugar 600 dólares y el cuarto lugar 500 dólares. El año anterior hubo 32 participantes.