Los que se quedan, los otros ‘morlacos’

Cuenca ha recibido varias oleadas de migrantes desde el siglo XVI. Desde entonces, culturas de varias partes del planeta han convertido a esta ciudad en su casa, en un hogar cosmopoilita.
Musulmanes cuentan con su propia mezquita en Cuenca: provienen de Pakistán, India y Emiratos Árabes Unidos, y han hecho de esta ciudad su nuevo hogar.
FOTO: a esta ciudad en su casa, en un hogar cosmopoilita.

Tom Horng nació en Taiwan, pero habla con acento cuencano, “un mandarín amorlacado”. Cambió las especias por el encebollado, la camiseta del Barcelona de España por el de Ecuador y el sake por el “pecho suco”.

No nació en Cuenca, pero se siente “más cuencano que el mote”. Él es uno de los al menos 9.000 ciudadanos de 92 países que viven en esta ciudad, según el último censo del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC 2010. Un dato más actual es la estimación que maneja la Cámara de Comercio de Cuenca: en la ciudad hay al menos 6.000 extranjeros residentes permanentes.

La migración hacia Cuenca no es nueva. De acuerdo con un estudio de la Organización de los Estados Americanos, OEA, la ciudad recibe oleadas de migrantes desde el siglo XVI. Los entonces esclavos africanos fueron los primeros en llegar. Mama Yama, activista de los derechos de las poblaciones afro, nacida en Brasil, pero con corazón de cuencana, recuerda que sus ancestros “levantaron buena parte de la ciudad” en la época colonial.

En las últimas dos décadas, Cuenca recibió a la población peruana, que llegó en busca de mejores condiciones económicas, colombianos refugiados del conflicto armado de su territorio, estadounidenses y europeos que deciden jubilarse y pasar en esta ciudad sus últimos días, pakistaníes, asiáticos, canadienses, argentinos y otros muchos extranjeros que simplemente se enamoran de vivir aquí.

Cifras
El 85,05 de los extranjeros que residen en esta ciudad planean quedarse de forma permanente, y un 1,49 por ciento más lo ha pensado al menos una vez, según un estudio de la Universidad de Cuenca.

Angie Espinoza es de las que decidió quedarse. Llegó hace ocho años con su familia, huyendo del conflicto armando colombiano. Estudió la universidad, encontró trabajo y también el amor. Dentro de pocas semanas se casará con su novio cuencano, David Abril.

Esta es una de las poblaciones más numerosas. La otra colonia grande es la de los jubilados de Estados Unidos y Canadá. Al 2015, unos 8.000 norteamericanos vivían acá, según un estudio de la Municipalidad.

El investigador social Trosky Guerrero explica que los extranjeros pasan por un periodo de asimilación de la nueva realidad en la que viven, luego inician su inserción social y terminan promoviendo el “pluralismo cultural”, lo que les permite crear espacios en los que sus costumbres, ideas y formas de vida se mezclan con las tradiciones locales.

Así, en la tradicional Calle Larga, a menos de un kilómetro de la iglesia de Todos Santos, donde se presume se instaló la primera iglesia de Cuenca, se eleva la primera mezquita de la ciudad, un espacio integrado a un entorno de venta de comida, ropa y artículos de Medio Oriente.

Shahid Iqbal preside la comunidad musulmana, que incluso comparte tradiciones con el Pase del Niño, ese mismo día marcha hacia el parque Calderón para celebrar el nacimiento de Mahoma, y entregar dulces como regalos de Navidad.

Y así como en Cuenca se puede probar shawarma, rezar en una mezquita o participar de la celebración por la Navidad, también se puede jugar softball en el parque El Paraíso junto a venezolanos y haitianos, servirse unos huevos pericos con café colombiano en La Merced, tomarse en el Centro Histórico una cerveza hecha por alemanes o belgas, o probar un plato de comida cantonés.

Esto se da, en buena parte, porque Ecuador es un país para emprender. Así lo señala la Escuela Politécnica del Litoral en su medición anual sobre el tema: el 31,8 por ciento de estas personas tienen un negocio propio en el país.

Eso no pasa desapercibido por los extranjeros, quienes, según datos de la Cámara de Comercio de Cuenca, han emprendido en negocios de bienes raíces, restaurantes, cafeterías, renta de autos y servicios turísticos, principalmente.

También hay quien vino con el corazón dispuesto a ayudar: Susan McBride vive en Cuenca desde hace cinco años. Llegó desde Estados Unidos para acercar su mano al albergue de mujeres víctimas de violencia ‘Casa María Amor’. Ella es la encargada de coordinar las donaciones y cree en un mundo más justo.

Peter Moran llegó desde Australia y brinda ayuda con donaciones y atención médica para el rescate de mascotas abandonadas a través de Peluditos Cuenca. Garry Vatcher llegó desde Canadá para luchar contra el SIDA y la pobreza: proporciona vivienda, comida y medicina para ecuatorianos que sufren esta enfermedad.

Bob Higgings llegó también desde Estados Unidos. Se considera un migrante más y, como tal, brinda su ayuda a los cientos de venezolanos que llegan a la Posada San Francisco en busca de un lugar dónde pasar la noche bajo techo. (I)

LA CIFRA
6.000
residentes permanentes de otros países viven en Cuenca.

DESTACADO
Hasta el 2014, Azuay había recibido al 3,91 por ciento de los 60.500 refugiados colombianos que llegaron a Ecuador, según la ACNUR.
Según el INEC, hasta 92 nacionalidades distintas conviven en Cuenca, esto como resultado de la migración extranjera hacia la ciudad.

DATOS
>Estados unidos. Los migrantes de Estados Unidos llegaron a sumar 8.000 personas en el 2015. La mayor parte de ellos jubilados y pensionistas.
>Colombia. Tras la oleada de refugiados, muchos se quedaron en la ciudad de forma permanente. Hasta 24.000 ciudadanos llegaron de ese país.
>Perú. La dolarización y la crisis económica de su país en el 2000 atrajo una oleada de ciudadanos peruanos. Hoy representan la cuarta población migrantre.

Una migración de doble vía se vive en la provincia del Azuay
De acuerdo con los datos migratorios del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC, del 2016, el 37 por ciento de migraciones de ecuatorianos se dan hacia Estados Unidos, el 21,5 por ciento a Colombia y el 10,51 por ciento a Perú.

En tanto, el 27 por ciento de los extranjeros en el país, en ese mismo año, pertenecen a Colombia, el 19,61 por ciento a Estados Unidos y el 18,96 por ciento a Perú.

La migración venezolana del último año marca una excepción en la regla, ya que Venezuela es uno de los países con menos migración ecuatoriana. (I)

Estudiantes extranjeros representan el 1,4 por ciento de matrículas
De acuerdo con los datos del Ministerio de Educación, 617 estudiantes en el sistema educativo fiscal son extranjeros en Cuenca. Esto demuestra el arraigo de las familias migrantes que se han quedado en la ciudad y en el país.

Venezuela, Colombia, Perú, Estados Unidos y algunos países centroamericanos son los principales orígenes de los estudiantes, que en suelo ecuatoriano tienen los mismos derechos de los nacionales para acceder a la educación, la salud pública y la asistencia social.

A escala nacional, 5.600 alumnos extranjeros están en el sistema público de educación. (I)

John Machado
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Los que se quedan, los otros ‘morlacos’

Musulmanes cuentan con su propia mezquita en Cuenca: provienen de Pakistán, India y Emiratos Árabes Unidos, y han hecho de esta ciudad su nuevo hogar.
FOTO: a esta ciudad en su casa, en un hogar cosmopoilita.

Tom Horng nació en Taiwan, pero habla con acento cuencano, “un mandarín amorlacado”. Cambió las especias por el encebollado, la camiseta del Barcelona de España por el de Ecuador y el sake por el “pecho suco”.

No nació en Cuenca, pero se siente “más cuencano que el mote”. Él es uno de los al menos 9.000 ciudadanos de 92 países que viven en esta ciudad, según el último censo del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC 2010. Un dato más actual es la estimación que maneja la Cámara de Comercio de Cuenca: en la ciudad hay al menos 6.000 extranjeros residentes permanentes.

La migración hacia Cuenca no es nueva. De acuerdo con un estudio de la Organización de los Estados Americanos, OEA, la ciudad recibe oleadas de migrantes desde el siglo XVI. Los entonces esclavos africanos fueron los primeros en llegar. Mama Yama, activista de los derechos de las poblaciones afro, nacida en Brasil, pero con corazón de cuencana, recuerda que sus ancestros “levantaron buena parte de la ciudad” en la época colonial.

En las últimas dos décadas, Cuenca recibió a la población peruana, que llegó en busca de mejores condiciones económicas, colombianos refugiados del conflicto armado de su territorio, estadounidenses y europeos que deciden jubilarse y pasar en esta ciudad sus últimos días, pakistaníes, asiáticos, canadienses, argentinos y otros muchos extranjeros que simplemente se enamoran de vivir aquí.

Cifras
El 85,05 de los extranjeros que residen en esta ciudad planean quedarse de forma permanente, y un 1,49 por ciento más lo ha pensado al menos una vez, según un estudio de la Universidad de Cuenca.

Angie Espinoza es de las que decidió quedarse. Llegó hace ocho años con su familia, huyendo del conflicto armando colombiano. Estudió la universidad, encontró trabajo y también el amor. Dentro de pocas semanas se casará con su novio cuencano, David Abril.

Esta es una de las poblaciones más numerosas. La otra colonia grande es la de los jubilados de Estados Unidos y Canadá. Al 2015, unos 8.000 norteamericanos vivían acá, según un estudio de la Municipalidad.

El investigador social Trosky Guerrero explica que los extranjeros pasan por un periodo de asimilación de la nueva realidad en la que viven, luego inician su inserción social y terminan promoviendo el “pluralismo cultural”, lo que les permite crear espacios en los que sus costumbres, ideas y formas de vida se mezclan con las tradiciones locales.

Así, en la tradicional Calle Larga, a menos de un kilómetro de la iglesia de Todos Santos, donde se presume se instaló la primera iglesia de Cuenca, se eleva la primera mezquita de la ciudad, un espacio integrado a un entorno de venta de comida, ropa y artículos de Medio Oriente.

Shahid Iqbal preside la comunidad musulmana, que incluso comparte tradiciones con el Pase del Niño, ese mismo día marcha hacia el parque Calderón para celebrar el nacimiento de Mahoma, y entregar dulces como regalos de Navidad.

Y así como en Cuenca se puede probar shawarma, rezar en una mezquita o participar de la celebración por la Navidad, también se puede jugar softball en el parque El Paraíso junto a venezolanos y haitianos, servirse unos huevos pericos con café colombiano en La Merced, tomarse en el Centro Histórico una cerveza hecha por alemanes o belgas, o probar un plato de comida cantonés.

Esto se da, en buena parte, porque Ecuador es un país para emprender. Así lo señala la Escuela Politécnica del Litoral en su medición anual sobre el tema: el 31,8 por ciento de estas personas tienen un negocio propio en el país.

Eso no pasa desapercibido por los extranjeros, quienes, según datos de la Cámara de Comercio de Cuenca, han emprendido en negocios de bienes raíces, restaurantes, cafeterías, renta de autos y servicios turísticos, principalmente.

También hay quien vino con el corazón dispuesto a ayudar: Susan McBride vive en Cuenca desde hace cinco años. Llegó desde Estados Unidos para acercar su mano al albergue de mujeres víctimas de violencia ‘Casa María Amor’. Ella es la encargada de coordinar las donaciones y cree en un mundo más justo.

Peter Moran llegó desde Australia y brinda ayuda con donaciones y atención médica para el rescate de mascotas abandonadas a través de Peluditos Cuenca. Garry Vatcher llegó desde Canadá para luchar contra el SIDA y la pobreza: proporciona vivienda, comida y medicina para ecuatorianos que sufren esta enfermedad.

Bob Higgings llegó también desde Estados Unidos. Se considera un migrante más y, como tal, brinda su ayuda a los cientos de venezolanos que llegan a la Posada San Francisco en busca de un lugar dónde pasar la noche bajo techo. (I)

LA CIFRA
6.000
residentes permanentes de otros países viven en Cuenca.

DESTACADO
Hasta el 2014, Azuay había recibido al 3,91 por ciento de los 60.500 refugiados colombianos que llegaron a Ecuador, según la ACNUR.
Según el INEC, hasta 92 nacionalidades distintas conviven en Cuenca, esto como resultado de la migración extranjera hacia la ciudad.

DATOS
>Estados unidos. Los migrantes de Estados Unidos llegaron a sumar 8.000 personas en el 2015. La mayor parte de ellos jubilados y pensionistas.
>Colombia. Tras la oleada de refugiados, muchos se quedaron en la ciudad de forma permanente. Hasta 24.000 ciudadanos llegaron de ese país.
>Perú. La dolarización y la crisis económica de su país en el 2000 atrajo una oleada de ciudadanos peruanos. Hoy representan la cuarta población migrantre.

Una migración de doble vía se vive en la provincia del Azuay
De acuerdo con los datos migratorios del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC, del 2016, el 37 por ciento de migraciones de ecuatorianos se dan hacia Estados Unidos, el 21,5 por ciento a Colombia y el 10,51 por ciento a Perú.

En tanto, el 27 por ciento de los extranjeros en el país, en ese mismo año, pertenecen a Colombia, el 19,61 por ciento a Estados Unidos y el 18,96 por ciento a Perú.

La migración venezolana del último año marca una excepción en la regla, ya que Venezuela es uno de los países con menos migración ecuatoriana. (I)

Estudiantes extranjeros representan el 1,4 por ciento de matrículas
De acuerdo con los datos del Ministerio de Educación, 617 estudiantes en el sistema educativo fiscal son extranjeros en Cuenca. Esto demuestra el arraigo de las familias migrantes que se han quedado en la ciudad y en el país.

Venezuela, Colombia, Perú, Estados Unidos y algunos países centroamericanos son los principales orígenes de los estudiantes, que en suelo ecuatoriano tienen los mismos derechos de los nacionales para acceder a la educación, la salud pública y la asistencia social.

A escala nacional, 5.600 alumnos extranjeros están en el sistema público de educación. (I)

John Machado
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