Enso enseña circo social para las discapacidades

La inclusión es el motivo de trabajo del colectivo Enso que tiene un proyecto dirigido a las personas con discapacidad en todas las edades. Aplican estrategias para demostrar que el arte circense no tiene límite.
En horarios de la tarde, las personas con discapacidad aprenden sobre el arte circense por parte del colectivo Enso.
FOTO: Cortesía

La filosofía “todos podemos practicar circo y expresarnos artísticamente”, es parte de la práctica del colectivo Enso, dedicado al arte del circo social que ahora tiene un proyecto en el que se trabaja con personas con discapacidad, de diferentes edades.

El grupo de seis personas es integrado por: José Sinche, Verónica Astudillo, Ismael Baculima, David Suquitana, Aldo D’amore y Cristina Vásquez.

Ellos tienen clara la idea de que el aprendizaje de técnicas de circo se está desarrollando como una herramienta ideal para la inclusión de personas con discapacidad.

José Sinche, instructor del circo, acota que permite utilizar diferentes elementos artísticos como la acrobacia, los aéreos y los malabares, entre otras destrezas: “El aprendizaje del circo por parte de personas con discapacidad es una de las líneas de trabajo de lo que se conoce como circo social”.

Recalca que hay que tener claro que esta actividad permite un medio de expresión para los participantes y que el circo social es un lugar donde las personas construyen relaciones con los artistas que entrenan, practican, enseñan y crean.

Además, Sinche asegura que el circo permite a los participantes desarrollar herramientas sociales como la resiliencia, autoestima, autocontrol y habilidades comunicativas.  

“Nosotros brindamos los talleres a personas con discapacidad, no con la idea de que se vuelvan artistas de un momento a otro, porque esta preparación lleva años; queremos que ellos tengan la posibilidad de entrar en un mundo donde las barreras no existan y que se diviertan además de mejorar su motricidad”, sostiene.

Los talleres los hacen en el Museo de Arte Moderno, gracias a un convenio con la entidad, e incluso el proyecto lleva seis meses en ejecución, indicó Ismael Baculima, otro instructor.

También trabajan con niños y niñas en el mercado Tres de Noviembre los días miércoles por la tarde. En este lugar son parte del proyecto cerca de 15 menores. (I)

DESTACADO
Los instructores tienen más de seis años en el área, son profesionales del Circo Social certificados por el Cirque Du Soleil y el Tejido del Circo  Social Ecuador. 

Sandra Altafulla
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Enso enseña circo social para las discapacidades

En horarios de la tarde, las personas con discapacidad aprenden sobre el arte circense por parte del colectivo Enso.
FOTO: Cortesía

La filosofía “todos podemos practicar circo y expresarnos artísticamente”, es parte de la práctica del colectivo Enso, dedicado al arte del circo social que ahora tiene un proyecto en el que se trabaja con personas con discapacidad, de diferentes edades.

El grupo de seis personas es integrado por: José Sinche, Verónica Astudillo, Ismael Baculima, David Suquitana, Aldo D’amore y Cristina Vásquez.

Ellos tienen clara la idea de que el aprendizaje de técnicas de circo se está desarrollando como una herramienta ideal para la inclusión de personas con discapacidad.

José Sinche, instructor del circo, acota que permite utilizar diferentes elementos artísticos como la acrobacia, los aéreos y los malabares, entre otras destrezas: “El aprendizaje del circo por parte de personas con discapacidad es una de las líneas de trabajo de lo que se conoce como circo social”.

Recalca que hay que tener claro que esta actividad permite un medio de expresión para los participantes y que el circo social es un lugar donde las personas construyen relaciones con los artistas que entrenan, practican, enseñan y crean.

Además, Sinche asegura que el circo permite a los participantes desarrollar herramientas sociales como la resiliencia, autoestima, autocontrol y habilidades comunicativas.  

“Nosotros brindamos los talleres a personas con discapacidad, no con la idea de que se vuelvan artistas de un momento a otro, porque esta preparación lleva años; queremos que ellos tengan la posibilidad de entrar en un mundo donde las barreras no existan y que se diviertan además de mejorar su motricidad”, sostiene.

Los talleres los hacen en el Museo de Arte Moderno, gracias a un convenio con la entidad, e incluso el proyecto lleva seis meses en ejecución, indicó Ismael Baculima, otro instructor.

También trabajan con niños y niñas en el mercado Tres de Noviembre los días miércoles por la tarde. En este lugar son parte del proyecto cerca de 15 menores. (I)

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Los instructores tienen más de seis años en el área, son profesionales del Circo Social certificados por el Cirque Du Soleil y el Tejido del Circo  Social Ecuador. 

Sandra Altafulla
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